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domingo, 19 de agosto de 2018

Libro memorias de Tezz Roberts (Discharge, Broken Bones...)


But After The Gig… Tezz Roberts con Steve Pottinger. Ignite Books (2018). 213 págs. Inglés. 

Cuesta creer que Tezz Roberts aún siga vivo e involucrado en la música. Sí, suena fuerte, pero es el primer pensamiento que se me vino a la cabeza tras terminar de leer el libro. Él ya avisa que más que memorias al uso, son un compendio de historias y vivencias de las que todavía mantiene algún recuerdo. Y es que tras más de media vida atrapado en la droga y en todo tipo de excesos, es lo que hay. 

But After The Gig ciertamente se lee bien y rápido. Los capítulos son cortos y el contenido de los mismos impacta bastante. Hay que agradecer a Steve Pottinger que se haya vuelto a liar otra vez con unas memorias de algún músico punk. Tras Steve Ignorant de los Crass y Ross Lomas de los GBH, ahora le ha tocado el turno a Tezz Roberts, actual miembro de los Discharge y BillyClub, ex de los Broken Bones, Uk Subs y Battalion of Saints, más componente temporal de otros muchos grupos como Ministry o los Business, por citar algunos.

Para Tezz la música es su vida y las bandas en las que toca son obviamente el hilo conductor de la obra, pero no esperes tampoco encontrarte con la típica historia llena de datos biográficos acerca de cada formación por la que pasa. El relato se centra sobre todo en su alocada vida como consecuencia del desfase que llevaba al estar metido en el mundo de las drogas. Y ya se sabe cómo funciona el asunto. Al comienzo todo es fiesta, situaciones divertidas… pero a media que su descontrol avanza, ya todo se vuelve gris, triste, macabro y muy peligroso. 

Hay demasiado abuso en el libro, por lo que mis capítulos favoritos son los que explica las movidas en las que se vio envuelto durante los diferentes tours que hizo junto a los Business por los USA. Ya os lo podéis imaginar, pero diré que las historias con nazis de por medio son muy bizarras… Lástima que Micky Fitz ya no se encuentre entre nosotros, porque unas memorias de los Business con los detalles de sus giras por los EEUU y sus "batallitas" con los boneheads nazis de turno, hubieran estado muy interesantes sin lugar a dudas. Tanto Tezz Roberts ahora como Arturo Lurker en su día, comentan cosas sobre ellas en sus trabajos y los hechos que describen son para flipar (próximamente traduciré algunos párrafos). 

En la obra hay además una cachonda anécdota relacionada con Spain. Resulta que Tezz iba con los Uk Subs a realizar una gira europea que incluía algunas fechas en el estado. Al ser parados en la aduana, un policía español ordenó a los miembros de los Subs que se despelotaran para proceder a un "profundo" cacheo y ver si llevaban consigo sustancias estupefacientes. Pero al madero o picoleto se le pasaron rápido las ganas de buscar nada, pues para su sorpresa descubrió que uno de los componentes de los Uk Subs tenía su pene envuelto en papel del wáter y que del mismo salía una especie de líquido verdoso. Los restantes miembros de la banda tampoco sabían nada, y tras indagar un poco descubrieron que alguien del grupo había pillado la gonorrea. No hace falta decir que ahí se terminó el cacheo y que a la vuelta pudieron pasar sin ser molestados… 

Por suerte para Tezz, tras tocar fondo y pisar la cárcel por diferentes movidas, su historia acaba felizmente (deja las drogas). Es por ello que tod@s l@s fans del punk aún podemos disfrutar de su música. Aunque algunas veces me hubiera gustado que se explayase más a nivel musical sobre alguna de sus bandas, el libro en líneas generales es bastante recomendable. Espero que Pottinger nos sorprenda en breve con otro trabajo similar. 

Del punk del 77 hay más literatura escrita que del de los 80 y quizá por ello esté más idealizado. Pero opino que los finales de los 70 no fueron nada en comparación con la pasión con la que se vivió todo el punk en los 80, los años del cuero, de las crestas, de las botas y de las cabezas rapadas. La prensa lo daba ya por muerto, pero fueron tiempos de puro sexo, drogas, violencia, política y punk rock!! 

martes, 11 de agosto de 2015

1ª Crónica Rebellion (6-8-2015)


Como cada agosto desde hace 6 años llegaba la ineludible cita con el Rebellion Festival. Si le sumo los dos Holidays in the Sun a los que fui en su día, ésta era la octava ocasión en que fichaba en dicho evento. Ya lo he dicho otras veces, pero trabajo casi todos los fines de semana del año más festivos, por lo que no tengo muchas oportunidades de asistir a conciertos en la zona donde ahora vivo. Es por ello que para mí es importante venir a este tipo de festivales donde me desquito de todos los bolos que me pierdo a lo largo del año. Apenas cambios con respecto a la pasada edición a nivel organizativo, quizá lo que más me sorprendió fue que el acceso al recinto estuvo más controlado y te registraban al entrar, lo que provocó bastantes colas en según qué momentos (depende del día se relajaban más y pasabas sin más). A nivel de bandas esta edición del Rebellion me gustó más que la del año anterior. Aunque pueda parecer que siempre tocan los mismos grupos, la verdad es que en esta edición ha habido muchísimas bandas que han actuado por primera vez. Por lo que a mí respecta, este año he intentado ver el máximo posible de nuevos grupos o “viejos” pero de los que nunca antes había visto. Aun esto, por el horario del festival y la cantidad de bandas que coinciden en tiempo en los 5 escenarios que tiene el Rebellion, a menudo se hace muy complicado ver a todos los grupos que te gustaría ver, ya que además de encontrar huecos para comer y demás, se hace necesario descansar un poco, pues estar los 4 días a pié de cañón es un tute de mucho cuidado… Vamos con las bandas que vi el jueves.

Drag
Anger Flares
Toxpack

Tras las compras de rigor, el primer grupo con el que me estrené fueron los Drag. Chica a las voces y otra a la guitarra. Tenían un punto cercano al ¿grunge? que no me convenció mucho, pero bueno, se dejaban oír. La primera actuación que vi en su totalidad fue la de los japoneses Anger Flares. Hacían un street punk de corte americano que tuvo algunos momentos bastante guapos, aunque no me gustaban cuando hacían incursiones en el hard core. Buena puesta en escena y buena conexión con el público que prácticamente abarrotó la sala, aunque creo que a much@s simplemente les picaba la curiosidad de ver por primera vez en sus vidas a una banda del Japón. Algún coleguilla traían como podéis ver en la fotos, destacando a su vez que llegué a ver a otro punk japonés entre bastidores que por si alguien tenía dudas sobre su procedencia, llevaba una de las tan típicas mascarillas que se estilan allí para cuando estás resfriado. Jajaja los japos son la leche! Tras los de Tokyo me fui a ver a los Toxpack, una de las pocas bandas que venía de fuera y que NO cantaban en inglés, lo que tiene su mérito y su precio, pues no congregaron a mucha gente que digamos. Toxpack me encantaron pese a tener cierto deje metálico (en algunos temas el batera tiraba de doble pedal de bombo). Pese a que había oído mil veces su nombre nunca me había dado por escucharlos, aunque ahora me pondré sin duda alguna manos a la obra. Para evitar “tonterías” dejaron claro que eran antirracistas-antifascistas y aparte de estos detalles, me sorprendió ver que su cantante no se movía apenas. No sé por qué, pero al relacionarlos con la escena Oi alemana me esperaba el típico musculitos yendo de un lado a otro del escenario cantando… En fin, muy buena nota para Toxpack.

System of Hate
Nine Bullets
Viki Vortex and The Cumshots
Besserbitch

Ya he hablado del horario tan apretado y de la gran cantidad de grupos desconocidos que tocan cada día, por lo que los primeros 5 o 10 minutos de cada concierto que veo son claves para decidir si continúo viendo a una determinada banda o si me voy en busca de otra. Esto es un poco injusto, lo sé, pero es lo que hay. Y si además eres impaciente o nervioso como yo, no paras de ir de una sala a otra pillando trozos de diferentes grupos. Y es por tal motivo que durante un tiempo estuve dando tumbos por los escenarios. Vi un poco a System of Hate (post punk), Sick of it All (no se puede abarcar todo en la vida y reconozco que apenas los conozco pese a ser míticos, aunque eso sí, pude presenciar unos minutos de buenas ostias en el pit como era de esperar), y a los Nine Bullets, escoceses con chica a la voz y ciertamente influenciados por los Rezillos u otras bandas como X Ray Spex (pero sin saxo). El siguiente grupo que vi casi entero fue Viki Vortex & The Cumshots. Punk 77 bastante acelerado que al principio me entró muy bien, aunque se me hicieron al final algo anodinos. La chica que canta y me imagino que su pareja, el guitarra, viven ahora en Catalunya, pero no sé cómo andarán de nivel de catalán… De vuelta al escenario Pavillion mi intención era ver a las Besserbitch suecas, pero no me parecieron nada del otro jueves. Para más inri una de las guitarristas tuvo problemas con algún cable, por lo que consumieron esos 5 o 10 minutos que suelo dar de margen a cada grupo para decidir si los veo o no. 

Billyclub
Karl Egghead
Pussycat Kill-1
Pussycat Kill-2
Desesperate Measures
Neville Staple

Echaba en falta algo de tralla y es por ello que me fui a ver a los Billyclub. Puse en la guía de grupos que eran americanos, pero no, son ingleses y su guitarra tiene ciertamente un currículum bastante importante en cuanto a bandas por las que ha pasado (Xtrack, Exploited, Broken Bones…). Aunque son de mediados de los 90, su sonido es claramente Ukpunk82 y me gustaron bastante. No los vi terminar pues había que ir a apoyar a los Pussycat Kill, una de las dos prepuestas procedentes del estado que iban a tocar en el festival este año. Llegué cuando ya habían comenzado y lo primero que me sorprendió ver fue que sonaban bastante mejor que otros grupos que anteriormente había podido escuchar en ese escenario. La segunda cosa interesante fue ver que la sala contaba con una más que buena asistencia de público y que por momentos hubo incluso pogo y todo con la actuación de los madrileños. Aunque no es un estilo que siga mucho me alegro de veras por ellos, pues ver a una banda del estado obteniendo tal recepción en el guiri es digno de mencionar. Tras ellos me fui a pillar algo de los Desesperate Measures, un grupo punk ochentero que provenía de Nueva Zelanda, aunque su cantante lleva bastantes años afincado en Inglaterra y se gana la vida como periodista (entre otras, es editor de la revista Vive le Rock). Los “kiwis” (como se les llama a los neozelandeses) se lo hicieron bastante bien, haciendo una mezcla de punk del 77, proto-punk y punk algo más oscuro. El tramo final del jueves me lo pasé por completo en la sala grande del festival. A Neville Staple le había podido hincar el diente en pasadas ediciones, pero no sé por qué, siempre me lo perdía. Esta ocasión iba a ser la buena y no me defraudó en absoluto. A ritmo del “Guns of Navarone” empezó el show del ex cantante de los Specials y a la par que todo quisqui entonaba el “lo,lo,lo,lo,lo,loooo,lo,lo,lo, lo…”, las placas del suelo empezaban a retumbar por los botes de la gente. Neville Staple intercaló canciones suyas, versiones de ska jamaicano y como era de esperar, clásicos de los Specials. Pese a que sonaban algo diferentes, disfruté como un enano con temas como “Do the dog”, “Concrete jungle”, “Ghost town”, “Pressure drop” o “Monkey man”.

Anti-Flag
Feligreses
Chris abajo

Tras la sesión de ska llegaba el turno de la sesión de punk “épico” de la mano de los Anti-Flag. Les he perdido un poco la pista últimamente y además, lo que he oído de su último disco no me ha gustado nada, por lo que tenía mis dudas acerca de lo que me iba a encontrar. Pero no, Anti-Flag se ha de reconocer que se montan un show bastante guapo y que saben conectar con toda la chavalada la mar de bien. Comenzaron a ritmo de “Fuck pólice brutality” (muy oportuna) y continuaron desgranado algunos de sus hits (versión del “Should I stay or should I go” de los Clash incluida). Público entregadísimo con pogo todo el rato y gente volando por encima de las cabezas del personal. Estaba claro que lo iban a pedir y por un momento consiguieron que el baile fuera en círculo como en los USA. Como la primera vez que los vi, de nuevo el bajista Chris fue el maestro de ceremonias. Gritos a la hermandad, a la paz, a la no violencia… siempre se dirigía al público como “hermanos y hermanas”, pero el acabose fue cuando pidió, como en una misa de una iglesia cualquiera, que nos diéramos las manos con quien tuviéramos al lado. Al principio reconozco que me dio un poco de vergüenza ajena el asunto, pero al ver que todo el mundo lo hacía y al ver cómo los punkies que tenía a mi lado me saludaban tan efusivamente, la verdad que flipé en colores y me entregué al ritual en cuerpo y alma. El colofón fue también el mismo que les vi hacer en su día y que es bastante impactante. La batería la bajaron con el público y la última canción sonó con Chris abajo junto al batera siendo rodeados por los miles que se congregaron en la sala. Lo dicho, un rollo quizá un poco “cursi” del cual GG Allin si viviera echaría pestes y se cagaría encima llamándonos jipis de mierda, pero que me acabó atrapando por completo jajaja. 

Jerry Only
Jerry Only hijo
Alguno disfrutó y todo...

El final de la jornada vendría de la mano de los decepcionantes Misfits. Jerry Only y su hijo (era clavado a su padre el coleguita), tenían para sí un total de cinco micros para así ir rulando y cantando de un sitio a otro del escenario. Eso, más su habitual puesta en escena y demás parafernalia que no acaba de funcionar y que no convence a casi nadie. No sé qué es lo que falla, la verdad. Los Misfits originales tampoco eran unos virtuosos, sonaban a rayos y centellas, eran sucios y rudimentarios, pero aún así eran la leche. El proyecto que encabeza Jerry Only suena como una mierda pinchada en un palo y no me acabo de explicar si es una cuestión de equipo, del técnico de sonido o de qué ostias. El tipo únicamente debería de intentar "copiar" o capturar mínimamente la esencia misfidiana para así contentar a l@s fans ya ya está, pero no puede o no quiere y tampoco creo que el motivo sea solo que no está el Glenn Danzig o el guitarra antiguo. Joder, pero si ya a la mitad todavía de su actuación la sala se quedó medio vacía (y caben más de 3000 personas en ella). En fin, qué grandísima decepción y cómo me arrepiento de haber aguantado hasta el final. Nunca más!

- Medallero. Oro: Anti-Flag. Plata: Toxpack. Bronce: Neville Staple. Hojalata: Misfits, estaba más que cantado.

- También tocaron, pero no pudieron ser cubiertos: TV Smith, Business, Red Alert, The Ramonas, etc, etc.