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domingo, 6 de septiembre de 2015

East End Babylon: la historia de los Cockney Rejects


East End Babylon. The story of the Cockney Rejects. Richard England. Cadiz Music (2013). Inglés con subtítulos en castellano. 

A raíz de enterarme de que este DVD traía subtítulos en castellano, decidí hacerme con él a ver qué tal estaba. En este East End Babylon los hermanos Geggus nos cuentan la historia del grupo de manera bastante resumida con la ayuda del ex bajista Vince, Garry Bushell y algunos colegas más que aparecen en el texto de debajo, ya que el video está enfocado más que nada a los viejos tiempos. Salen algunas declaraciones de Tony Van Frater y Andrew Laing (bajista y batería actuales), más algunos trozos de conciertos más cercanos en el tiempo, pero como digo East End Babylon cubre sobre todo la época dorada de los Cockney Rejects. Está bien en líneas generales, pero tras haber leído las memorias del cantante, Cockney Reject (reseñada aquí), he de decir que aunque suene a tópico, no hay color entre el libro y el documental. Respecto a las imágenes de los directos, aunque haberlas haylas, echo en falta algo más de material antiguo del grupo. En los trozos que salen de actuaciones más modernas, no sé si sale algún bolo del estado porque no especifican de dónde son dichos conciertos. La única referencia al estado que hay es cuando explican que tocan con mucho éxito en “el norte de España” al poco de juntarse otra vez. Ah, bueno, como anécdota, señalar también que el guitarra Mick aparece entrevistado en una especie de bar de tapas londinense, por lo que echa pa’trás ver una bandera rojigualda al fondo de dicho local. Pero qué sabrán ellos… En definitiva, está bien el documental aunque no supera ni de lejos al libro que sacó el cantante en 2010. Pero como el libro está solamente en inglés, a continuación paso a traduciros libremente un capítulo del mismo, concretamente el que corresponde a la famosa y sanguinaria Batalla de Birmingham. Ahí va…


Contexto

Los Rejects acababan de editar un single con la versión punk del himno del West Ham por una cara, “I’m forever blowing bubbles”, y “West side boys” por la otra, un alegato hooligan donde hablaban de “tomar” los campos del Liverpool, Chelsea o del Arsenal. En sus propias palabras ello supuso pulsar el botón de su autodestrucción, pues empezaron a tener serios problemas en cada uno de sus conciertos con los hooligans futboleros de cada ciudad en la que actuaban. Birmingham fue el “súmmum” aunque no fue la única (ver aquí otra), y aquí os dejo con la traducción libre del capítulo donde Jeff Turner (cantante del grupo), la explica en su libro autobiográfico titulado Cockney Reject (leer reseña aquí).

La batalla de Birmingham 

Por defecto, el primer concierto de la gira fue en el club Cedar de Birmingham. La violencia que hubo aquella noche fue la peor que yo he podido ver nunca en un concierto. Fue brutal e incesante, haciendo parecer el concierto de los Sham 69 en Hendon o el del Rainbow de Finsbury Park (1) como un mero día de excursión a Alton towers (2). La noche terminó con numerosos caídos en combate, incluido mi hermano Mick (3). Hubo gente rajada como producto de vasos y botellazos, mientras que el equipo de sonido fue completamente destrozado. Hombres y mujeres quedaron llorando. Fue el equivalente a un concierto de rock de la batalla de Rorke’s Drift (4), solo que en lugar de 140 casacas rojas enfrentándose a 4.000 zulús, éramos algo más de 20 cockneys (5) en un cuerpo a cuerpo contra más de 200 rabiosos skinheads de la zona de Midlands.

Llegamos a Birmingham con dos furgonas cargadas de colegas que habían venido con nosotros por pura diversión. Estaban Johnny Butler, Dickle, H, Swallow, Danny Harrinson, Danny Meakin, John O’Connor, Brett Tidman y Bruce, quien era uno de los veteranos de la Ancient Brit Crew (6). Eran un buen grupo, pero nadie esperaba que hubiera problemas y todos estábamos con ánimo de fiesta. Estaban también por supuesto los Kidz Next Door (7), pero no podías contar con ellos a la hora de calcular nuestras fuerzas. 

Por la tarde hicimos la prueba de sonido y fue bien, para volver al concierto después de las 7. Kevin Rowland, de los Dexy’s Midnight Runners, era el dueño del club y andaba por ahí esa noche. El lugar era extraño y estaba muy mal diseñado. El escenario estaba al final a la derecha pero no tenía zona trasera de backstage. Había unas escaleras en el medio de la pista que te llevaban a los camerinos, así que tenías que andar por entre medio del público para llegar hasta el escenario. 

Estaba previsto que comenzáramos a eso de las 9 de la noche. Tan pronto como llegamos, pudimos notar una atmósfera hostil. La sala estaba completamente llena con 500 personas apretujadas en ella. Mucha de la audiencia eran skinheads, pero había también muchos futboleros, con una mezcla de hooligans del (Aston) Villa y del Birmingham City, lo cual era muy raro pues se tenían un odio visceral los unos con los otros. Es como si se unieran el West Ham y el Millwall contra un enemigo común, lo que era inimaginable para nosotros. En la misma situación esto nunca hubiera ocurrido, pues el odio entre el Sur y el Este de Londres es demasiado grande. 

Teníamos que andar a través del público para comenzar el concierto. Tan pronto como nos vieron nos empezaron a escupir y no al “estilo punk” precisamente. Era puro odio. Nos decían “iros a la mierda” y “cockneys cabrones”. El ambiente estaba envenenado y era el peor que yo jamás había visto. Nuestra camarilla se vino con nosotros y se colocaron detrás del escenario. Atrás había un par de escalones hacia abajo que daban a dos puertas de salida, mientras que la otra forma de salir de la sala era a través de la audiencia.

Empezamos a tocar, parte del público estaban claramente por el concierto, pero otra mayor y beligerante sección no estaba por él. Nos insultaron desde el comienzo, no estaban por otra cosa. Muchos de los que ocupaban las primeras filas no paraban de decirnos “venid pajilleros, venid cabrones”. No me podía concentrar en la actuación porque podía ver que se iba a liar. Recuerdo especialmente a un bonehead de las primeras filas que vestía un Fred Perry y que llevaba un tatuaje del Aston Villa en su brazo. No paraba de provocarnos, moviendo sus manos y diciendo “ven aquí, ven”. Miré a Mick, ambos realmente queríamos ir abajo y darle de ostias, pero intentábamos mantener la calma. 

Estábamos en medio de “Where the hell is Babylon”, probablemente la cuarta canción, cuando el primer vaso de pinta pasó volando. Reaccioné de la peor de las maneras. Paré el concierto y dije: “quien haya tirado el vaso que venga al frente del escenario que nos iremos fuera uno contra uno y así veremos entonces quién es el mejor”. Nunca debí de hacerlo. De repente el aire se llenó de cosas que nos tiraban; paquetes de tabaco, monedas, cerveza… nada muy pesado en principio, aunque volaron unos pocos de vasos también. Recuerdo a Mick, que llevaba puesta su camiseta amarilla (le llamábamos el “canario”), intercambiando algunas palabras con los boneheads de las primeras filas. Acabamos un tema y Vince empezó a afinar el bajo, fui a ver cómo lo llevaba y al rato escuché follón. Me volví y Mick ya no estaba en el escenario. Estaba solo abajo dándose con la muchedumbre. Hasta ahí llegamos. Saltamos todos del escenario, empezó la bronca propiamente dicha y nos dimos de ostias con esos skinheads. Vince se giró, saltó desde la tarima y le metió con las botas en la boca a algún tipo de los que lapeaban. Lo dejó inconsciente. 

Éramos solo veintipocos, y al principio los brummies (8) que nos buscaban eran sobre 80, pero les hicimos retroceder hacia el bar. Les estábamos ostiando cuando de repente vi a un tío reventar un vaso justo en la cara de Danny Harrinson. Había sangre por todas partes. A mi derecha, Johnny Butler tenía cortes también. Algunos de nuestros enemigos ya iban armados y al empujarlos hacia el bar, otros iban pillando botellas y vasos. Armados, el curso de la batalla empezaba a cambiar. No tuvimos otra opción que retroceder hasta el escenario, pisando a sus “caídos” que estaban por el suelo. Miré hacia atrás y vi a H encima del escenario. Un gigante bonehead apareció por un lado y le dio una ostia justo en la boca. Tuvo suerte de que no le rompió la mandíbula. H no le devolvió el golpe, simplemente lo cogió, lo levantó y se lo quitó de encima. 

Alcanzamos el escenario y empezamos a coger el equipo de sonido para lanzárselos a ellos. Ya no había ningún sitio más donde retroceder, por lo que tuvimos que tomar posiciones. Podríamos habernos ido por las salidas de detrás del escenario, pero eso hubiera significado la derrota y no contemplábamos esa posibilidad. Nos encontrábamos en el escenario tirándoles lo que podíamos pillar: la batería, el taburete, los pies de micro… todo! La lluvia de botellas comenzó de nuevo. Miré hacia arriba y vi lo que parecía una especie de platillo volador que se movía como en cámara lenta. Era un cenicero grande de cristal y se estampó en la frente de Mick. La sangré brotó de su cabeza como unas cataratas. Ello me hizo enloquecer aún más y a golpe de puñetazos me abrí paso hasta la melé. 

En este momento los seguratas finalmente decidieron dejarse ver y nos devolvieron arriba del escenario a la par que nos empujaban a través de una de las puertas de salida a un pequeño pasillo. Los seguratas nos encerraron ahí y dejaron a uno de ellos vigilándonos. Entonces caímos en la cuenta de que Mick, Andy Swallow y tres más aún estaban en la sala. Le dije al machaca que abriera la puerta y no se movió. Me cabreé y grité “abre la puta puerta ya, tenemos a cinco tíos fuera”. Era un tipo fuerte pero no veterano, tendría 26 o 27 años, y se estaba haciendo caquita. Vince le dijo: “si no abres la puerta ahora, la abriremos nosotros”. El segurata comenzó a llorar y se deshizo diciendo que no podía más con la situación. 

Lo echamos a un lado y abrimos la puerta a patadas. Había en la habitación barras de hierro pertenecientes a armarios que habían sido desmontados. No eran muy pesadas, pero si le metías a alguien en la cabeza con una de ellas, se enteraría bien. Nos llevamos todo lo que pudimos cargar y volvimos a la pelea. Nuestros cinco aún se mantenían en pie y seguían resistiendo. Habían arrastrado un par de mesas al escenario que usaban como escudos. Había gente inconsciente por todo el suelo, cristales rotos por todas partes y el equipo de sonido estaba destrozado. La bronca iba ya por los 20 minutos y teníamos que acabarla. Era el momento del “hazlo o muere”. Volvimos a la pelea como en una estampida dando con todo lo que teníamos. Los estábamos machacando, rajándolos y destrozándolos. Los llevamos al final de la sala pasando por el bar y limpiando el club por completo. A la par que retrocedían se cagaban por las patas, lo que demuestra que eran unos pajilleros. Habíamos luchado nuestra batalla más dura, peleamos como un grupo contra toda posibilidad y ganamos. Todos mostraron corazón y valor para estar firmes. Si esto hubiera pasado en tiempo de guerra y hubiéramos estado vistiendo uniformes, nos hubieran dado la Cruz de la Victoria por ello.

En el momento de la victoria, cerca de 30 maderos llegaron, cosa que calmó el asunto también. Miré la cara de mi hermano y era una ruina. Tenía la cabeza abierta y sangre por todas partes. Danny Harrinson estaba sangrando, Butler lo habían rajado gravemente. El lugar parecía un campo de batalla y había gente siendo retirada en camilla. El pobre Robbie Pursey estaba tan blanco como un folio. Tenía la misma edad que yo, pero yo estaba familiarizado con el asunto mientras que todos los Kidz Next Door vivían en confortables sitios de la zona de Hersham y habían tenido una buena educación. Ellos debieron pensar lo de “¿qué ostias hago yo aquí?”. 

Tan pronto como los polis llegaron, quisieron detener a Mick. Por alguna razón siempre quieren detenerlo a él. Estaba que estallaba y dije: “somos 20 y esa puta chusma vinieron a por nosotros y ahora queréis detener a uno de los nuestros, ¿qué se supone que hemos hecho?”. Los pasmas no decían nada. No nos olvidamos de Kevin Rowland. Él nunca se quejó y nos respaldó: “habéis hecho lo que teníais que hacer”. Nos pidió disculpas, el pobre estaba helado. Sus machacas habían sido ineficaces y él únicamente asomó la cabeza cuando estos nos acordonaron y empujaron hacia las salidas, pero no hicieron nada respecto a la bronca.

Mirando atrás, no cabe duda que Birmingham fue el principio del fin para nosotros. Fue una noche horrible. Seguratas llorando, pavas llorando y tíos que habían sido rajados pero que pasaban de ir al hospital porque querían ir por la ciudad buscando a los otros. Tenía 16 años y no estoy seguro si la experiencia me hizo más fuerte o me estropeó más. No lo sé. Vi lo jodido que era que la adrenalina subiera. Mucha gente probablemente nunca caerá en la cuenta de ello y estoy seguro que a Mick le pasó. En 4 años se quedaría calvo. Alopecia hay en mi familia, pero no tan temprana. Fue traumático, no fue el típico “follón” de los conciertos sobre los que la prensa solía escribir. Fue una pelea por la supervivencia, fue sanguinaria y fea, siendo nuestras canciones la principal causa de ella. Vi colegas golpeados por vasos, eran el tipo de gente que luchan juntos y nunca se dan por vencidos; tíos que se podría pensar que eran invencibles pero que también podían ser vulnerables. Podían ser acuchillados y cortados como cualquier otra persona y tuvieron suerte de no palmarla. 

El día después

La policía permitió a Grant Flemming (9) llevar a Mick al hospital. Era de recibo, pues la frente le colgaba. Tan pronto como la pasma terminó con nosotros, cogimos 8 y armados, nos fuimos derecho al minibús. Incluso Nigel Woolf estaba en la partida. Dimos una vuelta buscando skinheads que volvieran del concierto hacia sus casas. Llevámamos mangos de hachas, barras de acero, de todo… Donde fuera que estuvieran, los íbamos a pillar y correrlos. Cada grupo que pillamos se cagaron de miedo. Ninguno de ellos sabía nada… Tras media hora vimos al bocazas cabrón del tatuaje del Aston Vila. Salí de la furgoneta con el bate de beisbol y dije: “bien, cabrón…”. Iba una chavala con él y tan pronto como me vio, se colocó detrás de su chica. “Vaya, mírate, puto cobarde”. No dijo ni una palabra, solo temblaba. 

Volvimos a la sala. Grant trajo consigo a su primo, a quien nadie de nosotros conocía. Cuando le explicamos que habíamos hecho, comenzó a decir: “¿para qué todo esto?, “¿para qué hacéis esto?”, exclamaba. Estaba gritando y llorando. Vince lo pilló y le metió dos ostias en la boca. Le tuvimos que contener. “Vamos hombre, vete de aquí pero ya!”, le dijimos. “Lárgate antes de que te cortemos las pelotas”. El cabreo era grande. Mientras tanto, Mick había ido al hospital. Le habían puesto puntos y su frente parecía que tuviera el logotipo de Fred Perry cosido. Hoy día aún puedes ver la marca. Estando allí, las urgencias del hospital se comenzaron a llenar de boneheads; todo un batallón con todo tipo de heridas, huesos rotos, cortes y moratones. Hubo algunos que llegaron en camilla. Por supuesto, rápidamente se fijaron en Mick y Grant. Siendo más, los skinheads brummies empezaron a agruparse fuera de la sala del dispensario donde estaban cosiendo a Mick. Eran una veintena y estaban armándose con bisturís. Mick tuvo que decirle al doctor que acabara ya y así Grant y él saltaron desde la ventana de un cuarto piso hacia la calle y, bajando por las tuberías, se piraron de allí. Ese fue el motivo de que su herida no se curara bien. Tenían que abrirse pues si no los brummies los habrían matado. De alguna forma ellos encontraron el camino y volvieron al hotel. Cuando vi a Mick me chocó mucho su estado, estaba hecho una pena. “¿Venir para esto?”, me dije. Habíamos ido de la simpática gracia del “Flares’n’slippers” hasta la guerra total. En parte fue nuestra culpa, ya que si cantas lo que cantas, tienes que predicar con el ejemplo. Una parte de mí me decía que tenía que acabar con estas movidas, pero la otra parte, la más hooligan, me decía: “hemos venido aquí y los hemos pateado, vamos al siguiente sitio”. 

Pero todavía la movida no había terminado. Teníamos el camión de Edwin Shirley aparcado en la parte de atrás del hotel, preparado para ir al próximo concierto en el King George’s Hall de Blackburn. Cuando nos levantamos al día siguiente, alguien había petado la cerradura y todo nuestro equipo se había evaporado: la batería, los amplis, las guitarras… Por tanto, tuvimos que ir a una sala de Blackburn con capacidad para 2000 personas y utilizar el equipo de los The Kidz Next Door. Yo iba en una furgoneta con Vince, Wellsy, Brett Tidman, Dickle y Butler; mientras que Mick, Johnny Turner, Grant y Swallow iban en la otra que conducía Mark Reynolds, el batería de los Kidz Next Door. Ellos no estaban por la bronca, pero como el equipo había sido robado ahora querían venganza. Estaban en las afueras de Walsall (10) cuando vieron a un grupo grande de skins y mods. Sabiendo que los skins se había hecho con armas la noche anterior, nuestros chicos también las tenían. Pararon la furgoneta, fueron y preguntaron acerca del equipo robado. Hubo algunos insultos y cuando uno de los skins amagó con sacar un arma, Mick pilló la barra de acero y se la estampó en la cabeza. Ostiaron a muchos de ellos, eso no hizo que encontráramos el equipo pero les hizo sentirse mejor.

[…] Estaba en la habitación con Vince y Wellsy y a eso de las cinco de la mañana alguien llamó a la puerta diciendo: “CID (11), abran”. Pensé que era una broma y que tras abrir la puerta me iba a encontrar con Meakin llevando un cubo lleno de meados. “Joder, estamos durmiendo”. Pero continuaron llamando a la puerta. Eran el CID y nos detuvieron a los tres. Creía que el tema tenía que ver con Swallow. Él y los otros habían armado jaleo en su habitación y el dueño los había echado. Pensaba que podían haber vuelto a meterse en ella. Pero no, tenía que ver con lo que ocurrió en Walsall una semana o dos antes, cuando Mick le metió con una barra de acero a los skins el día después de la batalla de Birmingham. 

Me querían detener por ello. Teóricamente, alguien había identificado una fotografía mía en la que salía sin dientes en el single The greatest cokney rip-off, pero no había en realidad ninguna foto como esa en la portada e incluso no estuve en Walsall. Yo iba en la otra furgoneta camino de Blackburn, por lo que sabía que mentían. Mick fue acusado y el resto fuimos interrogados individualmente en la comisaría, aunque ninguno de nosotros soltó prenda. Mención especial para Andy Swallow, pues se ofreció a comerse el marrón para que el resto pudiéramos salir libres, aunque yo dije que no. Entonces la pasma detuvo a alguien más que no era del todo uno de los nuestros y quien dio los nombres de todos los que habían estado en la furgoneta con Mick. Delató a muchos. 

Teníamos todas las entradas vendidas para el concierto del club Limit. El dueño telefoneó a la policía para preguntarles sin podían liberar a Mick, pero le dijeron que no pues los cargos eran demasiado serios. Incluso no estaban seguros de que pudiera salir bajo fianza. Mick estaba acusado de GBH (12), lesiones dolosas y de haber estado involucrado en una pelea. Salimos en los periódicos y el Daily Mirror nos llamaba infames. Mick esperaba una condena de 5 años. Tuve que ir a la sala y decir al público lo que había pasado. Les ofrecí la devolución del dinero o la oportunidad de usar la entrada para cuando reprogramáramos el concierto para el siguiente sábado cuando Mick estuviera fuera. 

Mick estuvo encerrado todo el fin de semana. Mis padres estaban desolados. […] Tony Gordon (13) estuvo conmocionado al principio. Cuando Mick salió, no había buen rollo entre nosotros y no nos hablábamos. Le culpaba de la detención y seguramente de los problemas del grupo también. Pensaba que la banda se encontraba en riesgo por lo que él hizo en Walsall y era cierto. Tocamos el siguiente sábado, comenzamos a discutir entre nosotros y a amenazarnos mutuamente con rompernos los dientes mientras estábamos tocando. Todo fuera de micro, no sé qué pensaría la gente. Cuando fuimos al camerino Mick soltó la guitarra, yo me quité la camiseta y le solté una ostia. El asunto se fue de madre y ya era propiamente una pelea. Ambos nos cortamos y había sangre por todas partes. Duró sobre 5 minutos, iba a más la cosa hasta que H y Wellsy abrieron de una patada la puerta y nos separaron. Si hubiera durado más, no creo que estuviera aquí ahora contándolo, porque nos dijeron cuando entraron que parecíamos dos perros terriers enzarzados en una pelea. Tuvo que pasar porque la tensión había ido en aumento entre los dos durante la gira. Más tarde nos dimos la mano, nos metimos en el coche alquilado, volvimos a casa y planeamos el siguiente movimiento. Era el momento de reflexionar y de hacer el segundo disco antes del juicio de Mick


Consecuencias

Al cabo de cuatro meses los Cockney Rejects intentaron de nuevo actuar en el mismo club Cellar de Birminghan. La policía lo evitó y los Rejects fueron “rechazados" y escoltados de vuelta a la autopista dirección Londres. La compañía de sonido retiró el equipo y el resto de la gira fue suspendida. Un año más tarde los Cockney Rejects editarían su fantástico álbum The power and the glory, pero por los constantes problemas en los que se veían envuelto los hermanos Geggus más el veto que sufrieron las bandas de Oi tras los incidentes en Southall, la compañía EMI se desentendería del grupo y los Rejects acabarían siendo despedidos. Por su parte, Mick fue a juicio por lo de la agresión de Walsall un día después de grabar el directo que tiempo después saldría en disco llamándose Greatest hits vol 3. Por suerte para él, únicamente le cayó 2.000 libras de multa (algo más de 2.720 euros al cambio de hoy), más 2 años de libertad condicional. Pecata minuta cuando incluso sus abogados no esperaban una condena inferior a 5 años… Bronca tras bronca y sin sello discográfico, los hermanos se replantearían todo respecto a la banda y la violencia y es aquí cuando comenzaría el periplo hard roquero- heavy de los Cockney Rejects. Quizá la peor consecuencia de todo lo ocurrido anteriormente…

- Notas:

1. Ambos conciertos de los Sham 69 fueron reventados por nazi boneheads. En el del teatro Rainbow concretamente, Jimmy Pursey acabó llorando en el escenario y fue uno de los motivos que provocó que los Sham lo acabaran dejando poco tiempo después (influyó a su vez la mala recepción que tuvo el siguiente disco que sacaron, The game). Sham 69 no volverían a la actividad hasta 1987.
2. Alton Towers, parque de atracciones. 
3. Recordamos la formación de los Cockney Rejects en ese momento: Jeff, el narrador (voz); Mick, hermano de Jeff (guitarra); Vince (bajista) y Nigel Woolf (batería). 
4. Batalla que se dio lugar en Natal (Sudáfrica) entre tropas inglesas y zulús en el año 1879. Apenas unos 150 soldados británicos contuvieron a más de 3000 guerreros zulús. 
5. Cockneys es el nombre como se conoce a los londinenses del East End.
6. Ancient Brit crew, uno de los muchos grupos de hooligans que seguían al West Ham.
7. Kidz Next Door, grupo punk con influencias mods cuyo cantante, Robbie Pursey, era el hermano de Jimmy Pursey de los Sham 69. También eran seguidores del West Ham y de la ICF (grupo hooligan de dicho equipo), aunque no eran tan dados a ostiarse como los Cockney Rejects, a quienes telonearon en el tour del que pertenece este capítulo de La batalla de Birmingham (de ahí la irónica expresión de Jeff Turner “…pero no podías contar con ellos a la hora de calcular nuestras fuerzas”). 
8. Brummies, como se les conoce a los habitantes de Birmingham. 
9. Grant Flemming, bajista de Kidz Next Door.
10. La ciudad de Walsall está a escasos 20 minutos de Birmingham. 
11. CID: detectives del “departamento de investigación criminal” de la policía inglesa.
12. GBH, “grievous bodily harm”, algo así como “lesiones corporales graves”.
13. Tony Gordon, mánager por entonces del grupo. 

sábado, 25 de febrero de 2012

Cockney Reject (Parte 2)


Ya comenté en la crítica del libro de Jeff Turner (verla aquí), que hablaría un poco más de los problemas que empezaron a tener los Cockney Rejects por el tema futbolero. Todo se les descontroló tras editar el single I’m forever blowing bubbles en 1980, una versión punk del himno del West Ham. Aquellos años eran los tiempos dorados de este equipo y la compañía decidió explotar el asunto. Para la adaptación de la canción dudaron en un primer momento entre ellos o los Iron Maiden, quienes también eran "Hammers", pero al final EMI se decantó por los Rejects porque los Maiden eran demasiado metal y aún no estaban en sus años de mayor apogeo (el boom vendría poco después). Los Cokney Rejects estaban entusiasmados con la historia como fieles seguidores que eran, pero esto les reportaría en breve numerosísimos problemas de violencia en los conciertos, ya que no solo eran asociados al equipo del West Ham, sino que además “militaban” en su grupo de hooligans más violentos y que se hacían llamar la ICF (Inter City Firm). En palabras de Jeff, “…Fue como pulsar el botón de nuestra auto-destrucción”. Por si esto fuera poco, redondearon su auto-inmolación grabando en la cara B del disco “West Side Boys”, canción donde hablaban de reventar seguidores del Chelsea y del Liverpool, por lo que no es difícil entender que allá donde fueran, todos los supporters de los equipos de la ciudad de turno, les iban a estar esperando para intentar currarles…

El fragmento que he traducido libremente, no es ni mucho menos de los episodios más violentos que vivieron los Rejects, pero da una idea clara del “ambiente” con el que se iban encontrando… Como vivo por la zona me he decidido por él y para contextualizarlo mejor, diré que la fecha de Liverpool le llegó al grupo poco tiempo después de la “famosa” batalla de Birmingham, donde los Cockney Rejects y los colegas que les acompañaban, se tuvieron que abrir paso ante más de 200 tíos que los querían matar. Corrieron ríos de sangre, habiendo palos y ostias a tutiplén, pero como siempre, los Rejects salieron triunfadores teniendo tan solo algunas heridas o bajas. Birmingham fue el súmmun, pero hay muchas otras peleas similares relatadas por Jeff Turner en su libro. Aquí va la de Liverpool, You’ll never walk alone…


[…] La siguiente fecha fue un jueves en Brady, Liverpool, con Birminghan el viernes. Todo el mundo estaba preparado para ello. Una masa de gente de la ICF (nde: Inter City Firm, hooligans del West Ham) se iba a echar a la calle en masa con una línea de tres “jefes”. Nadie estaba preocupado acerca de Liverpool. Fuimos 8, nos alojamos en el Holiday Inn y tuvimos al tipo éste de EMI, Ashley Goodall, con nosotros. Tuvimos que sufrirlo en el hotel. […]

Fuimos al concierto para probar sonido. […] Volvimos al hotel y encontramos que había habido jaleo. Vince, Wellsy y Dani (nde: miembros y colegas del grupo) habían vuelto y se habían encontrado con 8 Scousers (nde: coloquialmente, como se conocen a los habitantes de Liverpool) acosándolos fuera. Ellos dijeron a Vince y a Kevin Wells que les dieran sus Harringtons, pero cuando Wellsy les respondió que se fueran a la mierda, uno de ellos intentó rajarle la cara con un cutter. Nuestros chicos les insultaron un poco y se metieron en el Holiday Inn. ¿Qué otra cosa más podían haber hecho contra una pandilla con cuchillos? No eran súper héroes. Los del hotel llamaron a la pasma. Nosotros le quitamos importancia, pero Ashley Goodall se mostró prepotente y pidió escolta policial hasta el concierto. ¡Fue jodidamente ridículo! Esto hizo que pareciéramos unos pringados, pero el tipo de EMI insistió, así que teníamos dos coches y una escolta, solo que yo no pude meterme en ninguno de ellos. Tuve que andar media milla junto con Danny Meakin, por lo que todo fue en vano. […]

Por supuesto, cuando llegamos estaban todos estos Scousers, skinheads y futboleros cerca de la entrada que me llamaban “Puto cockney pajillero”. Yo continué caminando y uno de ellos me dijo: ¿Quieres un sándwich de nudillos? (nde: puñetazo). ¡En sueños! Yo le respondí: “Tú has tenido que haber visto demasiado Grange Hill, hijo de puta” (nde: Grange Hill, una especie de serie tipo “Al salir de clase”, muy popular en Inglaterra y que se filmó durante un tiempo en Liverpool). ¡Un puto sándwich de nudillos! Solíamos decir eso cuando éramos críos. “¡Anda ya! ¡Que te den!” le dije esperando que en cualquier momento me soltara alguna ostia.

Después, un enorme segurata se lanzó y me rodeó con su brazo. "¿Stinky Turner?" Ven conmigo. Les dijo a los pandilleros que se echaran hacia atrás y lo hicieron. Los seguratas parecían bien preparados. Una vez dentro sacaron todas esas barras y porras, diciéndonos: “Tranquilos chavales, estaréis bien esta noche”. Buenos tipos, pensé. Éramos solamente 8 y si comenzaba el follón, no habríamos tenido ninguna posibilidad.

No fue un buen concierto. Tuvimos peor bienvenida que Robert Kiltroy- Silk en el mítin de la Amistad Árabe (nde: hace referencia a un periodista que hizo unas desafortunadas declaraciones referentes a la actualidad socio-política en Oriente Medio y que causaron una gran controversia en la comunidad árabe). Tan pronto como estuvimos sobre el escenario, fuimos recibidos con una lluvia de insultos que fue in crescendo además de otras cosas que nos tiraban. Inmediatamente supimos cómo iba a ir el tema […]. Había una valla de hierro para contener a la gente y todos los seguratas estaban a un lado. Con la segunda canción nos cayó una lluvia de botellas. Los seguratas se subieron al escenario y pararon la actuación. Tuvimos que esperar en el backstage mientras ellos los calmaban. Recuerdo estar pensando, "joder, ¡tengo que volver ahí fuera!" Iba a ser realmente duro. Tras 5 minutos, los seguratas nos dijeron que volviéramos. Mick tocaba una BC Rich roja nueva de color roja (nde: marca de guitarra), la cual la había tomado prestada de Tonka Chapman (nde: guitarrista de los UFO). Estábamos en el cuarto tema, aún recibiendo multitud de insultos, cuando vi que Mick se quitaba la guitarra de Tonka y la aplastaba contra el público. Metió 1000 libras directamente sobra la cabeza de dos tipos como un hacha. Los masacró. Todos nos dispusimos en frente del escenario, pero realmente no alcanzábamos a llegar donde él con las manos.

Los seguratas saltaron y nos tiraron hacia atrás. Apelaron a la calma, pero los Scousers estaban que echaban humo. Nos sacaron fuera del escenario y tras diez minutos de jaleo, nos llevaron de nuevo a él. Había un pedazo de gordo en el frente gritando e insultándonos todo el rato. Así que pillé el micro, me fui hacia él y le dije: “Tenemos una canción para ti, mi amigo Scouse, y la tocaremos; se llama “Eres una gorda persona”. Mick empezó con el riff de “Bad man”. El gordo cabrón estaba que chirriaba y cuando llegaron los coros me fui a cantar en su cara “You’re a fat man” (nde: en lugar obviamente de “Bad man”). De repente, los seguraras fueron al escenario hiper cabreados y nos pararon a la mitad del tema. Uno de ellos me dijo que viniera donde él. Tenía la porra en su mano. Fui a su encuentro y pensé que me iba a dar en la cabeza con ella. En lugar de esto, empezó a decirme delante de toda la gente que bajara el tono. Por su puesto, el público disfrutó con esto y el gordo cabrón se reía de mí porque el gorila me estaba regañando.

Empezamos a tocar de nuevo […]. Las botellas habían parado pero de pronto cayó desde la nada un vaso de pinta que me vino a dar directamente en las pelotas. […] Me tuve que agachar y apoyar sobre una de mis rodillas, me habían dejado sin respiración. Bien, pensé; no te cabrees o te vengues. Pillé el micro de Mike y dije: “Es jueves noche, habéis pagado 5 pavos por entrar, os iréis a casa en taxi porque los trenes ya no funcionan y llegaréis a las dos de la mañana para después levantaros a las seis para ir al trabajo. Nosotros pillaremos uno de los grandes (nde: 1000 libras) por este bolo y nos iremos al Hoilday Inn a beber tequilas. Buenas noches”.

Y nos fuimos para el backstage. Se cabrearon. Los seguratas tuvieron que venir y rodearnos para protegernos. Se podía ver la zona del backstage desde el hueco de la escalera y todos esos sucios Scousers nos tiraban cosas y nos escupían. Daré a los seguratas el reconocimiento que se merecen, pues se mantuvieron firmes. El gentío marchó para fuera. Al final, la seguridad tuvo que ir en masa a dispersarlos porque nos querían matar. Nos llevaron a los coches y nos protegieron. […] Podías ver a todos los Scousers en la calle en guarnición mirándonos desafiantes. […]

Al día siguiente fue Birmingham. Llegamos a la sala, increíblemente era el club Cedar otra vez! (nde: donde ocurrió La batalla de Birmingham antes comentada) […] Muchos de los chicos del West Ham estaban preparados y la disposición era beligerante. Fue tan solo 4 meses después de la bronca y queríamos dar otra lección a los skins de Birmingham. H (nde: colega del grupo) estaba excitadísimo y hasta incluso ostió a uno de los Exploited, quienes nos teloneaban. […]

Llegamos en coche al Holiday Inn para registrarnos y encontramos a la policía esperando fuera. […] ¿Cockney Rejects?” Dijo el inspector. “No os vais a registrar aquí, no vais a hacer nada en Birmingham. Os vais a meter en vuestra furgoneta, os vamos a escoltar hasta la M6 (nde: autopista), y os vais a ir de vuelta a Londres porque no vais a tocar aquí esta noche”. Yo pensé, ¡qué detalle! porque, para ser honesto, cuanto más pensaba en el concierto menos quería hacerlo. […]

La pasma puso un coche al frente y otro detrás nuestro. […] El resto de fechas se cancelaron porque la empresa de sonido retiró el equipo. Recuerdo estar pensando: "puede ser el fin, puede que no volvamos a girar más". […]


- Ya que estoy, pondré también el pequeño inciso que Jeff Turner hace sobre el bolo que los Cockney Rejects dieron en Barcelona en el año 2008, uno de los mejores de toda su carrera según él. Yo que estuve, lo suscribo…

[…] El 12 de enero tocamos en la sala Razzledazzle de Barcelona, España (nde: evidentemente se refiere a la Razzmatazz), en el que probablemente haya sido el mejor concierto que jamás hayamos hecho. No exagero, nunca había llegado a conocer tan receptiva audiencia, estuvieron dispuestos desde el principio. Tuvimos una mejor recepción ahí de la que jamás habíamos tenido en casa. Cuando salí del escenario estaba más roto que el espejo del Hombre Elefante (nde: película antigua de un tío que estaba deformado y siempre que se miraba en el espejo, éste saltaba en pedazos). Lo di todo. […]

lunes, 20 de febrero de 2012

Cockney Reject (Parte 1)


Cockney Reject. Jeff Turner/ Garry Bushell. John Blake (2010). 284 págs. Inglés.

He aquí la autobiografía del cantante de los Cockney Rejects, Jeff “Stinky” Turner. Voy a haceros un resumen extenso y profundo, pero para quien pase de leer toda la parrafada y lo quiera más breve, éste sería: (algo de) sexo, drogas, bronca, bronca, bronca, más bronca, y por supuesto, rock and roll.

El libro está lleno de argot callejero, muy acorde con su contenido, y me imagino que Garry Bushell le echó un cable a Jeff a la hora del redactado. Vamos por él. Ahora sí!


Jeff Geggus, su nombre real, nació y se crío en el East End de Londres, zona obrera y bastante dura a nivel de criminalidad. A los 7 años su vecino de 36 le rompió la nariz tras un altercado con su hijo y podemos decir que ésta es posiblemente la única pelea que pierde Jeff en el libro. A partir de aquí se involucraría en el boxeo durante unos años, lo cual le haría afrontar todas las peleas en las que se iba a ver envuelto después con cierta solvencia. Con 14 años y en cuestión de semanas es detenido en un par de ocasiones; la primera vez por una travesura de críos y la segunda, injustamente por cuestiones futbolísticas, pues aparte del boxeo, el West Ham era la otra pasión del jovencito Jeff. Pero “algo” hizo que fuera abandonando el boxeo paulatinamente. Fue con 12 años cuando nuestro protagonista vio por primera vez a los Sex Pistols en la televisión. Ya tenía por entonces cierta influencia roquera de su hermano, pero es ahí cuando empieza a gestarse la carrera musical de Jeff Geggus. Primero vendrían The Postmen, después The Shitters y tras unirse su hermano Mick a la guitarra, los Cockney Rejects.

La eclosión de los Rejects fue cuanto menos curiosa. Aún sin haber hecho un solo concierto y sin tener si quiera batería, Garry Bushell, periodista y posterior cantante de los Gonads, se interesa por ellos simplemente porque le gusta el nombre del grupo y les pone en contacto con Jimmy Pursey de los Sham 69 para tratar de grabar una demo para el sello Polydor. Sacaron 4 temas lo más rápido que pudieron (“Flares and slippers”, “Police car”, “Fight song” y “I wanna be a star”), engañando al técnico que los iba a grabar diciéndole que su batería había tenido un accidente de coche e instándole a grabar él mismo la batería en su lugar (al final le contaron la verdad). El sueño empezaba a hacerse realidad.

Poco tiempo después sacan un single de tres temas con el sello Small Wonder (Menace, Crass…), simplemente porque estaba cerca de donde ellos vivían. Su primer concierto lo hacen ante unas 30 personas y como teloneros de The Little Roosters (banda con algún Cock Sparrer en sus filas). Jugando al fútbol en un equipo local, Jeff conoce al que será el bajista del grupo en sus primeros trabajos: Vince. La primera tirada del single se agota rápidamente y llegarán a vender unas 30.000 copias de él. Siguen con los conciertos y consiguen tocar junto a los Angelic Upstarts primero, y con los Damned después. En ambos bolos, sobre todo en el de los Upstarts, hubo y tuvieron follón con los nazis.


Intentan tantear a Garry Bushell para que sea el mánager del grupo, pero éste declina ya que su curro de periodista era lo primero (aunque les dio bastante apoyo desde las páginas del Sound, la revista donde escribía). Graban nuevos temas bajo la batuta de Pursey pero éste les “impone” algún que otro cambio en las letras de por ejemplo, el tema “I’m not a fool”. Consiguen fichar por EMI y acaban teniendo como mánager a Tony Gordon, ex de los Upstarts, quien paradójicamente, cuando los Rejects actuaron con ellos y hubo la movida con los boneheads, le dijo expresamente a Mensi que jamás volviera a contar con ellos para tocar. Las vueltas que da la vida… Para la firma del contrato con EMI el padre de Jeff tiene que ir y firmar por él, ya que Stinky Turner por entonces tenía solo 15 años. 25.000 libras era el dinero que iban a percibir y 500 por anticipado. Hablamos de un chiquillo que aún iba a la escuela, por tanto, nada de prostitutas, drogas, fiestas o alcohol… Jeff Turner se compró con la pasta unas botas Marteens, material pirotécnico y una máquina de marcianitos.

Llega el disco Greatest hits volumen one con el que alcanzan las 60.000 mil copias y con el que entran en los charts musicales (listas de éxito comercial). Entre medio, siguen las travesuras de estos críos, destrozando y saqueando los diversos estudios por donde pasan. Jeff cree que si EMI no los botó en su momento fue porque no querían volver a ver una de sus bandas “despedidas” triunfando al poco tiempo de dejar la compañía, en clara referencia a lo que les pasó con los Sex Pistols.

Los Cockney Rejects llegarían a aperecer dos veces en el Top of the Pops, el programa de televisión musical de referencia de aquellos tiempos. Ambas accidentadas, por supuesto. Primero, un colega que iba con ellos “asustó” a las chicas que bailaban en el programa y a punto estuvieron de ser expulsados (lograron al final grabar el tema, “The greatest Cockney Rip- off”, pero únicamente lo pasaron 90 segundos como castigo hacia el grupo). La segunda vez, cuando grabaron “I’m forever blowing bubbles”, la liaron con el mánager de los Lambrettas, aparte de salir super borracho el bajista Vince (esto se aprecia un poco si veis el video en el Youtube). Y entre medio de tanta fama, detenciones de Jeff y su hermano Mick por una movida con unos manguis…


Si hasta ahora todo había sido bronca y rock and roll, ahora aparecen por medio los jeviatas de UFO quienes, además de mal influenciarlos musicalmente hablando, les introducen en la mala vida y en el tema de la droga. A través de ellos los Rejects conocen a “Charly” (farlopa en argot). Ya tenemos drogas, bronca y rock and roll. Falta el sexo. Comienzan una gira por el Reino Unido y ahora sí que tenemos el pack completo: sexo, drogas, broncas y rock and roll. Aparecen las grouppies y Stinky Turner pierde su virginidad a los quince años con una fan y delante de todo el grupo de amigos que les acompañaban en el tour… Increíblemente, dan algunos conciertos donde “todo va bien” y no “pasa nada”, pero en general, la tónica fue ésta: continuos follones y peleas con los “locales” de cada pueblo que visitaban. Decíamos que con 7 años Jeff se llevó su primera y casi su última ostia y es que da la casualidad que siempre ganan, ya estén en minoría o no. Los Rejects machacan sin compasión a todos aquellos que osan enfrentarse a ellos, sean público o sean periodistas del Sounds, firms de los Madness... teniendo además "follón" con Billy Idol de Generation X o el grupo del hermano de John Lydon (aka Johnny Rotten), los 4be2s, entre otros.

Nuevo tour esta vez sin apenas incidencias. Tocan con Slaughter and The Dogs y los crítica por ir de subidos (explicando además una curiosa anécdota del HITS de Bergara del año 2000 referente a su guitarrista Mick Rossi). Hacen sus primeros conciertos por Escocia donde conocen a los Exploited (que aún no eran muy “famosos”), y a un séquito de sus seguidores que se autoproclamaban Loyalistas de los duros… Van a grabar un nuevo single, The greatest Cockney Rip- off, y rompen relaciones con Jimmy Pursey, pues éste quería otra vez imponer cambios en la letras.

Con su tercera gira la cosa se va de madre. Hacía un tiempo que los Cockney Rejects habían editado una versión punk del himno del West Ham. Por tanto, todos los hooligans de los equipos contrarios les estaban esperando para reventarles los conciertos. De estos problemas hablaré en una próxima entrada donde traduciré parte de un capítulo del libro, pero simplemente os digo que en algunas actuaciones el nivel de violencia fue terrible y sangrante (Mick, al que le abrirán la cabeza, será detenido por atacar a unos tipos con una barra de hierro). Para más inri, los llaman para entrevistarlos para un programa de televisión de la BBC y les dicen que la cosa iba a ir sobre hooliganismo, pero por medio les van colando como quien no quiere la cosa algunas preguntas referentes a los nazis que frecuentaban los conciertos de Oi en aquellos años. Ellos recuerdan que su padre luchó en la Segunda Guerra Mundial y que nada tienen que ver con esa chusma. Les engañan. El programa sale en antena y acusan directamente a los Cockney Rejects de utilizar sus conciertos para reclutar gente para el partido fascista BM (British Movement). Obviamente, esto cabrea mucho al grupo. Sin hacer ninguna concesión a la izquierda tampoco, Jeff relata enfrentamientos con nazis y hace un paralelismo con Stalingrado cuando después de patear a una banda de boneheads, explica que “cazaron” al jefe de los nazis al igual que en 1943 fue capturado el mariscal de campo nazi. Además recuerda la campaña en la que participaron pidiendo la libertad de Cass Pennant (uno de los capos de la ICF, hinchas del West Ham, y que era negro). Cass Pennant llegaría a ser incluso mánager de los Rejects por un tiempo, hasta que lo “pillaron” vendiendo conciertos piratas de la banda a escondidas…


Sigue la bronca. Detienen otra vez a Jeff y a su hermano y al poco tiempo, otra nueva detención pero esta vez solo de Jeff, quien al enfrentarse junto a un par de colegas a unos fans del Arsenal que se encuentran por la calle, patea sin saberlo también a un secreta que se metió por medio (venían además de liarla en las oficinas de su misma compañía). A Jeff Turner lo putean bastante en la celda (inspección rectal incluida). Todo esto ocurría mientras preparaban el álbum The power and the glory. Al poco de organizar el tour de presentación del disco, se suspende toda la gira. ¿El motivo? Southall estalla y la prensa sensacionalista empieza a atacar a todo lo que huele a Oi. Las bandas empiezan a ser vetadas en todos los sitios. Para colmo de males, EMI se desentiende de ellos y se quedan sin sello.

Antes del juicio por lo del madero y para desconectar un poco de todos sus problemas, Jeff se va España a pasar unos días de vacaciones. El juicio le sale bien y no va a la cárcel, únicamente le tiene que dar al pasma 850 libras y le imponen una nueva libertad provisional por dos años. Pero tan solo unos pocos días después, StinkyTurner la vuelve a tener con otra gente y aunque tampoco pierde esta vez, acaba herido en la espalda como producto de una puñalada que le meten. En otro tiempo, la venganza habría sido “terrible”, pero Jeff sabía que andaba a un paso del talego y opta por no vengarse. A su vez, se replantea su vida por completo y decide apartarse del hooliganismo y del punk. Los dos hermanos desde siempre habían “cojeado” de bandas heavies y roqueras, así que deciden cambiar de orientación musical y se adentran en el sonido de grupos tipo Aerosmith, ACDC y similares. Gracias a su amistad con los UFO consiguen tener nuevo sello discográfico y fichan por NEMS.

The wild ones fue su primer disco de esta nueva etapa hard rock. En los estudios coinciden con los Clash, los cuales andaban ensayando preparando su Combat Rock tour y a los que destrozan futbolísticamente hablando (10 a 1, con Mick Jones jugando con botas Marteens). Jeff Turner hace muy buenas migas con Joe Strummer y eso que en su día le criticó duramente (como hicieran otras bandas) a través de la canción “Join the rejects”. Pero como siempre les pasaba, las cosas se van complicando a cada momento. Su mánager hasta la fecha les llama y les dice que ya no queda un céntimo en la “caja” (hasta el momento habían sido profesionales, recibiendo 35 libras a la semana). De un día para otro, Stinky Turner se encuentra sin un penique y haciendo cola en el paro. Cockney Rejects se buscan como nuevo mánager al ex de los UFO, y aunque los mismos componentes de los UFO les intentan persuadir de que no lo hagan, los Rejects hacen oídos sordos y se equivocan de pleno. Promesas y más promesas que nunca se cumplen y el grupo que termina en vía muerta, con un disco nuevo que no se promociona y que casi ni se ve en ninguna tienda… Jeff y los Rejects se encuentran en uno de los peores momentos de su carrera.


Aunque habían largado al mánager, éste les vuelve a liar con otra historia de las suyas. Los Twister and Sister iban a ir de gira y necesitaban un back line. Ellos se lo ponen para ver si después llega de una vez la tan ansiada gira por las Américas… Pero el equipo desaparece misteriosamente y el mánager les dice que fue robado del camión. Nadie le cree, pero los Cockney Rejects estaban tan jodidos que ya ni devolvían los golpes. Por si fuera poco, la anterior compañía les comunica que no hay dinero y para rematar el tema, el bajista Vince decide dejar la banda. Jeff Turner se encuentra sumido en una depresión, andaba muy metido en las drogas y sufre otra detención por posesión de estupefacientes. Mick y él se intentan reponer componiendo nuevo material para el grupo. El disco se llama esta vez Quiet storm y lo saca al mercado Heavy Metal Records. Como el propio Jeff lo denomina, es un disco de canciones jipis (aunque a él le gusta), en una época que él mismo parecía, por su larga melena, uno de esos jipis que él tanto odiaba.

Cuanto menos se lo esperan reciben la tan ansiada llamada para girar por los USA. El problema ahora es que la gente allí espera oír el material antiguo, pero los Rejects ya hacía tiempo que andaban por peteneras con el puto hard rock. Vince ya no estaba, por lo que pillan a un bajista sin ensayar con él ni un solo tema. Al llegar allí y prever que todo iba a ser un desastre (el bajista no se sabía apenas canciones, la gente esperaba una cosa que no se iban a encontrar, etc), les da el bajón y hacen el amago de volverse a Inglaterra. Un par de los Circle Jerks que se encargaban de llevarlos al hotel y moverlos, se cabrean con ellos por no querer entrar al trapo de la fiesta y las drogas e incluso les amenazan diciéndoles que iban armados… Al final deciden actuar pasara lo que pasara y a Roger Rogerson, bajista de Circle Jerks, le dan una buena tunda. Ante una multitud de 10.000 personas (con los Dickies como teloneros), los Cockney Rejects únicamente tocan tres temas de los “viejos” y lo demás es material jevi. La gente se defrauda mucho con ellos, les tiran de todo y al terminar la actuación, la chica que les organizó el tour se lo cancela de inmediato. Seguían en caída libre… El grupo continuó unas semanas más moviéndose por los Estados Unidos, buscándose la vida sin ayuda de managers u otros intermediarios y tocando en pequeños antros su material hard rock. De vuelta a Inglaterra, intentan grabar más material que se quedaría finalmente inédito por todo tipo de problemas (inclusive uno con el que iba a ser el productor, Steve Marriot de los Small Faces, quien andaba hecho polvo debido al abuso de las drogas). Tras este intento fallido, ahora sí que los Cockney Rejects deciden dejarlo. Fue muy duro para Jeff que a su vez, también era abandonado por la que era por entonces su novia…


En el epilogo del libro Jeff Turner nos cuenta los problemas que tuvo para readaptarse a la vida corriente: trabajos, relaciones, problemas con las drogas, vuelta al fútbol, ingreso por un tiempo en la armada con Vince, etc. Aún todo, acaba saliendo para adelante y empieza a sentirse bien consigo mismo. Pero la nostalgia del grupo siempre la llevaba dentro y siempre había alguna cosa que hacía que le volviera el gusanillo de tocar de nuevo. Una madrugada Jeff recibe una llamada urgente de su hermano Mick y éste le dice que Levi’s está utilizando un tema de los Cockney Rejects como anuncio (“I’m not a fool”). Eso sí, la pasta que pillaron nada tuvo que ver con la que sacaron los Clash por lo mismo… Tiempo después reciben una oferta para hacer algunos bolos en Francia tocando el material antiguo y aceptan. Es cuando vuelven a la palestra actuando básicamente fuera de Inglaterra, donde encuentran siempre una gran receptividad de la gente y en donde no hay los problemas de peleas del Reino Unido. Más tarde sacarían otra jeviatada llamada Lethal, pero comenzaba una “vida” nueva para la banda en la que iban a tocar más fuera que dentro de Inglaterra (hay diversas alusiones a los bolos por el estado). La buena acogida del grupo fuera de su país les carga las pilas y poco a poco van volviendo a hacer conciertos por Londres y a grabar nuevo material. La obra termina hablando del sello que gestionan, del documental y los últimos proyectos de Jeff Turner y sus Cockney Rejects. Continuará…