martes, 16 de agosto de 2022

Segunda crónica Rebellion Festival 2022 (Viernes)



El viernes a priori no era un día tan fuerte como iba a ser el sábado, pero a mí particularmente me encantó todo lo que vi y disfruté mucho como siempre. No todo fue positivo. Ese día me pasé por el Rebellion Remembers, donde se homenajean a tod@s los punks que ya no están entre nosotros, y con tristeza, vi la foto de un punk que me caía muy bien y no sabía que había fallecido. Aunque alguna vez hablamos, no lo conocía en profundidad, pero sus chupas con parches de bandas punks que siempre llevaba nunca faltaban en la sección que hace tiempo solía hacer en el blog llamada “Watch Your Back”, y es que todas las que se hacía eran una pasada y muy originales. Descansa En Paz amigo. No sé si fue la pandemia, pero está claro que el Covid pasó factura en la comunidad punk, pues la pizarra con las notas de recuerdo a l@s caídos estaba repleta este año. Pero hay que seguir, así que vamos con lo que vi el sábado. 




Takers & Users. Irlandeses. En el Rebellion es importante comenzar viendo un grupo guapo porque así se te cargan las pilas rápido. Y los Takers and Users se lo curraron a base de bien. Street punk potente con buenos coros y buen guitarreo. A tener en cuenta esta gente. 

Newtown Neurotics. Vaya conciertazo que se marcaron los Neurotics! Fueron de menos a más y me acabaron atrapando a base de bien. Ellos son uno de los pocos referentes de grupos claramente de izquierdas que quedan en activo de la generación de bandas de finales de 70. Abiertamente militantes, a veces pienso que no tienen el reconocimiento que se merecen, pues Steve Drewett y sus Neurotics estuvieron involucrados en casi todos los fregados políticos de los 80-90 en Inglaterra. Os dejo un tema para oír: “Newtown People”.

The Take. Los neoyorquinos me gustaron más en directo que en disco. Y es que sonaron cojonudos. Ese Oi que facturan tan peculiar, con “alguna influencia” que otra del NYHC, me entró muy bien e hizo a su vez que el público que los estuvo viendo disfrutara de lo lindo con ellos. Os dejo con “Revolution Now”, que es una muy buena canción!




From The Jam. El viernes fue el único día de todo el festival que pisé el escenario al aire libre llamado R Fest. From The Jam sonaron muy sosos en mi opinión, he visto a otros grupos tributo a The Jam en Inglaterra que se lo curraron mejor. Pero claro, ninguno de ellos cuenta con el Bruce Foxton en sus filas. Los dejé sin pena ni gloria, la verdad. 

Moscow Death Brigade. Con los MDB volvió lo bueno. Tenía mucha curiosidad en ver cómo el público del Rebellion respondería ante los moscovitas y el resultado fue el esperado. Sala petada en donde no cabía un alfiler y bailoteo tecno-hc de principio a fin. Brutales y reivindicativos como siempre. Spasiba MDB!

The Undertones. Tras los rusos me pasé por última vez por el escenario del paseo marítimo para ver a los Undertones. Siempre que los veo me quejo del poco “movimiento” que hay entre el público tan pureta que los siguen. Por tal motivo, en una ocasión comenté en el blog que estaba seguro que un concierto de los Undertones en el Rebellion sería una locura de pogo sin parar. Me equivoqué. Fue lo mismo que había podido presenciar previamente. Público muy veterano que apenas se movía y si lo hacía, era sin molestar al de al lado. Un fiasco, pero bueno, los grandes temas que se hicieron los de Derry me encantaron, por supuesto. 




Sham 69. Los mejores sin duda del viernes. El repertorio fue un Grandes Éxitos de la banda con un coro de más de 3.000 personas abajo desgañitándose cantando y bailando. Estuvieron inmensos y fue una locura! Pero como veréis, otorgo a Jimmy Pursey (solo a él, no al grupo), la medalla de Hojalata. ¿Por qué? Por lo que hizo en el pasado Barna´n´Roll. Se ve que al Pursey no le sentó muy bien que los Sham los programaran antes que los Toy Dolls, por lo que el ofendidito se negó a actuar llevándose, cómo no, toda la pasta con él. No sé cómo ha terminado el asunto a nivel del dinero, pero vaya tela!

The Ramonas. Un Rebellion casi perfecto para mí es cuando puedo disfrutar del repertorio del It’s Alive de los Ramones. Y hoy en día en Inglaterra son Las Ramonas las que se ocupan de ello. Tremendo setlist (incluso las que se hicieron propias molaron mucho), y qué más puedo decir aparte de que se me caía la lagrimilla a la par que bailaba con los himnos de toda la vida de los Ramones!!

Bite Back. No suelo alargar el Rebellion oficial pero ese viernes hice una excepción para ver a mis paisanos de Bite Back en un garito de Blackpool (The Tache). Se lo curraron mucho y creo que se merecían haber tocado en el mismo Rebellion, pues tienen tanta o más calidad que muchas de las bandas programadas en el festi. Acabaré diciendo: “We Want The Truth”!! 

- Medallero. Oro: Sham 69. Plata: Newtown Neurotics. Bronce: Takers & Users. Hojalata: Jimmy Pursey. 

- También actuaron: The Stranglers, Booze and Glory, Steve Ignorant Crass Set, Ignite, Suede Razors, Subhumans…

Primera crónica Rebellion Festival 2022 (Jueves)



Tras dos años sin realizarse (bueno, el año pasado hicieron un día únicamente sin publicitarlo), volvía el Rebellion Festival con más fuerza que nunca. Hubo algunos cambios con respecto a otras ediciones, pero la gran novedad de este año fue el R Fest, el escenario al aire libre que estaba en el paseo marítimo de la ciudad. Ahí tocaron bandas muy “famosas” y que en algunos casos, iban más allá del punk musicalmente hablando, lo que sin duda atrajo a un numerosísimo y muy variado público. Esta edición está claro que ha batido récords de asistencia, pues ha sido la que más público ha tenido de todas las que yo he ido. Calculo que este año, tirando corto, nos juntamos entre 6.000 u 8.000 almas. Esto provocó que se formaran colas quilométricas para que te pusieran solo la pulsera. No os miento si os digo que la cola se extendía por varias calles alrededor del Winter Gardens, cosa que nunca antes había visto. Otro aspecto negativo sobre la afluencia tan masiva de gente fue que, a menudo, incluso para entrar al Empress Ballroom (la sala cubierta de mayor aforo del festival), se producían colas súper largas porque el recinto se llenaba rápidamente y lo cerraban. Así, si querías no tener problemas para ver a X grupo, para evitar problemas, tenías que ir con mucha antelación y tragarte incluso alguna banda que no querías ver…



Sí, el R Fest trajo a muchos artistas de renombre, pero en realidad, el cartel en mi opinión no fue mejor que el primero que se barajó para la edición de 2020. Si no me creéis, comparad los grupos que estuvieron anunciados en 2020 y que al final no han terminando tocando en esta edición de 2022: La Inquisición, Crim, Bishops Green, Chron Gen, TSOL, Adrenalin OD, Scream, Adicts, DI, Toxic Reasons, ANWL, Bonecrusher, Generators, Brutal Bravo, The Mob o No Fun At All por citar algunos. Y por si fuera poco, esta edición del Rebellion ha sido la que más cancelaciones fuertes ha tenido: Adolescents, Peter and TTT Babies, Chamaleons, Honey Baney, Dickies… y Bad Religion a falta de tres días del comienzo!! Si el Rebellion Festival se ha sobrepuesto a todos estos problemas es por la basta oferta que siempre lleva y que hace que, de alguna forma, se amortigüen todas las fatalidades que puedan ir ocurriendo. Por lo demás, el único recuerdo de la pandemia fue que un@s poc@s aún llevaban mascarilla y que, en el aspecto negativo, muchos de los bares y puestos de comida del festi únicamente aceptaban pago en tarjeta, lo que fue una putada sobre todo para la gente que vino desde fuera del Reino Unido. En fin, vamos a por lo que recuerdo del jueves.




Red London. Debido a la mencionada cola para entrar, únicamente pude ver la parte final de la actuación de los de Sunderland. Eso sí, pude escuchar dos temas de su último trabajo editado: el “Cut From A Different Cloth” (que da nombre al disco), y el “Police Oppression”, que es una versión de los Angelic Upstarts. Sonaron bien y por lo demás, creía que tenían al ex Upstarts Newt Newton en una de las guitarras pero no, quien estaba con ellos era el también miembro de los Red Alert y tantos otros, Mick Jones. Todo queda en casa como siempre. 

Dedo Podre. Los brasileños sonaron muy potentes y pese a cantar en portugués, estuvieron arropados por muchísimo público viéndolos. Las bandas brasileñas de nuevo abundaban en esta edición del Rebellion. 

Mere Dead Men. MDM son una formación de los años 80 con chica al frente que se han vuelto a juntar recientemente con la formación original. Su música me entró muy bien. Punk rock fresco con la chula voz de la cantante. En la recta final de su concierto se aceleraron a base de bien. De hecho, yo la idea que tenía de su música era ésa, rápida y 100% sonido UkPunk82, el cual me encanta. 




Svetlanas. Al no haber parado de crecer en popularidad, este año Svetlanas tocaron en el escenario mayor del festival, lo que en mi opinión hizo que perdiera algo de tirón la puesta en escena tan potente que tienen. Eché en falta la cercanía de ese animal en el escenario que es Olga, pero pese a esto, me alegro por supuesto que vayan a más. No los vi terminar y es que la guitarra sonaba demasiado metal para mi gusto… 

Subalternos. Oi brasilero que sonó cojonudo y tomando partido contra el fascismo, como debe ser. Casi al final se hicieron una canción en inglés en la que el cantante de los R77 se les unió a cantar. Muy buenos.

Knock Off. No los vi enteros pero son otro de esos grupos que claramente han ido yendo de menos a más a nivel de popularidad. No tardarán en tocar en el Empress, estoy seguro. Una canción de ellos que me vuelve loco es la de “This Ain’t No Love Song”, youtubearla y veréis lo que es bueno! 




Dirt Box Disco. Estos nunca fallan. Sala absolutamente llena a reventar y todo el mundo disfrutando de lo lindo con la música y el cachondeo de los Dirt Box Disco. “My Life Is Shit” es ya todo un himno, pero yo me sigo quedando con la increíble “Peepshow”. 

Bouncing Souls. Me los había perdido en diversas ocasiones en ediciones pasadas del festival en las que tocaron. Este año ha sido la buena y no me arrepiento de haberlos visto. Sí, suenan al típico punk rock comercial yanqui y tal, pero disfruté mucho con ellos y me alegró descubrir que tienen bastantes temas muy potables, aparte del archiconocido y trillado “True Believers”.

Anti-Flag. Solo los vi unos 15-20 minutos, pero suficientes para saber que continúan en un momento muy dulce a nivel de popularidad. Los dejé en buenas manos, cuando los pogos en círculo de la chavalada se sucedían. 




Slalom D. No me arrepentí de dejar a medias los AF, pues el concierto de los Slalom D estuvo espectacular. Punk rock político con chica al frente que me recordó más al punk americano (no rollo melódico) que al inglés, y que ya digo que estuvieron geniales. Me pillé su disco, así que pronto os daré más detalles acerca de su música. 

Circle Jerks. El Círculo de Palilleros eran uno de los grandes alicientes de este año. Según dijo el cantante, se iban a hacer 32 canciones y yo creo que presencié unas 20 o así. Sonido perfecto, pero Keith Morris demasiado estático cantando para mi gusto. Súper pogo por las primeras filas como era de esperar y yo, al llegar un pelín tarde, me tuve que conformar con verlos desde bastante lejos. Era muy complicado adentrarse en la sala porque estaba completamente abarrotada, por lo que hubo un momento que me agobié y decidí ir a ver a los Menace, pues el cuerpo me pedía otro tipo de mambo. 

Menace. Y vaya si acerté. Vaya fiestón en la última parte del concierto de los Menace que pillé. Pogo como el que me gusta a mí (nada de círculos), y mucho desparrame por las primeras filas, como tiene que ser. Desde la última vez que los vi han tenido significativos cambios de formación. Noel Martin, el batería, es ahora el cantante y bueno, continúan sonando de aquella manera en directo, pero como cuentan con temazos para parar un tren además de unos incondicionales que lo dan todo, pues lo dicho, conciertazo y fiesta al canto que hubo. “GLC” no fue la última sino una curiosa versión skatalítica, el “Monkey Man”. 



The Boys. Estos tampoco fallan. Punk Rock 77 de mucha clase y con esos himnos que tienen con los que es imposible quedarte parado. Eso sí, me perdí la de “Terminal Love”, la cual me rechifla, pero ya sabéis cómo es el Rebellion con sus fastidiosas y caóticas coincidencias, si no corres, no llegas…

Radical Dance Faction. Al principio no tenía previsto verlos, pero al final opté por ellos en lugar de los Skids (quienes tocaron en lugar de los Bad Religion), y de los Bar Stool Preachers. Otra vez, no me equivoqué. Fui a por lo seguro, o sea, a por lo que ya conocía. Los he visto varias veces y he de decir que esa noche fue la mejor que yo les recuerdo haber visto. Menudo conciertazo que dieron y menuda entrega del público. Eso y unas buenas canciones es lo que necesitas para disfrutar de un bolo. “Surplus People” y jueves finiquitado!

- Medallero. Oro: Menace. Plata: Radical Dance Faction. Bronce: Slalom D. Hojalata: Que no tocaran los grupos que me gustaban y que estaban programados en la edición de 2020.

- También actuaron: Levellers, Spizzenergi, The Warriors, Johnny Mopped, Misty in Riot, Splodgenessabounds…

martes, 2 de agosto de 2022

Reseña libro sobre el Punk Soviético-Ruso


What About Tomorrow? An Oral History of Russian Punk. From The Soviet Era To Pussy Riot. Alexander Herbert. Microcosm Publishing (2019). 287 págs. Inglés. 

Tenía muchas expectativas puestas en este libro cuando me lo compré pero, sinceramente, no me ha enganchado lo más mínimo. Me lo pillé hará un par de años y a trompicones, me lo he terminado de leer justo este mes de julio de 2022. Con esto está casi todo dicho. No sé si ha sido la traducción del ruso al inglés o el contenido sin más, pero ya digo que la lectura de la obra me ha resultado ciertamente muy espesa. Salvaría un poco la primera parte, cuando explica los comienzos del punk soviético en Leningrado (curiosamente, las entrevistas son de archivo, no han sido hechas por el autor del libro), los textos del final (posiblemente porque son más en plan ensayo periodístico y no historia oral), y sobre todo, el capítulo donde se habla del movimiento antifascista y la Guerra (en mayúsculas, porque fue así) que libraron l@s punks rus@s contra los boneheads nazis durante los 90-00. Por lo demás, ya digo que la obra no me ha entusiasmado mucho que digamos, aparte de que a veces, he tenido la sensación de que los punks rusos estaban más por Nirvana o los Sonic Youth, que por grupos punks propiamente dichos. Y las Pussy Riot, sin desearles nada malo (todo lo contrario), tampoco me interesaron nunca lo más mínimo, la verdad. En fin, lo bueno del libro es que a partir de algunos nombres que salen, te puedes entretener un poco en la red o en el Youtube buscando y escuchando canciones de bandas punk ruso-soviéticas. 

Para acabar, reitero que el capítulo sobre el Antifascismo es sumamente interesante. Hay declaraciones de antifas rusos que comentan que en los 90 la mayor subcultura en su país no era el hip-hop, el metal o el reggaetón, sino que eran los nazis. Suena fuerte, pero tristemente fue así. Al leer esto me pregunté que dónde estarían hoy día todos esos bastardos... A muchos los barrieron los antifas después de sufrir éstos numerosas bajas, pero dónde estará el remanente de esa purria hoy día? En el ejército, por ejemplo…? 

Reseña de las memorias de Stuart Meadows (Conflict, R77, Lurkers, 999, English Dogs...)


All Or Nothing. The Memoirs Of A Punk Drummer. Stuart meadows. Brown Dogs Books (2021). 359 págs. Inglés. 

Este All Or Nothing ha tenido el hándicap de que me lo leí tras la biografía del Animal de los ANWL (comentada aquí), un libro que me gustó y con el que disfruté mucho. Así pues, el listón lo tenía bastante alto. La obra de Stuart Meadows no es que sea mala, todo lo contrario, simplemente difiere en el tono y mucho. Y es que durante muchos capítulos del libro, el autor nos relata los problemas que tuvo con las drogas y, particularmente, con la heroína. Por tanto, el enfoque de la obra es bastante duro y obscuro a lo largo de muchas páginas. Su adición y los problemas derivados de ella (paso por la cárcel, sobredosis, mono, movidas familiares…), ocupan mucho espacio en el libro y es por ello que, en algunos momentos, la lectura me resultó un tanto tediosa. All Or Nothing se pone interesante cuando el autor nos habla de las bandas por las que pasó y de las situaciones que vivió con cada una de ellas. He dicho con cada una de ellas? Curiosamente, creo que Stuart se explaya más de sus experiencias con los 999, los Conflict (sobre todo estos), o los English Dogs que con los Resistance 77, o al menos, no las comenta con el mismo nivel de detalle y eso que estuvo bastante tiempo con R77. Hoy en día ya no toca con ellos, pero me hubiera gustado que nos hubiera hablado del contraste, por ejemplo, entre el público que sigue a los Conflict o el que sigue a los R77, en fin, cosas así… Y eso que Stuart no rehuye tampoco de las polémicas en las que se ha visto envuelto (tanto a nivel personal como de grupo), y salen todas: desde las de R77 y el “patriotismo” que se gastan, hasta los ataques que sufrió en su día por parte del cantante de los English Dogs quien lo acusó de nazi, o los problemas de los Conflict con cierto promotor escocés… En definitiva, no está mal el libro aunque en mi opinión, le sobra algo de metraje. 

jueves, 21 de julio de 2022

Punkulture - La Faute A Qui?


Punkulture #6 y #8. Rennes (Francia). 5 €.

El fanzine Punkulture sigue sacando números regularmente manteniendo como siempre la calidad tanto en sus contenidos como en el diseño. Aunque yo os voy a pasar a comentar los números 6 y el 8, he de decir que el 9 ya está en la calle. Son todos muy recomendables, así que haceros ya con cualquiera de ellos y empezad a aprender francés! 

Punkulture #6 lleva reportajes sobre Warum Joe, la escena Punk Queer de los años 80 y 90, Tulaviok, la escena Oi! de Montreal, Hüsker Dü, la historia detrás de la canción "Rudi Got Married" de Laurel Aitken, el Neo-Punk 77 francés, Jay Reatard y la escena hard-core holandesa. En el apartado entrevistas, encontramos las de Alison Braun (fotógrafa), Anti-Clockwise (son franceses, lo digo porque hay otras bandas llamadas igual), Chouch'n'Molotov, Venezuela Libertaria, The Stranglers, Ratas Rabiosas (Brasil), el sello Archives de la Zone Móndiale, Kapo Blöd, Social Experiment (Gales), PissCharge (Alemania), Madame Robert, DuDu (técnico de sonido), Mauriac Crusty City (Colectivo), Martial (dibujante y quien hace la portada), Illegal Corpse, OTH, el sello Offside Records, Ordre Public, Diego Pallavas y Passion Fanzine con Samuel Etienne. Después, tendríamos las típicas críticas de material donde nos encontramos sendos discos reseñados de los Decibelios y La Inquisición (a estos últimos los deja muy bien).


Punkulture #8 incluye reportajes sobre los Damned, sobre diferentes sellos de Alemania, Inglaterra (sale La Vida es un Mus) y los Estados Unidos, Punk Soviético (más entrevista sobre el Oi en Rusia también), Punk en Francia 2020, Rotten Eggs Smell Terrible y la escena redskin de Burdeos. En cuanto a entrevistas se refiere, encontramos las de Vlad (cantante en The Brigades), Excluded (México), Starving Wolves (proyecto paralelo del actual cantante de los Casualties), el sello Crustatombe, Samiam, Peter Hook (Joy Division-New Order), Stygmate, Cyclope, Droogies Radio, Verole (Les Cadavres), Banane Metalik, Melvin (dibujante y autor de la portada), Manu Castillo-Tío Manuel (hijo de refugiados españoles de la guerra civil y quien tocó en grupos como Wunderbach o La Souris Déglinguée entre otros), Lorelei (franceses, nada que ver con los vascos), Manon Labry (autora del libro Riot Grrrls), Kevin (del sello skatalítico Do The Dog), y Bromure. Todo, más las típicas reseñas de fanzines y discos. 



La Faute A Qui? nº 23. DINA- 4. Reims (Francia). 2 €

Este fanzine continúa funcionando también a muy buen ritmo y ya va por el número 23. Vamos con los contenidos. Lleva tres entrevistas a Béton Armé (Montreal), Cuir y Los Barrel Shot (reggae mexicano), más un cuestionario a alguien del colectivo Primator Crew. Después trae numerosas reseñas tanto de cine (Bérurier Noir, manga...), como de música y numerosos libros, uno de los cuales es el de Patria!! (no puedo opinar sobre él porque no lo he leído). Sale reseñado un disco de Keltoi y en el Playlist del zine aparece a su vez el tema "Unhas cores, un sentimiento" de los vigueses. 

sábado, 16 de julio de 2022

Reseña de la biografía de Animal (Antinowhere League)


Animal. We Don’t Serve Your Kinder. Nick Culmer. Michael Terence Publishing (2021). 299 págs. Inglés. 

Aquí tenemos las memorias personales del cantante de los Antinowhere League. ANWL son un grupo con el que es difícil mantener la equidistancia, o los odias, o los amas. A mí me gusta sobre todo su primer LP y después ya cosas sueltas. Aunque no soy muy fan de las bandas de letras y actitud tan macarras, he de reconocer que si hay un punto de humor de por medio, algunas como es el caso no me desagradan del todo. ANWL arrastran polémica desde siempre y hay que reconocer que no son precisamente muy políticamente correctos. Pero opino que tomarlos en serio y mosquearse por alguna de sus letras es perder el tiempo, la verdad, pero bueno, allá cada un@. Eso no quita que tengan cosas muy reprobables que yo no defiendo, por supuesto. Bueno, aquí os voy a hacer un pequeño resumen de las andanzas del Animal y su grupo. 

Animal solía trabajar en una granja y fue ordeñando vacas y dando de comer a los cerdos como conoció el reggae. Tras un tiempo militando en el movimiento Skinhead, después se hizo Teddy Boy. Finalmente, su afición por las motos hizo que se convirtiera en un motora y que pasara a formar parte de diferentes clubs de moteros. Desde muy jovencito, Animal no paraba de meterse en problemas (peleas sobre todo), y debido a esto acabó pasando unos meses en una cárcel para jóvenes. El estallido del punk le pilló en el talego. Animal se fue un tiempo a los USA y Canadá para desconectar un poco de la vorágine negativa del club de motos donde andaba metido (The Chosen Few, quienes eran puros drogotas y delincuentes) y tras volver, estando en un pub una canción le dejó gratamente impresionado: El “Peaches” de los Stranglers. Ahí su vida dio otro vuelco. Tras los Stranglers vendrían los Clash, X Ray Spex, los Sex Pistols… y a partir de ahí fue ya dejar los Chosen Few y empezar con los ANWL. Era 1980 y Animal contaba con 24 años.

Aunque no fue la original, la formación clásica por la que casi todo el mundo conoce a los ANWL es la compuesta por Animal, Magoo, Winston y PJ. Describir a sus miembros más el mánager os dará una idea de lo que eran… Winston era un violento y un hijo de puta en potencia. Un bully con pinta de gay que no paraba de hacer bromas pesadas y es por ello que, tras todo lo que explica Animal sobre él, a mí personalmente me ha acabado cayendo muy mal. De hecho, Animal opina que su apodo tendría que haber ido para él, ya que le pegaba más (Animal se hacía llamar al principio Crash Course). Magoo era de derechas y xenófobo (aunque Animal nunca utilice dicho adjetivo). A su favor he de decir que, tras pipear en su Facebook, hoy día es abiertamente anti Tory (el PP británico) y anti Nigel Farage (el equivalente inglés del Abascal). Menos mal. PJ, acrónimo de Persian John, era iraní y acabó teniendo muchas desavenencias con la banda por su adicción a la farlopa y, según el Animal, por un profundo resentimiento que arrastraba y que hacía que muchos de sus problemas con la gente los achacara a que eran por su raza. Hablando de PJ y volviendo a las polémicas que arrastran los ANWL, no en el libro sino en el documental que salio en 2019 sobre el grupo, Animal explica que en su primer concierto con ellos, a PJ le hicieron ponerse un pasamontañas para que no se dieran cuenta de él los skinheads racistas que solían seguir a la banda en sus comienzos y así, no perderlos como seguidores!! Para terminar, el manager, John Curd, judío que llegó a ostiar tras una discusión al Malcom McLaren, cosa que al Animal le pareció bien, pues el ex mánager de los Sex Pistols le trató de muy malas maneras un día que fue a visitar su famosa tienda de moda Sex. Eso sí, como “buen mánager”, les timó todo lo que pudo y más. 

La primera gira de los ANWL fue como teloneros de los Damned tras ofrecerse a ellos y pagar una cantidad de dinero al Rat Scabies. Se rebajaron a base de bien, pero mirándolo por el lado positivo, el tour hizo que más gente comenzara a conocerlos. Los primeros singles van cayendo más su primer y mítico LP We Are… The League, lo que hace a la banda empezar a encabezar sus propias giras dentro y fuera de Inglaterra. ANWL no se llevan bien con casi ningún colega de profesión, pero eso no fue impedimento para que consiguieran de segunda mano los amplis de Steve Jones y Sid Vicious, o le pillaran en una ganga la batería al Topper Headon (le acababan de echar de los Clash por yonki y por tal motivo, necesitaba pasta). No hay ninguna referencia a los conciertos que hicieron en los 80 por el estado, así que no sale la movida que les ocurrió en Lasarte en 1983 (ver foto abajo extraída del fanzine NDF), pero he de decir que casi todas las historias sobre tours y bolos van en más o menos la misma línea: sexo, drogas, bronca y punk rock. Con este tipo de “anécdotas” te lo pasas muy bien cuando las lees desde fuera, otra cosa es sufrirlas en primera persona. El libro me ha gustado pero reconozco que he terminado un poco saturado de leer casi lo mismo todo el rato. Pero en fin, así eran los ANWL. Las giras por Rupert The Bear (como llamaban a los USA) se llevan la palma en todo. Hasta los Ramones sufrieron las putadas del Animal y sus chicos. Otro ejemplo muy significativo que da una buen idea de lo que eran los ANWL sería que, al girar junto a los Uk Subs, algunas historias coinciden con las que explica Alvin Gibbs en sus memorias (comentadas aquí). Pues bien, si a los Uk Subs les hacían pillar taxis para desplazarse aunque fuera solo una distancia corta debido a la criminalidad que por aquellos tiempos había por diferentes ciudades de los Estados Unidos, los Antinowhere League, en la misma situación, tenían que andar sí o sí, pues no podían tomar un taxi porque eran los mismos taxistas los que los rechazaban siempre al ver la pinta de Mad Max que se gastaban.


Así hasta que llega la decadencia del punk a finales de los 80 (únicamente los GBH y los Exploited aguantaban dignamente según el Animal), y el momento de la aberración llamada Perfect Crime, cuando las pintas de los ANWL pasarán del punk motero, a ser una copia mala de los Duran Duran. Las desavenencias dentro del grupo, la ruina económica y el desfase harán que los ANWL cuelguen las botas en 1989. Animal acabó conociendo a su actual mujer que fue la que hizo que saliera de las drogas y se limpiara. El parón duró apenas tres años, ya que en 1992 los Metallica (y eso que al Animal no le gustaba el metal), devolverán a la banda a la palestra tras versionar el “So What”. Tras esto, Animal revive el grupo y aunque las fatalidades nunca les dejan de pasar, el tono de todo va poco a poco menguando. Una cosa que me ha sorprendido mucho es que, con según que historias, Animal no se corta en dar nombres, pero sin embargo, cuando managers o promotoras les estafan, a veces no suelta mucha prenda. La respuesta la da al final cuando comenta que, por razones legales, o por otros temas personales con los miembros de la banda, muchas cosas se las ha dejado en el tintero. Por ello me imagino que tampoco sale narrada la movida que le ocurrió en 2019, cuando en una pelea casi la palma cuando le rajaron el cuello y la cara. No sé los detalles del incidente, pero uno de los trabajos que el Animal hacía entre concierto y concierto, aparte del de la construcción, era el de segurata en garitos, así que no me extrañaría nada que fuera una movida relacionada con ese curro…

En definitiva, me ha gustado mucho el libro aunque pienso que, tras leerlo, la mala fama y las polémicas que desde siempre acompañan a los ANWL aumentan en lugar de bajar, así que no recomiendo la obra a gente que no le gusten precisamente las letras y el humor tan hiriente que se gasta la banda. Si alguien aún tiene dudas sobre ellos en según qué asuntos, racismo por ejemplo, decir que fisgoneando por la red, he descubierto que una de las hijas del Animal está casada con un famoso presentador de la tele inglesa que es de color. Ahí dejo el dato. Dicho esto, reconozco que si cantaran en castellano, al igual no me gustarían tanto esas letras tan garrulas… Bueno, y para terminar, deciros que parece ser que al Animal le ha entrado el gusanillo de ser escritor y recientemente ha publicado su primera novela de ficción, interesad@s, aquí tenéis el enlace. 

domingo, 10 de julio de 2022

Crónica The Drones (9-7-2022)


The Drones- Bite Back- Geoffrey Oi!Cott. Molly’s Chambers (Birkenhead). £5.

Una nueva edición del festi Here Comes The Summer llegaba y no podían haber escogido mejor fecha, pues ese sábado hizo un clima propiamente veraniego en esta parte de Inglaterra. El Molly’s estuvo bastante bien concurrido para la ocasión, aunque como las mesas estaban casi tocando el escenario, casi todo el mundo observó la velada apalancados en taburetes entre las pintas de rigor. Lo siento, pero solo me dio tiempo a ver las tres últimas bandas. Llegué cuando los Geoffrey Oi!Cott acababan de empezar. Me entraron muy bien. Ese punk-Oi coreable y cachondo que hacen me supo a gloria. Hacía apenas unos días que habían sacado su último disco en que parodian la portada del mítico recopilatorio Carry On Oi ("Carry On OiCott" se llama), y se tocaron obviamente algún que otro tema del mismo. Sin haberlo oído aún, he de decir que por lo escuchado esa noche, me dio la impresión de que se han acelerado un poco. Pero bueno, en esencia, siguen siendo ellos. Punk fiestero lleno de coros y con unas letras que hablan sobre papeo, dardos, criquet, cerveza y más cerveza. Geoffrey Oi!Cott sonaron muy bien y entretuvieron a base de bien a todo el personal. Bite Back no sonaron tan bien como en otras ocasiones y eso hizo que no brillaran tanto. Las nuevas canciones que han hecho me siguen pareciendo cojonudas e incluso esa noche se hicieron además una versión del “Action, Time, Vision” de los Alternative TV. Lástima que sus incondicionales no se acercaran esta vez a liarla a las primeras filas, pero es que no había mucho espacio por las dichosas mesas. 



The Drones eran los cabeza de cartel del festival. Estoy seguro que cuando se pusieron el nombre, no pensaron en que 45 años después estos “aparatitos” serían tan relevantes a la hora de hacer la guerra, controlar a la gente o como repartidores de paquetería… Aparte de este detalle, he de ser honesto y he de confesaros que aparte de la de “Sad So Sad”, no controlo apenas el grupo. Así que para mí, esa noche fue la primera vez que los vi y escuché con atención. No voy a entrar tampoco en el debate de que si solo queda un miembro original en la formación o que si son más o menos creíbles… A mí me fliparon, suficiente. The Drones comenzaron su actuación como un vendaval. Siendo trío, sonaron muy bien y me recordaron un poco a unos Hot Rods pero mucho más cañeros y contundentes. Alternaron temas nuevos y antiguos y se tocaron a su vez el “New Rose” de los Damned. Hacia la parte final de su actuación se convirtieron en cuarteto ya que se les unió un vocalista. Pues bien, las canciones seguían estando bien, pero a mí, la verdad, me gustaron más en formato trío, destacando por encima de todo su bajista, que era una pasada verlo tocar y cantar. En fin, buen concierto y verlos por primera vez me ha servido para interesarme por su música, aunque nada como verlos en directo.