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sábado, 27 de diciembre de 2025

Tributo a Fermin Muguruza



Amparanoia, Zea Mays, Tremenda Jauría, Skaparàpid, Massilia Sound System, Cuatro Pesos de Propina, Chocolate Remix, Arpioni feat Kaosforcause & Miners & Mikel Txopeitia „Pintza“, Esne Beltza, La Terrorista del Sabor, La Basu, Hentrenamientoh, Las Manos de Filippi, Lengualerta & La Basu & Cristrombon & La Gorda Dubs, Rude Hi Fi & La Maquina, Awakate, Anouk „Fufü-Ai“ & David Buzz & Chalart 58, Suaia & Yacine Belahcene, Karamelo Santo feat. Puel Kona & La Yugular Reggae, Resaka Sonora, Besarka (Patxuko Ripiau), Korso Gomes & Joxemi (from Ska-P), Steff Tej et Ejectés, Nuei, The Salsa Punk Orkestra, Isabel Vinardell & Jack Chakataga, Gastéropodes Killers, La Severa Matacera, La Bolonchona, Los Argonautas, Goulamas’K, EKD y los Changaras, La Gran Máquina, Radioacoustik.

domingo, 23 de marzo de 2025

Crónica Fermin Muguruza en París (21-3-2025)



Tras anunciar la gira Fermin Muguruza de su 40ª aniversario en la que iba a tocar material antiguo tanto de Kortatu como de Negu Gorriak, estuve atento a las fechas que iban saliendo para ver cuál era la que más me convenía. Cuando salió anunciado el concierto de París no me lo pensé dos veces y me pillé rápido la entrada, sobre todo para evitarme los problemas que en su día tuve con la gira de La Polla Records (problemas para conseguir entrada de pista, para cuadrar vuelos, etc). París era la fecha que me pillaba más cerca y además es mi ciudad favorita después de por supuesto Barcelona, por lo que todo perfecto. Para mi sorpresa, pocas semanas después del concierto de París, Fermin Muguruza anunció a su vez un concierto en Londres y ése sí que me hubiera pillado cerca de verdad, además de que me hubiera ahorrado una buena pasta, pero en fin, la Ciudad de la Luz bien se merece una visita y más si hay un evento tan importante por el medio como era el caso.



Nada más acceder a los alrededores de la bonita sala La Cigale, ya pude comprobar que iba a haber vascos a mansalva, además de franceses, latinos y más gente del estado. Un buen cóctel que aseguraba un excelente ambiente y una buena fiesta. Fiesta sí, Lucha también. A la entrada, junto al merchandaising de FM, había un puesto político de un colectivo parisino donde te podías pillar abundante material de contra información, camisetas y demás. Como decía, la sala era chulísima y es que funciona como teatro también, por lo que el diseño del edificio se asemeja a los teatros clásicos construidos a lo largo del siglo XIX. Si por ejemplo, el Bataclan, al cual me recordó bastante, empezó su andadura en 1864, La Cigale lo hizo en 1887. Su aforo sin asientos es de casi 1,400 personas y creo que poco faltó para el sold out. Me alegro de haber podido ver a Fermin Muguruza en un sitio no tan masivo como el BEC, el Sant Jordi o el Wizink Center, porque estoy seguro de que el ambientazo y el desfase que tuvimos en París no hubiera sido lo mismo en un recinto de los de aforo para más de 10,000 personas. Aquí al menos el escenario estaba al alcance del público, por lo que hubo una perfecta comunión y una muy cercana armonía entre el grupo y la audiencia, tanto, que incluso unos poc@s se llegaron a subir al escenario durante el concierto para después tirarse o para abrazar al Fermin. El ambiente, ya digo, fue una pasada!




Merina Gris fueron la banda escogida esa noche para abrir la velada. Inclasificables para un carroza como yo, no sé qué decir de ellos. Voces autotuneadas, electrónica, sintetizadores… eran como una “especie” de La Élite pero con una vena mucho más pop. No sonaron muy bien que digamos y bueno, la verdad, no me hubiera importado intercambiarlos por los teloneros que llevaba FM en Burdeos (Zetkin). Es curioso pero me esperaba que en un principio Fermin Muguruza llevara para la ocasión a algún grupo francés o más concretamente parisino, pero no fue el caso. Los Suicide Act del ex cantante de Bérurier Noir hubieran sido lo suyo (que tras lo escuchado tampoco me matan mucho…). Fermin recordó en diferentes ocasiones sus lazos con la gente de París, habló por ejemplo del selló que movió Kortatu en su día por Francia (Bondage), y muy emotivo sobre todo fue que en un par de ocasiones, una de ellas al final, se recordó la figura de Julien Brigada mientras se proyectaba su foto en la pantalla de detrás del escenario. El aspecto visual del show fue muy bueno y todo iba en consonancia con lo que sonaba. Se homenajeó a Julien Terzics pero estaba claro que a su vez, Iñigo Muguruza iba a tener su momento, el cual fue, como era de esperar, muy emotivo. El público coreó su nombre y la versión de Joxe Ripiau del “Pressure Drop” de los Toots and The Maytals (“Presaka”), sonó por los altavoces durante la despedida del grupo.




Siendo sincero, al principio le tenía muchas ganas a esta gira de Fermin Muguruza recuperando temas de Kortatu además de sus otros proyectos, pero cuando vi por la red el cómo los tocaban, pues como que me decepcioné un poco por no decir mucho. Demasiada pachanga para mi gusto o demasiada verbena, vamos. Pero tras ver la actuación de FM esa noche en París mi opinión cambió a mejor, aunque sigo pensando que canciones como por ejemplo la de “La línea del frente”, sinceramente, la echan a perder de una manera muy chunga. Otras como “A la calle”, “La familia Iskariote”, “Nicaragua Sandinista” o “Hay algo aquí que va mal”, quedan bien y se pueden disfrutar. Los temas de Fermin Muguruza tuvieron éxito, cómo no, los de Negu Gorriak arrasaron aún más, pero fueron los himnos de Kortatu los que triunfaron de verdad y los que se llevaron la palma en cuanto a aceptación. Estaba “cantado” incluso en París. Mención especial la canción que obtuvo una mejor recepción durante el concierto, mejor diría incluso que el “Sarri Sarri”. Me estoy refiriendo a la increíble “Zu atrapatu arte”. Fue el momento hard core de la velada y les perdono que le metieran vientos por encima. La gente se entregó a tope con ella, cantándola y bailándola, pues hubo un muy buen pogo con gente en volandas. Una pasada!!



Tenía previsto ver el concierto desde la distancia por lo que digo del pachangueo y acabé por las primeras filas pegando botes como un poseso y bañado en cerveza. Fueron los temas y fue la locura del público lo que me atrapó a base de bien. Varias generaciones nos juntamos esa noche en París para disfrutar de la trayectoria musical de Fermín Muguruza. Momentos inolvidables los hubo para parar un tren. Por ejemplo, cuando el público se cantó el “Txoria txori”, o cuando sonó a capela el “Lepoan hartu ta segi aurrera” con el acordeonista acompañando (por cierto, un diez para él, estuvo magnífico, al igual que cuando se hizo “La Internacional”), o ese final apoteósico a ritmo de “Sarri Sarri”… Pero hubo además un epílogo al concierto de Fermin Muguruza, ya cuando los músicos estaban de vuelta al camerino, que fue también antológico y con el público, otra vez, de protagonista. Fue cuando un grupo de vascos empezaron en plan comparsa improvisada a cantar canciones en euskera (“Hator hator”…). Fue muy guapo presenciarlo y da una idea de que la diáspora vasca en Francia no pierde sus raíces. Inolvidable noche. Gora Fermin Muguruza y Gora Kortatu!!

lunes, 8 de febrero de 2016

Attila the Stockbroker autobiografía


Attila The Stockbroker. Arguments Yard. My autobiography. 35 Years of Ranting Verse and Thrash Mandola. Attila The Stockbroker. Cherry Red Books (2015). 298 págs. Inglés.

Aquí tenemos la autobiografía del cantautor y poeta punk socialista Attila The Stockbroker. John Baine, su nombre real, se crió en Brighton y se quedó prendado del punk tras ver en directo a los Clash en Londres en el año 1977. Attila formó parte de la escena punk local de su ciudad tocando con diferentes grupos como English Disease o Brighton Riot Squad. Attila ya estaba bastante politizado antes de involucrarse en la escena punk, por lo que rápidamente empezó a colaborar en eventos antirracistas como el Rock Against Racism y otros. Anduvo currando un tiempo en la ciudad de Harlow y fue allí donde Attila conoció a los Newtown Neurotics, banda a la que Attila se sentía afín tanto musical como ideológicamente. Tras conocer a un punk belga que andaba de vacaciones por Inglaterra, en 1979 el bueno de Attila se fue a vivir unos meses a Bruselas, donde tocó el bajo en el grupo Contingent. Attila promovió allí el primer festival Rock Agaisnt Racism el cual acabó con algunos disturbios con la policía. De vuelta por Inglaterra, Attila encontró trabajo como corredor de bolsa (stockbroker) gracias a su dominio del francés. Un día tiró un café y alguien le afeó el gesto diciéndole que “tenía las maneras de Atila y los Unos”. Attila ya llevaba un tiempo componiendo alguna que otra canción-poema y fue tras este “incidente” cuando se hizo definitivamente con su nombre artístico. Por sus dominios con la mandolina y tras descartar formar parte de ninguna otra banda, Attila se decantó por ser un cantautor y poeta. Attila the Stockbroker poco a poco se comenzó a hacer un hueco en la escena a fuerza de tocar en todas partes en donde le dejaban o donde se lograba colar. Gracias a la amistad que tenía con el poeta skin de izquierdas Steve Swells (fallecido tristemente en 2009), Attila logró actuar como telonero de los Jam. Attila pronto editaría su primer EP y empezó a lograr cierto eco mediático gracias sobre todo al apoyo que recibió de programas de radio como el que dirigía John Peel. Aunque en el libro lo critique por su posterior deriva ideológica, Attila reconoce que en un principio le fue de gran ayuda el que Garry Bushell le consiguiera un trabajo de columnista en la revista Sounds. Gracias también al controvertido periodista y vocalista de los Gonads, Attila vio como un par de composiciones suyas aparecieron dentro del recopilatorio Oi! Oi! That’s Yer Lot! de 1982. Aunque más que ayudarle le empezó a crear problemas con los boneheads nazis que ya por entonces empezaban a dejarse ver dentro de la escena skinhead inglesa. Por supuesto, a los nazis no les gustó que un “rojo” como Attila apareciera relacionado con la escena Oi. Por tal motivo, no fueron pocas las movidas con los fachas en las que Attila se vio envuelto, llegando a ser agredido en 1982 durante una actuación en el club londinense Skunk. Tiempo después, mientras cubría para el Sounds la actuación de los americanos Black Flag en el 100 Club, tuvo un intercambio de palabras que por suerte no fue a mayores con Ian Stuart Donalson, el infame cantante de Skrewdriver. A su vez, Attila desmiente que el que fuera cantante de Combat 84, Chris “Chubby” Henderson (rip), le llegara a pegar tal como se ve que explicaba en su biografía dicho individuo. Attila comenta que tuvo el “habitual” intercambio de pareceres pero que no le tocó. Pero la carrera de Attila the Stockbroker continuaba contra viento y marea promocionándose incluso en la televisión o actuando como telonero de gente tan renombrada como John Otway, aunque Attila se perdió gran parte de su concierto ya que en el mismo momento, la selección inglesa de fútbol se jugaba el seguir o no en el mundial de fútbol de España del 82 (al final cayó eliminada). Y es que otra de las pasiones de Attila aparte de la música, siempre fue el fútbol y su equipo del alma, el Brighton & Hove Albion FC. Volviendo al ámbito musical, Attila comenzaría a girar por fuera de Inglaterra y una de sus primeras giras fue en la República Democrática Alemana en los tiempos en el que el muro de Berlín aún estaba en pie. Attila actuó principalmente dentro de festivales políticos y estuvo acompañado, como muchas otras veces, por sus colegas de los Newton Neurotics, con los que en una ocasión se llegó a subir al escenario para cantar con ellos el “Spanish Bombs” de los Clash. El "famoso" Billy Bragg estuvo también por ahí y hay que decir que hubo un tiempo en el que Bragg hacía de telonero de Attila the Stockbroker y no al revés. Attila era/es un socialista convencido, por lo que en todas las ocasiones en que giró por la RDA siempre sacaba conclusiones bastante positivas de todo lo que veía, aunque claro está, también tuvo alguna que otra experiencia en la que entró en contradicción con sus pensamientos. Un buen ejemplo de esto sería, por ejemplo, cuando años más tarde actuó en Albania y detectó que estaba siendo vigilado y seguido todo el rato por la policía secreta. Pero lo más alucinante de actuar en la Albania comunista fue el recibir una invitación para tocar en nada menos que en Corea del Norte, aunque Attila ya se había comprometido a hacer un tour por Canadá en las fechas que querían los norcoreanos que viniera, por lo que al final fue un miembro de los Newton Neurotics quien se fue para Pyongyang. Al haberse pasado media vida girando por medio mundo, hay anécdotas para parar un tren de sus conciertos. Algunas son increíbles, como cuando en Rumania actuó en la planta de un hospital para enfermos terminales de cáncer, o como cuando la primera vez que se dejó caer por Nueva Zelanda, entre la audiencia se encontró con una gente que llevaban camisetas con la leyenda “White Power”. Attila se quedó flipado y cuando ya se esperaba lo peor, alguien de la organización le explicó que era tan solo el nombre de una especie de peña que rulaba por allí y que no tenía ninguna connotación racista. La segunda vez que actuó en Nueva Zelanda, el único “percance” que tuvo es que casi es devorado por un tiburón cuando se bañaba en la playa… Su devoción por los Blyth Power hizo que Attila formase un grupo de punk medieval al que llamó Barnstormer y con quien giró por Alemania en diferentes ocasiones. Attila llegó a ejercer también de mánager durante un tiempo y como promotor musical (organiza cada año su propio festival llamado Glastonwick). Poco antes de irse de tour por los USA, encontramos esta referencia al único bolo que Attila the Stockbroker ha llegado a realizar por el estado (traduzco libremente):

… Contacté con Fermin Muguruza, activista nacionalista radical vasco y cantante de los brillantes Kortatu, los cuales estaban inspirados por los Clash y que eran una de mis bandas favoritas de siempre del extranjero (cuando nos encontramos Kortatu ya estaban disueltos, pero él tenía muchos otros proyectos como Negu Gorriak o Brigadistak Sound System y actualmente continúa con su fuerte activismo político, siendo masivamente conocido por Europa y Sudamérica). Me invitó a su casa en el País Vasco y se ofreció a organizarme un concierto. Acabé actuando en el bastión nacionalista de Hernani, en un bar lleno de gente y que tenía fotos de los presos vascos en las paredes. La audiencia pareció gustarle mi actuación pese a que no entendían inglés! Yo le devolví el favor y cuando Fermin giró por Uk en junio de 2000 con Brigadask Sound System, los programé en el teatro Barn de Southwick y sobre un centenar de vascos aparecieron provenientes de Sussex y le dieron la bienvenida junto a muchos de la entusiasta gente local que vino...

La obra como decía es un continuo tour-diario en el que también hay espacio para hablar de temas más personales, de política o de fútbol. Un buen puñado de poemas se encuentran entre las páginas del libro así como algunas fotografías.