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domingo, 19 de agosto de 2018

Libro memorias de Tezz Roberts (Discharge, Broken Bones...)


But After The Gig… Tezz Roberts con Steve Pottinger. Ignite Books (2018). 213 págs. Inglés. 

Cuesta creer que Tezz Roberts aún siga vivo e involucrado en la música. Sí, suena fuerte, pero es el primer pensamiento que se me vino a la cabeza tras terminar de leer el libro. Él ya avisa que más que memorias al uso, son un compendio de historias y vivencias de las que todavía mantiene algún recuerdo. Y es que tras más de media vida atrapado en la droga y en todo tipo de excesos, es lo que hay. 

But After The Gig ciertamente se lee bien y rápido. Los capítulos son cortos y el contenido de los mismos impacta bastante. Hay que agradecer a Steve Pottinger que se haya vuelto a liar otra vez con unas memorias de algún músico punk. Tras Steve Ignorant de los Crass y Ross Lomas de los GBH, ahora le ha tocado el turno a Tezz Roberts, actual miembro de los Discharge y BillyClub, ex de los Broken Bones, Uk Subs y Battalion of Saints, más componente temporal de otros muchos grupos como Ministry o los Business, por citar algunos.

Para Tezz la música es su vida y las bandas en las que toca son obviamente el hilo conductor de la obra, pero no esperes tampoco encontrarte con la típica historia llena de datos biográficos acerca de cada formación por la que pasa. El relato se centra sobre todo en su alocada vida como consecuencia del desfase que llevaba al estar metido en el mundo de las drogas. Y ya se sabe cómo funciona el asunto. Al comienzo todo es fiesta, situaciones divertidas… pero a media que su descontrol avanza, ya todo se vuelve gris, triste, macabro y muy peligroso. 

Hay demasiado abuso en el libro, por lo que mis capítulos favoritos son los que explica las movidas en las que se vio envuelto durante los diferentes tours que hizo junto a los Business por los USA. Ya os lo podéis imaginar, pero diré que las historias con nazis de por medio son muy bizarras… Lástima que Micky Fitz ya no se encuentre entre nosotros, porque unas memorias de los Business con los detalles de sus giras por los EEUU y sus "batallitas" con los boneheads nazis de turno, hubieran estado muy interesantes sin lugar a dudas. Tanto Tezz Roberts ahora como Arturo Lurker en su día, comentan cosas sobre ellas en sus trabajos y los hechos que describen son para flipar (próximamente traduciré algunos párrafos). 

En la obra hay además una cachonda anécdota relacionada con Spain. Resulta que Tezz iba con los Uk Subs a realizar una gira europea que incluía algunas fechas en el estado. Al ser parados en la aduana, un policía español ordenó a los miembros de los Subs que se despelotaran para proceder a un "profundo" cacheo y ver si llevaban consigo sustancias estupefacientes. Pero al madero o picoleto se le pasaron rápido las ganas de buscar nada, pues para su sorpresa descubrió que uno de los componentes de los Uk Subs tenía su pene envuelto en papel del wáter y que del mismo salía una especie de líquido verdoso. Los restantes miembros de la banda tampoco sabían nada, y tras indagar un poco descubrieron que alguien del grupo había pillado la gonorrea. No hace falta decir que ahí se terminó el cacheo y que a la vuelta pudieron pasar sin ser molestados… 

Por suerte para Tezz, tras tocar fondo y pisar la cárcel por diferentes movidas, su historia acaba felizmente (deja las drogas). Es por ello que tod@s l@s fans del punk aún podemos disfrutar de su música. Aunque algunas veces me hubiera gustado que se explayase más a nivel musical sobre alguna de sus bandas, el libro en líneas generales es bastante recomendable. Espero que Pottinger nos sorprenda en breve con otro trabajo similar. 

Del punk del 77 hay más literatura escrita que del de los 80 y quizá por ello esté más idealizado. Pero opino que los finales de los 70 no fueron nada en comparación con la pasión con la que se vivió todo el punk en los 80, los años del cuero, de las crestas, de las botas y de las cabezas rapadas. La prensa lo daba ya por muerto, pero fueron tiempos de puro sexo, drogas, violencia, política y punk rock!! 

martes, 29 de octubre de 2013

Extracto libro Ross Lomas (GBH)


- Extracto traducido libremente:

[…] En el verano del 86, durante otra gira europea, un día que teníamos libre en Génova un cartel de Guinnes nos llevó por el mal camino. Estábamos rulando por la ciudad y allí estaba él, encima de la puerta del pub guiñándonos un ojo y tentándonos […]. Así que nos tiramos todo el día bebiendo allí, llegó el momento de pagar y fue cuando caímos en la cuenta de que ninguno de nosotros tenía dinero. A excepción de Pedro (nde: unos de los roadies del grupo que se "españolizó" el nombre tras, según él, currar como técnico de sonido del Papa en una de sus visitas al estado), hicimos la gran espantada el doble de rápido en cuanto a tiempo, pero al estar pedos y sin conocer la ciudad, acabamos corriendo en círculo y fuimos a parar de nuevo al pub desde el cual Pedro salía disparado. Cuando él se dio cuenta del tema y de que le habíamos dejado en la estacada, se piró también. Tal como nos fuimos no pensamos que íbamos a volver a Génova a corto plazo...

Después, Jimmy (nde: el mánager) añadió otra fecha al final del tour. En Génova. Y ahora teníamos un problema. El pub en el que habíamos estado bebiendo estaba lleno de chicos con el pelo muy corto y convicciones de extrema derecha. Suficientemente arriesgado ya fue el estar con ellos una vez. Tras cinco minutos de estar en el pub uno de ellos me escuchó decir la palabra “nazi”. Se me puso en frente inmediatamente:

Hitler era nazi. ¡Nosotros somos fascistas!
Vale…
¡No somos nazis!
Está bien, Col (nde: Collins, el cantante), no son nazis, “todo correcto”.
Quería decir que no quise cabrearles llamándoles de “forma incorrecta”.

A lo largo de los años habíamos tenido varias enganchadas con gente de su misma convicción política. Yo solía llevar conmigo de gira un bate de cricket al que llamaba Excalibur. En los momentos de tranquilidad le daba ostiazos a Booring John (nde: otro roadie) en las rodillas para mantenerlo en guardia. Una vez tocamos en un club en Toulouse, una sala guapa, y John y yo nos fuimos a la furgoneta a por más merchandising. Había algunos calvos de extrema derecha fuera a quienes no les habían dejado entrar al concierto y cuando nos vieron nos rodearon.

Mierda, ya estamos. Pillé mi Excalibur y John cogió lo que pudo encontrar. No pintaba bien la cosa, pero si caíamos lo íbamos hacer luchando. Entonces alguien me tocó el hombro, me giré y la mitad de los punks del concierto estaban allí.

Si peleáis, nosotros pelearemos con vosotros.

En igualdad de condiciones, nuestros “amigos” de extrema derecha decidieron que pelear no iba a ser una buena idea, por lo que se montaron en sus coches y se largaron rápido. Pero eso fue en Toulouse. Cuando volvimos a Génova para el concierto, los del “pelo corto” nos estaban esperando. Seis nosotros, sobre treinta ellos. Fue uno de esos momentos de acojone.

No estaban contentos con nosotros. No solo nos largamos de su pub sin pagar, cosa que ya era suficientemente para ellos, sino que además les aseguramos que no íbamos a volver a tocar en Génova. Y aquí estábamos otra vez. Eso significaba que les habíamos engañado y su orgullo de extrema derecha estaba herido por creer que los estábamos tratando como a imbéciles. Para ser claros, eso es lo que eran, pero no era el momento de decírselo. En su lugar, decidimos probar el antiguo arte de la diplomacia con la esperanza de que ello nos salvaría el pellejo […].

Pero al final del concierto, cuando Jimmy salió de la sala con nuestro dinero en su cartera, ellos trataron de robarle cuando entraba en la furgoneta. Hubo un toma y daca con nosotros agarrando a Jimmy de cintura para arriba al mismo tiempo que la furgo arrancaba, y ellos tirando de sus piernas para abajo. Poco antes de que Jimmy se partiera en dos, le dejaron ir y nos largamos. Cierto es que el ya de por sí cascado hombro de Jimmy se hubiera terminado de dislocar si hubiera intentado lanzar un puñetazo. Tiraron de él desde dos direcciones: una, la panda de fascistas y la otra, los GBH, pero como buen mánager que era se mantuvo en el medio con el dinero. Jimmy, a pesar de sus fallos, podía ser un buen tipo […].

- http://ignitebooks.co.uk/ 

lunes, 28 de octubre de 2013

Libro Ross Lomas (GBH)


City baby. From Highgate to Hawaii… Life, and GBH. Ross Lomas con Steve Pottinger. Ignite Books (2013). 290 págs. Inglés.

En este libro nos encontramos con las memorias de Ross Lomas, quien desde el tercer concierto que dieron los GBH tras su formación, es su bajista. En el blog he comentado diferentes libros de memorias de diferentes músicos y he de decir que sin desmerecer a los otros, este City baby. From Highgate to Hawaii… Life, and GBH ha sido uno de los que más me ha gustado. Pienso que el pertenecer a un grupo como GBH ha tenido mucho que ver, pues no en vano son ya 35 los años que esta banda lleva en la brecha, grabando y girando por medio mundo casi sin parar, por lo que la historia y el anecdotario entorno al grupo y la propia vida de Ross dan para todo tipo de situaciones. Aparte de su infancia, sus inicios en la música y en el punk, la vida de Ross Lomas ha corrido siempre paralela a la de GBH, y éso significa haber invertido muchísimo tiempo en la carretera, yendo de un sitio a otro para tocar y siendo testigo privilegiado de todo tipo de movidas: algunas divertidas, otras difíciles, algunas increíbles, otras violentas, etc, etc. Vivencias casi todas relacionadas con la música y el hecho de tocar en una banda (grabaciones, crisis, tours…), pero también con espacio para las muy a menudo complicadas relaciones sentimentales. He disfrutado mucho con la obra porque es un anecdotario constante de un músico en un grupo como GBH, quienes son uno de los iconos más visibles de la denominada Segunda Ola del Punk Británico, cuando el cuero y las crestas dominaban la escena y en donde Ross Lomas se sincera explicándonos todos los detalles y altibajos de formar parte de GBH, viviendo casi siempre al límite. Hay muchos libros sobre el punk del 77, pero que reflejen el UKPunk 82 a través de uno de sus grupos bandera no hay apenas, por lo que este “City baby” es altamente recomendable.

GBH se estrenaron en un concierto de ayuda a las prostitutas en donde actuaron con las Poison Girls, pero el concierto que marcará un antes y un después en la banda será el que hagan junto a Discharge un tiempo más tarde. Estos los escogerán para un tour por Inglaterra y es ahí cuando GBH empiezan a darse a conocer entre la gente. A Ross lo fichan mientras curraba de repartidor de leche. Por tal motivo, llega tarde al bolo final de la gira con los Discharge, pero a pesar de tocar GBH casi toda la actuación sin su bajista, el capo de Clay Records se queda prendado con la actitud del grupo y los ficha para su sello. GBH editan entonces su afamado 12” Leather, bristles, studs and acné del 81, el cual se vende muy bien y hace que la banda empiece a tocar cada vez más a menudo. GBH se profesionalizan, aunque aún estaban muy verdes en muchos aspectos y descubren las “ventajas” de afinar cuando telonean a los Damned en Birmingham y el Captain Sensible les explica cómo podían sonar mejor… GBH se estrenarán en Europa con una accidentada actuación en Holanda, siendo detenidos a la vuelta por posesión de armas blancas pero no por drogas... Un año más tarde que su estreno sale al mercado City baby attacked by rats, el cual alcanza el puesto 17 de las listas oficiales (no alternativas). Pero corren tiempos de división en el punk inglés y GBH son atacados por la facción anarco- punk por entre otros asuntos, canciones como “Slut” (Puta) o “Big women” (Gordas mujeres). Pero GBH no paraban de crecer y ya no telonean sino que encabezan sus propios tours, aunque con el éxito llegan también los desengaños con la industria musical… La subida va acompañada de todo tipo de excesos, pues GBH no hacen ascos a casi nada y le dan al speed que da gusto. Vuelven a salir del Reino Unido para tocar y arrasan allá por donde pasan, pero sus conciertos casi nunca están exentos de polémica extra musical (disturbios, broncas, juergas...). En Alemania por ejemplo se las ven tanto con los garrulos locales como con los Hell Angels. Pero GBH continuaban imparables, cosa que no quiere decir tampoco que nadaran en abundancia (más bien todo lo contrario, aunque ellos tenían bastante parte de la culpa por el desfase continuado que llevaban y por pulirse casi al momento todo el dinero que lograban hacer). En una de sus muchas giras por los USA conocerán a unos chavalillos que más tarde se harían muy famosos con una banda llamada Rancid. En otro tour americano, pasan en un primer momento de unos tal Metallica que querían conocerlos y llevárselos de gira (más tarde se reencontrarán con ellos en Inglaterra y se irán a su sello). Es también en los EEUU cuando Jock se casa con una fan del grupo (también el batería se echaría otra novia yanquee y al final dejaría la banda para irse a vivir con ella). Siguen los tours y se amplían los países por los que pasan, actuando hasta en Japón, donde hacen buenas migas con Wilko Jonhson. Tras la marcha de su primer batería, entraría un alemán llamado Kai a las baquetas. Tras otro nuevo tour por los USA los GBH conocen a los Agnostic Front y a los Cro- Mags, y además de entrar en contacto con las nuevas tendencias musicales que ya se estaban dando, GBH conocen la “comodidad” de los campings, ya que ambas bandas paraban siempre ahí antes que en hoteles. Se llevan bien con todos, aunque con los Cro- Mags, quienes eran Hare Krishna por entonces, se hace un poco rara la convivencia por lo dados al vicio que eran los GBH. El conocer en ese momento a los Agnostic Front hace que cuando el batería alemán deje el grupo, los GBH contacten con Joe, ex batería de AF y que estaba muy metido en el tema de la violencia pandillera. Con él GBH se acelerarán y se metalizarán un poco, aunque nunca llegarán a congeniar del todo. En otra gira por los EEUU se llegarán incluso a dar de ostias durante un concierto significando para Joe la salida definitiva de la banda. Pese a que ésta no fue la primera “crisis” seria de GBH, pasarán a un momento de impase en el que casi no se dejan ver durante un tiempo. Anteriormente caen en la cuenta de que el mánager les robaba constantemente, tópico que no puede faltar en toda buena biografía musical que se precie, y si GBH no se enteraron antes fue por vivir permanentemente colgados. En el año 94 aterrizan por primera vez en el Distrito Federal de México, habiendo bastantes disturbios durante su concierto (ver éste y éste otro enlace con la noticia). Aunque la actividad de GBH era más o menos continua, Ross se tuvo que buscar algún curro para poder ir tirando y acabó trabajando montando escenarios. Tras el fiasco de una gira italiana en el que quien la organizaba les dejó tirados, GBH vuelven a la palestra con la edición del disco Punk junkies. A pesar de volver a la actualidad musical, GBH andaban como siempre bastante mal de pasta, cosa que hace que acaben mal vendiendo los derechos de las grabaciones que hicieron en su día para Clay Records. A pesar de todo, GBH siguen tocando y ampliando su radio de actuaciones (Europa del Este), aunque donde más actúan es en los Estados Unidos, donde Ross conocerá a su segunda esposa. Llegan algunos parones en los que alguno de sus miembros (Ross y Jock), prueban otros proyectos (The Wernt, banda que tuvo también algún Sensa Yuma en sus filas). Ambos deciden irse a vivir a los USA, por lo que Colin decide tirar del grupo con guitarra y bajista nuevos. El trabajo Perfume and piss, producido por Lars Frederiksen, reagruparía de nuevo a la espina dorsal de GBH y con él levantarían el vuelo otra vez. En la parte final del libro hay algunos capítulos dedicados a la crisis matrimonial de Ross y otros más tristes en los que tratan la muerte de algunos colegas (o la misma hija de Jock). Ross se instala en los EEUU aunque siempre acudirá a las giras de la banda. Aunque salen mil y una historias acerca de los diferentes tours que GBH hacen por medio mundo (Sudamérica, Europa, América, etc), únicamente hay una referencia a un concierto en el estado. Ross Lomas estaba a punto de pillar un avión para volar a Madrid y por una movida con una azafata por el uso del móvil antes de que el avión despegara, Ross es expulsado del vuelo. GBH fueron tres ese día en Madrid y según el autor, el concierto fue, según yo entiendo, en una especie de festival erótico con actuaciones musicales entre las típicas demostraciones de folleteo en vivo tan comunes en este tipo de eventos. Aparte de esta anécdota, únicamente comenta más el acuerdo al que llegan con Wilma Producciones para que les hagan el management. Este es un pequeño extracto de la obra, repito que es hiper recomendable y que todo el libro está lleno de increíbles historias con los GBH y la vida de Ross Lomas como denominador común. Mañana publicaré un fragmento traducido.

- http://ignitebooks.co.uk/

miércoles, 14 de diciembre de 2011

Fragmento del libro de Steve Ignorant


En la crítica- resumen del libro de Steve Ignorant, The rest is propaganda (verla aquí), se me pasó (y eso que me enrollé que no veas), comentar que su vuelta temporal a los escenarios haciendo los temas de los Crass creó cierta controversia en su día tanto con algunos ex miembros, como por parte de un sector de sus seguidores/as. Pero no me estoy refiriendo al asunto de los derechos de autor, a las reediciones o demás rencillas personales entre ellos. La cuestión era más simple: mucha gente no entendía cómo Steve había programado la gira por salas comerciales (con todo lo que ello conlleva: precios, seguridad, etc). No voy a entrar a defender o atacar esta postura, pero he decidido traducir uno de los pasajes del libro que más gracia me ha hecho porque precisamente creo que deja entrever el motivo de su decisión… Obviamente, solo es un pequeño ejemplo de “costrismo extremo” y él mismo apunta que no siempre fue así y que también hubo otros buenos momentos con gente muy legal y organizada, pero está clarísimo que el hombre, con sus 54 tacos, no estaba por la labor de dormir en ningún suelo otra vez o pasar por el mismo trance que aquí explica... Bueno, ahí va:

“[…] Los grupos se separan o continúan por todo tipo de razones. Algunas de estas razones nada tienen que ver con la música. Schwartzeneggar en realidad nunca se recuperó de dos errores del principio. Uno fue nuestra furgoneta […] y el otro fue volver al circuito DIY. […] Hubo un concierto en Zurich donde la tubería del lavabo pasaba por detrás de la cabeza del batería, por lo que podías escuchar todo el rato cuando alguien tiraba de la cadena del wáter; donde poníamos calcetines en los micros porque nos daban corriente y donde había charcos de agua en el suelo. U otro en Italia donde esperábamos dormir en el suelo raso de cemento del sitio, que era una fábrica vacía. Yo monté en cólera y un par de nosotros se fueron a la casa de alguien y durmieron en el suelo, en auténtica moqueta. Todo un lujo.

Yo creía haber visto todo esto anteriormente, diez años antes con los Crass, pero estaba equivocado. Nada podría haberme preparado a mí para cierto concierto en Francia.

Íbamos a tocar en un squatt y estar alojados en otro. Nada raro y el tour, organizado por un colectivo llamado Cochise y llevado por un chaval llamado Eric, estaba siendo brillante de principio a fin, por lo que estábamos deseando que llegara. Fuimos al sitio donde íbamos a estar alojados y este chico salió para encontrarse con nosotros. Estaba todo cubierto de suciedad, sus brazos, debajo de sus uñas, su largo y enmarañado pelo… Estaba todo mugriento y parecía cubierto de hollín, como si hubiera estado en una chimenea. Así, naturalmente, le llamamos Sooty (nde: la traducción sería Cubierto de hollín, dejaré tal cual el nombre en inglés).

Sooty nos llevó al local de la actuación. Apestaba a pis, mierda, cerveza pasada y rancio tabaco. Estaba lleno de botellas vacías de la noche anterior y no habían limpiado desde hacía siglos. Había un cable pelado encima del escenario que alguien había puenteado al cuadro principal y el sitio era una nevera. Sooty nos dijo: “podéis tener calefacción o podéis tener el equipo de sonido”. Bueno, será mejor tener el equipo entonces, por favor. Así que lo puso a funcionar, metimos nuestros bártulos, probamos sonido […] y después Sooty nos llevó de vuelta a su okupa, por lo que podíamos comer algo.

Donde vivía era una vieja tienda con una placa de vidrio como ventana que daba a la calle. Tenían hecho boquetes en las paredes para comunicar los edificios de ambos lados. Vivían en un extraño mundo subterráneo con pasajes a través de las paredes y todo alumbrado por velas. Había críos por todas partes y todo el mundo y todas las cosas estaban, como Sooty, absoluta e indescriptiblemente mugrientos.

Sooty nos preguntó si queríamos algo de vino con nuestra comida y yo creí que las cosas iban a ir a mejor. Vale, su higiene personal no es una maravilla y vive en una bomba de relojería, pero al menos hay algo de beber y yo puedo matar por un vaso de vino. Cuando estás de gira, cosas tan simples como una comida caliente o un vaso de vino, pueden levantarte el ánimo tras días conduciendo y te ayudan a sentirte “humano” de nuevo. Entonces Sooty me pasó un viejo tarro de mermelada que habían estado utilizando como pote de pintura y vertió ahí el vino. ¿Eh?, gracias, creo que he perdido el apetito. Si no tenían un jarro limpio para el vino, ¿cómo vendría la comida? ¿En una papelera? Miré a la mesa y todo el mundo estaba pensando lo mismo. Colega, casi que vamos a volver al concierto…

Todo lo que estábamos haciendo era cambiar un agujero de mierda por otro, pero al menos ahora las ventanas estaban abiertas y la gente iba llegando. La sala iba adquiriendo atmósfera a medida que nos acercábamos al escenario, momento éste que se pasa muy bien. Estaba claro que iba a haber una buena entrada de público. Ahora la expectación y la adrenalina empezó a notarse, y era el momento para mi cagada pre-concierto. Así que pregunté: Sooty, ¿dónde están los lavabos? Él me llevo tras la barra, llenó un cubo de agua y me lo dio. Había una piel de cebolla y una zanahoria haciendo remolinos en él. Era otro momento como el del tarro de mermelada. Seguí a Sooty a lo largo de la sala principal y a través de la gente, llevando el cubo, intentando que no se derramara agua en mis tejanos y con la peña diciéndome: “Es Steve Ignorant! Bonjour, Steve!” y después miraban el cubo. Podía haber ido al escenario y anunciar que iba a cagar.

Sooty me llevó al lavabo, apartó a todos los drogatas del camino y abrió la puerta. El mal olor era increíble. No había pestillo, no había luz, solo oscuridad, un sucio cubículo con dos reposapiés y un agujero en el suelo. Bueno, a la mierda. En tiempos de guerra, cualquier hoyo es una trinchera. Le paso a Sooty el cubo vacío que hay dentro, voy a por el mío y lo apreto contra la puerta para mantenerla cerrada. Miro a mi alrededor y no hay papel. Por lo tanto, salgo, encuentro a Sooty y se lo digo. “Sí, dice, no creemos en el uso del papel”. Vale, ¿qué puedo hacer? Se me encendió la bombilla, es esto para lo que sirve el cubo de agua…

Volví de nuevo al lavabo a través de la muchedumbre, aguanté la puerta con el cubo, me bajé los pantalones y acepté la situación. Estaba mirando la piel de cebolla y la zanahoria moviéndose en el agua del sucio cubo, pensando para mí: 15 años en grupos y me encuentro en cuclillas sobre un sumidero. Apuesto a que Bowie nunca tuvo estos lujos.

Hay una cosa de la que estoy seguro: de ninguna manera irá este agua sobre mi trasero… Así, me quito mis Doc Marteens una a una, teniendo cuidado de mantener el equilibrio y por tanto, tratando de no pisar el suelo mojado de meados, me quito los calzoncillos, los rompo y me limpio con ellos. Echo el agua por el agujero y tiro los gallumbos por encima del muro del patio. Trabajo hecho. Vuelvo a la sala y Bob (ndr: otro miembro del grupo) va y pregunta “¿Dónde está el lavabo, Steve?”. Sonrío y le paso el cubo vacío. […]

Tan pronto como termina todo, cargamos el equipo y todos nos vamos a la casa de Sooty. Estamos sentados bebiendo botellas de cerveza, lo cual es perfecto para mí (no quiero volver a ver el tarro de mermelada otra vez), y me entran ganas de mear. Así que le pregunto:

¿Dónde está el lavabo aquí, colega?
Usamos la calle, dice.
¿No tenéis lavabo?
No.
¿Cuánto tiempo llevas viviendo aquí?
Dos, tres años…
¿Qué? ¿Y nunca habéis conectado un lavabo?
Bueno, no creemos que sea importante.
Pero tienes familia viviendo aquí, niños.

No lo podía creer. Rechazar la sociedad de consumo es una cosa; vivir como animales otra muy diferente. Porque lo que hacían Sooty y sus amigos (cada hombre, mujer y niño en el squatt), era ir fuera a la calle por la noche a cagar como perros. […] Yo le dije: no voy a ir a mear a la calle! Él se encogió de hombros viendo el alboroto, le traía realmente sin cuidado. Me señaló un pequeño cubículo de baño y me dijo: “hay un fregadero ahí, úsalo”. A la mierda. Lo hice. Dejé los buenos modales y me fui para allí. Abrí un grifo y no había agua. Probé con el otro y salió un fino chorro. Empecé a mear y toda la mierda comenzó a salir por el agujero del fregadero. Por favor, no! No, no, no! Pero sí. Algún cerdo cabrón había cagado ahí y ahora todo estaba saliendo para fuera. Y todo el mundo iba a pensar que habría sido yo. […]

Algunas veces, si tienes suerte, puedes encontrarte en casa de gente que cree en la revolución a través de la miseria, conteniendo la respiración y empujando fuerte alguna mierda por el desagüe. […]”.

miércoles, 7 de diciembre de 2011

Steve Ignorant: The Rest is Propaganda


The Rest is Propaganda. Steve Ignorant/ Steve Pottinger. Southern Records (2010). 300 págs. Inglés.

Éste es el primer libro que me he leído enterito en inglés y es por ello que paso a resumirlo casi por completo (espero no quitarle ventas a los autores). Después va la crítica...

Resumen

Como ya apunta el mismo Steve Ignorant en el prólogo, aunque haya un capítulo dedicado íntegramente a ellos, The Rest is Propaganda no es un libro sobre los Crass. Obviamente, el grupo tiene mucho peso en la obra, pero nos encontramos simple y llanamente ante las memorias personales del que fuera vocalista de los Crass, uno de los máximos iconos del denominado anarco- punk. Así, como todo libro de memorias, todo empieza por los recuerdos de infancia… Nada fáciles fueron los primeros tiempos de Steve en este mundo debido a los siempre jodidos problemas familiares. Los años se suceden y curiosamente, Steve Ignorant fue skinhead antes que punk. Aunque claro, hablamos de finales de los 60, por tanto, nada de Oi y sí mucho ska, siendo Desmond Dekker el primer concierto al que asistió. Escuela, religión, primeros curros, los colegas, el pub, robos de motocicletas, el fútbol (West Ham), broncas… Tras el ska se rendió a David Bowie, al cual lo pudo ver en directo por una libra y media en el año 1973. Pero el concierto que lo marcará a fuego será el de los Clash en Bristol en 1976. Steve Ignorant conoce el punk cuando trabajando en la enfermería de un hospital poniendo escayolas, un día recibe una paciente de aspecto un “tanto extraño”. Esta chica punk le aconseja que vaya a ver a unos tal The Clash, y Steve se queda prendado de ellos a pesar de que la audiencia, sin muchos punks todavía y sí muchos melenudos, les gritaban que eran una mierda. Joe Strummer les respondió que por qué no formaban ellos una banda, mientras Steve Ignorant pensó: “Qué gran idea!”. Crass nacen, cuando poco tiempo después, Steve se muda a vivir a la Dial House, casa que Penny Rimbaud descubrió en los años 60 y por la que pagaba 7 libras a la semana. Penny la reformó y la convirtió en un espacio abierto por donde paraban todo tipo de inquietos personajes. Pese a que fue siempre considerada como una comuna, Steve Ignorant la califica como simplemente una casa donde un grupo de amigos vivían juntos. Steve conecta muy bien con la gente de la Dial House y empieza a vivir en ella. Un día Penny y él se ponen de acuerdo y montan la banda: nacen los Crass en 1977. Pese a ser expulsados de la emblemática sala Roxy por lo pasados y bebidos que iban cuando salieron a tocar, poco a poco la banda va adquiriendo cierta popularidad. Aunque no eran aún del todo “famosos” cuando se dejan caer por primera vez en sus vidas por Nueva York, donde hacen unos bolos y donde conocen a Anne Anxiety, quien más tarde se uniría a ellos por un tiempo. Todo se desborda con la grabación del The feeding of the 5000. Casi sin enterarse, pasan a tocar bastante a menudo y empiezan a ser un grupo muy conocido en Inglaterra. El tema se les comienza a ir de las manos cuando ven que ya no dan abasto para responder a las cientos de cartas que recibían a diario de la gente que los seguía. Se replantean la historia más seriamente cuando empiezan a llegar cartas de chic@s contándoles sus problemas personales, diciéndoles que se quieren suicidar, o cuando diferentes madres les piden que vengan a visitar al hospital a algún hijo, fan del grupo, por encontrarse éste al borde de la muerte tras alguna movida (accidente o agresión, llegan a visitar a tres con final feliz en todos los casos). Pero no todo el mundo amaba a los Crass y casi en la misma proporción o mayor aún, había mucha gente que los odiaban, por lo que con el “éxito” de la banda también aparece la violencia. Algunos episodios de este tipo son explicados por Steve, incluido los sucesos de Stonehenge, festival que era organizado por Wally Hope, colega del grupo, quien tuvo un final bastante chungo y que está relatado en la obra Tienen una bomba (ver crónica aquí). A cuenta del tema éste, decir que son bastantes las broncas relatadas en la que hay por medio skins, pero lo que me ha chocado mucho es que el autor siempre habla de skinheads tal cual, no dice casi nunca skins nazis, lo cual me da que pensar que casi todos los skinheads de la época (salen ejemplos contrarios), odiaban a muerte a los Crass. A su vez, Steve Ignorant también habla acerca de toda las críticas y calumnias que recibían de parte de sus enemigos, explicando por ejemplo cómo tenían que aguantar que les acusaran de estarse forrando de pasta, cuando algunas noches terminaban en el área de servicio de alguna autopista pillando los restos de comida que la gente dejaba en los platos, por no tener literalmente un penique para comprar comida. Crass continuaron grabando y actuando siempre para diferentes causas hasta que en 1984, tras un concierto en apoyo a unos mineros galeses en huelga, deciden dejarlo. A partir de ahí empieza el periplo post- Crass de Steve, en el cual por un tiempo se aleja del punk y experimenta con otro tipo de sonidos como el hip hop (llegó incluso a grabar algunas cosas que siguen inéditas y perdidas por ahí…). Después se sucenden los viajes y las experiencias (Islandia, Argentina, boda apañada con una novia japonesa que estaba a punto de ser expulsada de Inglaterra…), hasta que en 1987 la “nostalgia punk” le puede y se une a sus amigos de Conflict, con los cuales estuvo actuando durante algo más de un año. Acabó un poco desencantado con alguno de sus miembros (del cantante Colin sobre todo) y de una troupe que los seguían siempre, pues lo mismo que pateaban a nazis se veían envueltos en otras peleas innecesarias con otra gente debido al macarrismo que se gastaban… Tras Conflict vendría un periodo en el que Steve se dedica a las marionetas, realizando espectáculos dirigidos a críos, hasta que llega otro proyecto musical llamado esta vez Schwartzeneggar. Realizando un punk más experimental, giran por media Europa pero se disuelven tras problemas entre los propios miembros del grupo (las anécdotas acerca de algunos conciertos en algunos squatts rozan el surrealismo). Tras Schwartzeneggar vendría Stratford Mercenaries, aún más experimentales y con los que pudo tocar otra vez por Estados Unidos e incluso Japón, aunque como era habitual, en las giras les pasaba de todo y siempre volvían sin un duro a casa. En los últimos capítulos Steve Ignorant nos habla de su intento de re-adaptación a la “vida corriente”, su salida de la Dial House tras más de veinte años viviendo en ella y encontramos también una movida a cuenta de los derechos de autor de las canciones de la banda que alguien registró y que le pertencían a él por ser el letrista. Steve culpa directamente a Colin de los Conflict de estar detrás de todo, pero hay que puntualizar que Steve Ignorant se retractó públicamente de ello hace poco (lo hizo en su último concierto en Londres, en noviembre, donde estuvo tocando los temas del disco The feeding of the 5000, leer aquí un mensaje conciliador del propio Colin en el foro de Southern Records). Y bueno, ahí acaba la cosa más o menos, si alguien está interesad@ en conocer cómo le ha ido yendo al vocalista de los Crass con su proyecto The Last Supper, recomiendo visitar su web porque hace una especie de diario de sus actuaciones.

Crítica

La obra está dividida en tres partes: antes, durante y después de los Crass. Los capítulos “Before Crass” son los que quizá me hayan matado menos a excepción de los finales. Con “During Crass” la cosa se pone muy interesante y la única pega sería que te quedas con las ganas de saber más sobre este periodo con el grupo, por lo que seguramente me pillaré alguna obra más de las que hay publicadas aquí sobre la banda. La tercera parte, “After Crass”, es con la que más he disfrutado debido a las innumerables historias que cuenta Steve Ignorant acerca de los conciertos y giras que realizó con sus diferentes proyectos por algunas partes de Europa, los USA y Japón. Aparte de todos los textos que tengo de los Crass en fanzines y demás, éste será el segundo libro que me leo sobre la banda y eso que no tengo ni un solo disco de ellos, pues en realidad nunca me gustaron musicalmente hablando. Aunque tengo que reconocer que de una forma u otra sí que me influyeron, pues ya es extraño que me interese y que incluso me compre libros de un grupo que ni me gustan, y que por tanto apenas he escuchado. Es conocida la postura de los Crass referente al punk en aquellos tiempos, para ellos se había vendido y renegaban de la etiqueta, pero aquí Steve habla y la utiliza constantemente sin ningún tipo de prejuicio, cosa que me ha gustado mucho. Steve Ignorant me ha parecido un tipo honesto y “corriente”. No abundan las referencias al anarquismo o los sermones políticos. Son las memorias de su vida, con sus altos y sus bajos. Hay de todo un poco: relaciones familiares, trabajo, amigos, sexo, drogas, humor, (algo de) activismo, violencia y cómo no, música. Me ha convencido bastante el libro y además diré que estuve planeando en su momento (el mes pasado), intentar ir a verlo en su último concierto en Londres. Y eso que, como os decía, en realidad no me gustan (musicalmente) los Crass