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domingo, 23 de febrero de 2020

LOU. Dantzan jo ta ke, oinak lehertu nahian (subtítulos en castellano)



Lou Olangua, fue una de las primeras voces femeninas del rock vasco en la década de los 80. Vocalista de los grupos Humedecidos, OK Korral o Las Lagartas. Fue mucho más que una voz, encima del escenario era provocadora tanto en estética, como en actitud. Este documental trata sobre el lugar que ocupó la mujer en los escenarios en la década de los 80, sobre la decisión de cantar en euskera y de la importancia que tuvo entonces la actitud y la estética.

- Dirección - Guión - Montaje: Andrea Lopetegi, Izotz Barrio, Usua Garin. Duración: 59 min.

domingo, 8 de diciembre de 2019

Reseña documental Lo que hicimos fue secreto


El documental Lo que hicimos fue secreto hace ya un tiempo que salió y que se ha estado proyectando por diferentes salas, festivales e incluso lo hemos podido ver en la televisión pública. En él hay tres partes bien diferenciadas. En la primera se nos explica cómo empezó toda la movida punk en Madrid dentro de esa otra Movida tan famosa y de sobras conocida por tod@s, que hizo que el punk de la Capital del reino fuera tan peculiar y diferente a la vez al de otras partes del estado, cosa que provocó también que desde fuera hubieran algunos malentendidos respecto a dicha escena. Es en esta primera parte donde el planteamiento de LQHFS recuerda más al documental No acepto. Aun obviamente repitiéndose algunos personajes en ambos trabajos, encuentro muy oportuno que su director haya dado voz a gente que no aparecieron o que no tuvieron mucho peso en No acepto, como Nacho Canut, Ana Curra, Ramoncín, Manolo Suicidio (PBNSK, explosivas sus declaraciones), Suso (Snap/Radio 77) o Ángela Saura de Ox Pow, entre otr@s. 

Tras la muerte de El Profesor Tierno Galván en 1986 se termina la época de la “inocencia” en el punk madrileño. Se acaba La Movida y con ella el punk pop pijo y las letras “festivas”. Hay que ponerse seri@s porque el contexto socio-político se endurece y mucho. Es ahora cuando comienza la segunda parte de LQHFS cubriendo a formaciones más cañeras o hard core, y es ahora cuando se afianza el activismo y la filosofía del Hazlo Tú Mismo, con su rastro, distris, sellos, fanzines y  demás. De los Clash a los Crass. La lista de personajes y grupos que aparecen cambia ostensiblemente y es ahora cuando cobran más protagonismo gente como Alberto Penetración, Kurdo Olor a Sobaco, Fernando Potencial, Ángel Fobia, Canino Sin Dios, Alberto Andanada, Indio Tarzán, José Delincuencia Sonora, Matando Gratix, 37 Hostias, SDO 100% Vegetal, etc, etc. Las declaraciones siempre van apoyadas por fragmentos de vídeos de esos años, pero no solo de las formaciones que aparecen en el documental, sino también de las que fueron sus influencias (punk británico, rock urbano, etc). 

La última parte de LQHFS sería la más “novedosa” con respecto a otros trabajos similares y está dedicada a los comienzos del movimiento okupa en Madrid. El fanzine Penetración se reconoce como uno de los medios alternativos pioneros en difundir el activismo y la “política” dentro de la escena punk madrileña. Euskadi por entonces era La Meca del punk en el estado y es por ello que regularmente, se producían peregrinaciones de punks hacia el Vasco tanto desde la capital como desde otros puntos del la península. Debido a su importancia, en LQHFS curiosamente dedican unos 10 minutos a la relación e influencia que hubo entre la escena punk de Madrid y Euskadi. Leí en su día críticas de gente que no entendía que en un documental sobre Madrid se hablara tanto del País Vasco, pero yo, que más o menos vendría a pertenecer a los estertores de esa generación a la que el punk vasco influyó tanto, lo encuentro acertadísimo porque es que fue así tal cual. LQHFS termina hablando del punk-hard core más político madrileño, con grupos como Sin Dios, Likidillo, etc. El desalojo del CSO Minuesa en 1994 es utilizado simbólicamente para dar por finalizada la tercera parte y casi el documental, el cual termina poco después tras mostrarnos algunas acertadas conclusiones de la gente que lo vivió todo. 

Lo que hicimos fue secreto me ha gustado mucho en líneas generales. Con este tipo de trabajos un@ siempre tiene la sensación de que se quedan cortos y que podrían haber dado mucho más de sí, pero viendo su planteamiento, opino que más o menos han cubierto con solvencia todas las temáticas tratadas y que salen casi todos los grupos más importantes de la escena punk madrileña de principios y mediados de los 80 (menos Toreros After Olé para mi pesar). Cubrir mínimamente bien la escena de los 90 en adelante es imposible en una hora y media (y en 4), y eso, dando por hecho que tod@s los implicad@s quisieran colaborar (que sé que no fue el caso). Por ello tenía muchas esperanzas puestas en la WebDoc que hicieron para tratar de “completar más o menos una visión global del punk madrileño” (sic). Me han gustado los diferentes cortos que han puesto, pero aquí sí que me esperaba muchísimo más… (la escena Oi, por ejemplo, la echo mucho a faltar). Pero bueno, en definitiva, documental muy recomendable y me alegro de que haya sido premiado. Se merece una segunda parte y ojalá surjan trabajos similares en otras zonas del estado. 

- Ver Lo que hicimos fue secreto en TVE
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domingo, 23 de julio de 2017

Entrevista a Max Ira (documental KCN '87)


KCN ’87 es un documental donde se retrata la escena punk barcelonesa de los años 80 desde diferentes perspectivas. KCN ’87 no solo se centra en la música o en los aspectos más estereotipados del punk, sino que va más allá y se adentra en otras cuestiones de tipo más ideológica, personal o antropológica. KCN ’87 empieza con el post-franquismo y termina un año después de la designación de Barcelona como sede olímpica. Tras obtener los juegos, el poder comenzó una razzia para “limpiar” la ciudad de todos los elementos indeseables para el sistema. Entre ellos, l@s punks. Es por tal motivo que el documental lleva de manera tan simbólica el 87 en su título. KCN ’87 se estrenó hace un tiempo y exceptuando algunos trailers, apenas se ha podido ver información sobre él en la red o en los medios. Y es por ello que me puse en contacto con Max Ira para que nos hablara un poco más acerca de su trabajo. Gracias a Max por contestar finalmente y aquí os dejo con la entrevista que ha salido. 

ALM. Buenas Max, ¿nos podrías explicar un poco cuál es tu currículum (si has hecho otros trabajos similares, etc) y cuál es el origen de KCN ’87, cómo, cuándo y el por qué decides realizarlo? ¿Cuánto tiempo te ha llevado prepararlo y terminarlo todo por completo? 

Max Ira. La idea de KCN ’87 comienza de forma espontánea en octubre del 2011 cuando me encontraba en la fase de postproducción del anterior documental, El Naufragi Urbà (El Naufragio Urbano), que trata sobre la transformación urbana de Sta. Coloma de Gramanet a lo largo de 70 años. Como mi línea de trabajo en proyectos de documental se basa, al menos hasta el momento, en temas cercanos a mí mismo (básicamente por un tema de economías de producción), estaba considerando en realizar algo que conociese por proximidad. En aquel momento estaba hojeando la programación de un festival de documental musical que se realiza en BCN en otoño, y de repente surgió la idea de un documental Punk. Un documental sobre algo que yo podía tratar con facilidad debido a que parte de mi trayectoria vital se enmarcó en esa escena. Así que comencé a entrevistar aún cuando no había concluido el anterior proyecto. Fueron 5 años de trabajo, que desarrollé en mi tiempo libre, de los que la fase de edición me llevó 15 meses. Y si cuento con las diferentes subtitulaciones que realicé después de la presentación oficial, el proyecto se alargó hasta Marzo de 2017.



ALM. Has manifestado que KCN ’87 no es una historia en sí del punk en Barcelona aunque es evidente que es su hilo conductor. Veo que hay distintos bloques en los que se tratan diferentes materias (orígenes, estética, música, represión, nazis, etc) ¿Nos podrías explicar cuál es el enfoque concreto que has querido darle al documental y cómo decides las diferentes áreas a tratar?

Max Ira. Efectivamente KCN ’87 no es la historia del Punk en Barcelona; no quería hacer una historia lineal ni plana. Los bloques se autoorganizan de forma natural y de alguna forma, exporto lo que yo mismo viví, así que los diferentes subtemas tienen una relación de desarrollo vivencial. Uno comienza su desarrollo humano en un entorno familiar, y es aquí donde se inicia una inquietud interior de ruptura y de descubrimiento-acercamiento a una escena que resulta atractiva en cuanto aparece como transgresora, subversiva o alejada de la normalidad imperante en el entorno conservador más cercano o en la sociedad en sí misma. Se trata de retratos de vivencias de personas que vivieron esa subcultura y esa ruptura-revolución con el entorno. Los retratos de esas vivencias personales de unos cuantos sujetos pueden extrapolarse a toda una generación, ya que hay coincidencia en las dinámicas de elección y en las causas que las motivan, a pesar de toda una sinfonía de matices que cada persona que vivió aquella escena puede explicar. Mi idea era desarrollar un trabajo antropológico, acercado a lo humano. Por eso descarté desde el principio realizar un documental musical. Quería ahondar en el plano sociológico.



ALM. Observo que la gente que salen no todos son músicos, ¿nos podrías explicar el criterio que has utilizado a la hora de escoger a los personajes y si crees que cubre de sobras las distintas opiniones sobre las cuestiones que se tratan? ¿Ha habido gente que haya declinado aparecer?

Max Ira. Como la idea no era realizar un documental musical, no necesitaba que las entrevistas se basaran en personas que hubiesen formado parte de bandas o grupos. Si bien es cierto que en 4 casos sí que se da esa premisa, tampoco busqué que en su conjunto fuesen personas con una significación especial en la escena. No quería caras ultraconocidas. Buscaba lo anónimo: jóvenes sin nombres ni apellidos más allá de ser conocidos en su entorno inmediato. Jóvenes de 16 a 21 años, cómo tantos otros, que no buscaban ni pretendían construir egos sino destruir lo conocido, que era por supuesto conservador. Así que no busqué nombres destacados (aunque un par de ellos sí que lo fueron en realidad). Entiendo que las personas que aparecen cubren sobradamente los temas que quise tratar, o al menos dan una visión suficientemente genérica para que una gran mayoría que vivió aquella escena no se sienta aliena a ella. 

Y sí, en esa búsqueda me encontré con rechazos, todos ellos femeninos, de ahí la “posible descompensación” de género que pueda observarse en el documental. Al igual que en el anterior documental, buscaba una representación equitativa; pero las mujeres nacidas en los años ’20 no tuvieron ningún problema en ser entrevistadas, obstáculo que sí me encontré con las nacidas en los ’60. ¿Causas? por lo que yo entendí, en primer lugar podría deberse a cierto pánico escénico a sentarse delante de una cámara; de forma secundaria, debido a que los contactos de esas chicas no eran directos, podría deberse a que no sabían quién era yo. A las chicas con las que “punkeábamos” en su momento no fue posible localizarlas (excepto una que consideró que no sabría qué contar). En cambio, conocía directamente a todos los chicos y todos se mostraron con ganas de participar. 



ALM. Una de las cosas que más me ha chocado ver es la confirmación de que en Barna como en Madrid por ejemplo hubo también numerosos punks que provenían de las zonas altas o pijas de la ciudad. A mí para nada me importa de dónde vienes ni tu estatus siempre que aportes algo “bueno” a la escena. ¿Tienes idea de si fue algo pasajero para la mayoría de ellos o por el contrario se involucraron como el que más o si incluso aún siguen de alguna manera vinculados a la escena?

Max Ira. No me es posible responder a esta pregunta de forma clara. No he seguido la trayectoria de todas aquell@s Punks que provenían de extractos sociales altos, y no sé 30 años después qué continuidad transgresora-combativa han seguido. Para mucha gente fue un momento álgido en sus trayectorias vitales, que pudo durar quizá solo unos meses o 1 año, acabándoseles la energía en esta experiencia después de este periodo; o estirarlo en el tiempo para convertirse en un modo de vida integrado a uno mismo, evolucionando hacía la participación posterior en diferentes actuaciones en movimientos sociales. Conozco gente que sigue activa o cuanto menos visible dentro de ciertos ámbitos y otros que siguieron diferentes caminos y se perdieron de vista. No hace falta provenir de un extracto social alto para convertirse en un conformista y seguir el camino de la masa alienada 3 décadas después. Alguien de extracción obrera puede sufrir perfectamente ese mismo proceso.



ALM. No sé si tiene algo que ver con la pregunta anterior, pero en lo referente a la guerra que hubo con los nazis en la época, sé y se ha publicado que muchos de los primeros boneheads que aparecieron por la ciudad habían sido ex punks, ¿tú podrías confirmar, desmentir o ampliar esta información? Por otra parte, siendo un poco no sé…, me resulta curioso que no salieran nombrados los Decibelios… ¿Qué opinas de ellos?

Max Ira. Efectivamente, algunos nombres conocidos del entorno Skinhead neonazi provenían de la escena Punk de mediados de los ’80. Se transformaron en Brigadistas por captación de la extrema derecha y se enfrentaron a sus antiguos compañeros Punks. No podría ahora mismo ampliarte al detalle esa información, pero si revisase el material descartado de alguna de las entrevistas, se hace una descripción bastante exacta de esos cambios de “bando”. Entiendo que la niñería rebosante de testosterona hizo que algunos elementos se sintieran atrapados por un sentir de la violencia al estilo “señores de la guerra”, por las garras de la erótica del poder de la violencia. 

No, no se nombran a los Decibelios y de forma claramente consciente. Este grupo flirteó con su posicionamiento y la ambigüedad que les rodeó, o de la que se hicieron rodear, (que a veces se rompía con acciones claramente escoradas a la derecha, como por ejemplo las razzias en Santa Coloma, donde grupos como Pisando Fuerte y el entorno en el que se movían, que estaban claramente posicionados a la extrema izquierda, se convirtieron en objetivos paramilitares), y eso ha hecho que para muchos de nosotros fueran considerados filonazis. Su famoso concierto en Zeleste, en donde toleraron a los Skin nazis apalear a todo el mundo y mostrar banderas españolas franquistas y cruces célticas, es motivo suficiente para mostrar que como mínimo confraternizaban con posiciones de extrema derecha. Así que no hay cabida en este documental para este grupo, ni para ninguno que se escorara (y no tengo referencia de ninguno más) hacia esa tendencia. El Punk era claramente, y casi enfermizamente, antifascista.



ALM. Una temática que hecho un poco en falta (aunque se toca de refilón en algunos momentos) es la de hablar del asunto de las drogas, ya que para mucha gente éstas fueron en general muy negativas y eso entra en contraste con la idea anti-prohibicionista del punk. ¿Por qué no has tocado este asunto y qué opinas de todo ello?

Max Ira. La temática del consumo de drogas no aparece como subtema en KCN ’87, es cierto; sí que se trató el tema en las entrevistas pero por razones de metraje consideré no incluirlo, ya que era un tanto extenso y elegí finalmente incluir el subtema de los enfrentamientos con los Skin Heads nazis. El metraje original, en el día de la presentación alcanzaba más de 2 horas y 21 minutos (aunque lo pulí después hasta rebajarlo a cerca de 2h 12’), si hubiese incluido el subtema drogas, me hubiese situado en los 2h 33’, lo que me pareció excesivo en su momento. No obstante, finalmente edité este importante capítulo y se puede visualizar en el dispositivo USB que confeccioné, en forma de secuencia extra, en versión original y subtitulada al castellano. El Punk experimentó con las drogas igual que antes lo habían hecho culturas o subculturas como la escena del Jazz, Beatniks o los Hippies. Forma parte del despertar adolescente o post-adolescente probar lo desconocido, lo prohibido o lo castigado, porque esto crea cierta erótica seductora, cierto desafío. Y porque la propia atmósfera de determinadas escenas se rodea de elementos que impregnan el ambiente, incluso que forman parte de él. Y éste era el caso de las drogas vinculadas a la diversión. 

L@s Punks habían creado una escena en que aceptaban el consumo con normalidad. No había conciencia crítico-racional alrededor de este tema. Estaban allí y se consumían. Más tarde, dentro del HardCore se manifestó una línea, un posicionamiento con conciencia crítica sobre el tema que se alejaba del consumo. Grupos como Minor Threat o Fugazzi fueron abanderados. Pero el punkarrismo tenía un punto de “destroy” en el que las drogas resultaban atractivas y no había ni de lejos, un debate al respecto. Paralelamente, el Punk, como subcultura insurrecta y desafiante, sufrió sin saberlo el ataque del poder en este apartado; al igual que el LSD corría con facilidad en los ’60, como una campaña estratégica político-policial-represora, la heroína fluyó con una eficacia manifiesta en la escena de Euskadi, y en menor medida en Barcelona, en donde el Speed se introdujo y extendió con facilidad, convirtiéndose en la droga por excelencia. Considero que fue arma de desactivación utilizada por el Estado y sus cloacas policiales.




ALM. Estos últimos años han salido numerosos trabajos tanto en video (No acepto, Peligro social…) como escritos (Què pagui Pujol, Harto de todo…) cubriendo el punk de la ciudad condal. ¿Cuáles consideras que están mejor elaborados? A nivel ahora solo de documentales parecidos al tuyo, ¿cuáles son tus favoritos (tanto del estado como de fuera) o los que nos recomendarías ver? 

Max Ira. Bufff…. He de reconoceros que no he visionado documentales Punks de elaboración peninsular, ni tan siquiera No Acepto. No quería que me influyese su contenido o su forma en la realización de KCN ’87. Ahora ya estoy en disposición de visionarlo. En los dos últimos años han aparecido también un par de documentales centrados en el Madrid Punk de los ’80 y en Buenos Aires, a los cuales, aunque les eché un vistazo rápido, no he llegado a verlos por completo. Sobre trabajos escritos, he revisado los proyectos que comentas. Creo que hacía falta su aparición, y todos ellos han sido realizados por personas involucradas directamente en la escena Punk-HC de Barcelona. Al igual que KCN ’87, son trabajos basados en puntos de vista subjetivos, como es cualquier trabajo creativo, y les doy todo el valor que se merecen, aunque me pueda gustar más o menos su resultado final o su acabado.



ALM. ¿Nos podrías explicar cómo te metiste en el punk? Lo típico, con qué grupos empezaste y cuáles fueron tus primeros conciertos. ¿Has estado involucrado en la okupación u otros movimientos sociales que desde el punk tanto se apoyaron?

Max Ira. Lo mío fue lo de tantos otros. De extracción obrera y ciudad dormitorio. Familia conservadora sojuzgada por la autoridad dictatorial y el miedo al castigo. Treinta y ocho años de franquismo y represión configuraron una generación, la de mis padres, marcada por la alienación a su libre desarrollo, incluso su capacidad de protestar, por lo que se conformaron con lo único que habían conocido en edad adulta: un régimen criminal. Cuando con 9 años y después de una guerra se instala esta forma de gobierno, aquellos niños crecen con un entorno determinado que se convierte en normal y se adaptan a él de tal forma que 4 décadas después, al no haber conocido otro marco, se convierte en “su” normalidad, pretendiendo que sus hijos lo asuman como propio. Lo prohibido, el “no se puede hacer” es con lo que crecemos, y comienza a surgir una inquietud borrosa, sin forma, pero que empieza a generar un cuestionamiento poco racional de la norma per se. 

En este ambiente comienza el rechazo a la autoridad y la búsqueda de fórmulas, actitudes, sueños, escenarios y modelos alejados de la convención prohibicionista con la que crecimos, sin saber exactamente hacia dónde dirigirnos. Surge lentamente el conflicto en el espacio familiar y se edifica una idea de alejamiento, de ruptura, de la búsqueda de otras posibilidades casi ficticias. En los ’80 se dan unas características determinadas que posibilitan que el Punk irrumpa como una ola de frescura transgresora, rupturista y atractiva, casi rayana en lo irreal. Una “casa de acogida” para “huérfanos” inconformistas que rechazan lo que habían mamado de sus padres conservadores y temerosos. Es la revolución personal del joven (no de tod@s l@s jóvenes, sino de l@s valientes que se dejan llevar por aquella inquietud) que se transforma en algo diferente, rechazando lo “normal”. Es el Punk. Esa fue mi vivencia personal. Primero fue la revolución personal, la ruptura: el cambio de valores; y después, el cambio en la presencia: la ruptura estética. Luego vendría la música. Más tarde, siguiendo una evolución, empapándome de principios “morales” que voy absorviendo y reflexionando, llega la política, como un ser vivo. Y de ahí el activismo y la militancia. Y de aquí la okupación, como un “espacio” donde se desarrollan una multitud de luchas.




ALM. Evidentemente vivimos “otros tiempos” y otro contexto aunque muchos de los problemas de tu generación aún se dan, ¿Cómo ves la escena punk en general hoy día en Barcelona en comparación a los 80’s? ¿Qué hechas en falta de los “viejos tiempos” y, por el contrario, en qué crees que se ha avanzado o mejorado? 

Max Ira. No puedo decirte cómo es la escena Punk actual. Desconozco si la hay. Hay conciertos Punk… pero… aquel Punk fue una efervescencia irrepetible, con un formato y circunstancias socio-políticas propias de aquel momento, y aunque se reproducen dinámicas sociales similares, las condiciones son otras. Yo sigo avanzando con mi actitud interior, sin anclarme existencialmente con aquella época. Hay gente que lo gestiona de otra forma. Fue un momento pletórico, único, que se basó en esa revolución personal, como un salto al hiperespacio. No fue una tendencia del momento, una moda, un divertimento ocasional. Sin esa lava interna que me corroía por dentro no hubiera habido Punk en mi vida. El rechazo moral a todo me lanzó al precipicio. Las circunstancias especiales de los ’80 con esa contracultura tan particular que era el Punk, cargada de destrucción, ruptura y transgresión, eran perfectas para que un joven con ansias de romper con todo se lanzara a sus brazos. La gente de hoy vive su propio momento y sus propias circunstancias (parecidas o no). Yo viví el Punk de los ´80, la década del Punk; igual que otra generación vivió el hippismo de los ’60, la década de la escena Hippie. Y fue en ese momento que se dio, ni antes ni después.



ALM. ¿Qué hechos te marcaron más a ti personalmente en aquellos años 80 a nivel musical y social? (conciertos, okupaciones, tal movida en tal mani, etc). 

Max Ira. No hay un hecho concreto. El punk era un hecho en concreto en sí mismo; con mil vivencias, mil anécdotas, mil conciertos… La dinámica propia del Punk marcó un momento, con todo su repertorio de contenidos. Para mí fueron 4 años de una vivencia experimental y rupturista que modeló mi vida futura. Cada un@ tendrá su propio criterio y experiencia al respecto. Pero aquello, con toda su contenido, con toda su particularidad específica, duró lo que duró. Luego evolucioné hacía formas de respuestas más elaboradas: era el hiperactivismo a tiempo completo; persistía la actitud Punk pero el horizonte se había ampliado exponencialmente. Aún persiste la actitud, pero es algo que cada uno gestiona o trabaja a su modo con su propia particularidad. Hay actitud pero no puedo afirmar que soy un Punk, me miro al espejo y no veo ya a un Punk; el Punk está dentro, es perceptible por tu actitud, pero con un profundo discurso anti, y habiendo desarrollado discurso de elaboración de modelos alternativos; muy politizado. El Punk no podía organizar modelos, era como un especialista en dinamitación del entorno, no de reconstrucción. Esto vendría después o no vendría.



ALM. Aunque apenas hay información sobre KCN ’87 en la red (página o facebook oficial me refiero) el documental ya ha sido oficialmente presentado. ¿Qué otras fechas tienes ya cerradas para pasarlo próximamente? ¿Tienes planes para llevarlo al resto del estado o incluso el extranjero (por los subtítulos digo)? ¿Lo vas a presentar en festivales? ¿Cómo puede alguien que no pueda asistir a ninguna proyección a hacerse con una copia de KCN ’87?

Max Ira. Es cierto, es lo que te decía de la actitud. En ese sentido sigo teniendo cierta actitud Punk. El Punk de los ’80 hubiera vomitado en las redes sociales, en todo el exibicionismo ególatra que representa feisbuk, Instagram, twiter, telegram, what’s up… en lucir, en cierta sensación de postureo o famoseo. Yo sigo lejos de todo ello, incluso si esto significa la no existencia, porque el que no está en las redes no existe, por lo tanto, KCN ’87 no se ha extendido como un reguero de pólvora como otros “productos”, que se vuelven virales por su ultrapromoción y difusión en las redes; por que no sigue la Pauta, el Camino, la Normalidad imperante por los modos de difusión que de alguna forma exige el Mercado si quieres estar vivo y que tu “producto” sea conocido. Si yo hubiera hecho con KCN ’87 lo que todo el mundo hace: dar a conocer de manera hiperextensiva el “producto” KCN ’87, en feisbuk por ejemplo, quizá este documental hubiese llegado a lo más alto, haberse hecho viral, salir en publicaciones en papel y online, haber sido entrevistado, recibir premios, estar en el boca a boca diario... 

En ese sentido es Punk totalmente “underground”, como un fanzine de los ’80 que solo era conocido por un centenar de personas. Claro que me gustaría que mucha más gente lo conociera y lo viera, pero en este punto entro en una contradicción galopante y pronunciada: algo también Punk (como el “soy anti todo”, tan Anti, tan Anti, que no firmaba en las recogidas de firmas contra la Otan de los ’80, a pesar de que era Anti-Otan, y acabé votando contra ella). No he promocionado como debería haberlo hecho para que el documental se hiciera viral y estuviera en boca de un segmento de población significativa. De alguna forma esperaba que la gente lo moviese, que lo impulsase y fluyese por el propio empuje de ella misma. Pero eso no ha sido así y ha quedado en algo minoritario, casi desconocido. Quizá también esperaba que su aparición llamase la atención a plataformas de contrainformación denominadas “alternativas” como La Directa o el Diagonal, y fuese recogido por ellas para amplificarlo de forma significativa, pero esto tampoco ha sido así: esas plataformas han ignorado de forma consciente a KCN ’87. Pero igual esto es lo más Punk que podía ocurrir: la marginación absoluta. 

También quizá, si el Festival In-Edit hubiese proyectado KCN ’87 en la edición de 2016, en la que se homenajeaba el 40 aniversario del surgimiento del Punk, con la proyección de varios documentales internacionales al respecto, el documental hubiese sido promocionado (o destripado, o incluso secuestrado por la fiscalía y la audiencia), pero el comité de selección de tal festival no seleccionó KCN ’87 para su proyección (tendrás que preguntarles a ell@s el por qué). En el fondo, de alguna forma, mejor no haber sido seleccionado por el hipterismo profesional de este festival patrocinado por instituciones que en su momento represaliaban al Punk. Quizá el Punk barcelonés no merecía exhibirse en este marco.

No hay planes de proyección cerrados. Quizá València en otoño y Colonia en Alemania (ya que KCN ’87 está subtitulado al alemán). Me gustaría proyectarlo en Andalucía: Sevilla o Granada por ejemplo, pero no tengo contactos allí, y proyectarlo de nuevo en BCN es un trabajo casi imposible por la falta de espacios. Existen unos cines ocupados en Sant Andreu (La Kinética) que tienen programación estable de documentales, pero rechazaron proyectar KCN ’87. Es posible que el tener “fama”, el estar en la “cresta de la ola”, es decir: ser conocido en las redes, tener “buenos amigos” es básico para que se te abran las puertas, pero éste tampoco vuelve a ser mi caso. Para su presentación oficial tuve que recurrir a un cine comercial, en donde se me dieron todas las facilidades que no encontré en otras plataformas. Tanto en el Gaztetxe de Durango como en La Prospe de Madrid fue bienvenido para su proyección, pero curiosamente en BCN… no ha sido fácil.

Paralelamente, he creído oportuno lanzar un formato físico para aquellas personas que aún disfrutan con lo no online. Se trata de un USB (no DVD) con 3 versiones: Original, con subtítulos al Castellano, subtítulos al Euskera, más la secuencia extra sobre el tema Drogas. Sólo son 100 unidades editadas y pueden adquirirse en La Ciutat Invisible y en El Lokal, en Barcelona, y en Traficantes de Sueños, en Madrid.


ALM. ¿Nos podrías poner ahora tu Top 10 de canciones favoritas tuyas del punk Made in BCN?

Max Ira. Mira, como he sugerido antes, aunque la música es un elemento muy importante y si no fundamental, sí básico, este aspecto fue complementario pero no iniciador de mi despertar Punk. No fue el detonador. Lo mío fue más… internamente rupturista. Esto es lo que me llevó al Punk, no la música. Por lo que no fui un idólatra musical ni me aprendí las letras de las canciones, y no fui un especialista en conocer apenas de qué grupo era cada canción. De hecho, para más Inri, hablaba con gente de la que años después me enteré que eran miembros de tal o cual grupo musical más que destacado, y en ese momento ni lo sabía porque no le daba importancia a ese aspecto. Sí, un Punk extraño! Y aunque asistí a docenas de conciertos locales y los disfruté como el que más, en casa me tiraba más la música Punk internacional. Así que no tengo Top musical y no voy a comentar o destacar algunas canciones de algunos grupos determinados, olvidándome de otros. Esto es lo que he intentado en KCN ’87: no olvidar a nadie, en la medida de mis posibilidades. Curiosamente contacté con antiguos miembros de bandas que me transmitieron su malestar por haber sido excluidas de algunos trabajos publicados recientemente, pero también he recibió alguna crítica destructiva, ferozmente destructiva, por no haber realzado el papel de 3 grupos significativos de la escena barcelonesa de aquellos años. 

- Hazte con el documental
- Entrevista a Max Ira en catalán: Territori Clandestí
- KCN’87 versión subtitulada en euskera: Kultura del Subsuelo

domingo, 6 de septiembre de 2015

East End Babylon: la historia de los Cockney Rejects


East End Babylon. The story of the Cockney Rejects. Richard England. Cadiz Music (2013). Inglés con subtítulos en castellano. 

A raíz de enterarme de que este DVD traía subtítulos en castellano, decidí hacerme con él a ver qué tal estaba. En este East End Babylon los hermanos Geggus nos cuentan la historia del grupo de manera bastante resumida con la ayuda del ex bajista Vince, Garry Bushell y algunos colegas más que aparecen en el texto de debajo, ya que el video está enfocado más que nada a los viejos tiempos. Salen algunas declaraciones de Tony Van Frater y Andrew Laing (bajista y batería actuales), más algunos trozos de conciertos más cercanos en el tiempo, pero como digo East End Babylon cubre sobre todo la época dorada de los Cockney Rejects. Está bien en líneas generales, pero tras haber leído las memorias del cantante, Cockney Reject (reseñada aquí), he de decir que aunque suene a tópico, no hay color entre el libro y el documental. Respecto a las imágenes de los directos, aunque haberlas haylas, echo en falta algo más de material antiguo del grupo. En los trozos que salen de actuaciones más modernas, no sé si sale algún bolo del estado porque no especifican de dónde son dichos conciertos. La única referencia al estado que hay es cuando explican que tocan con mucho éxito en “el norte de España” al poco de juntarse otra vez. Ah, bueno, como anécdota, señalar también que el guitarra Mick aparece entrevistado en una especie de bar de tapas londinense, por lo que echa pa’trás ver una bandera rojigualda al fondo de dicho local. Pero qué sabrán ellos… En definitiva, está bien el documental aunque no supera ni de lejos al libro que sacó el cantante en 2010. Pero como el libro está solamente en inglés, a continuación paso a traduciros libremente un capítulo del mismo, concretamente el que corresponde a la famosa y sanguinaria Batalla de Birmingham. Ahí va…


Contexto

Los Rejects acababan de editar un single con la versión punk del himno del West Ham por una cara, “I’m forever blowing bubbles”, y “West side boys” por la otra, un alegato hooligan donde hablaban de “tomar” los campos del Liverpool, Chelsea o del Arsenal. En sus propias palabras ello supuso pulsar el botón de su autodestrucción, pues empezaron a tener serios problemas en cada uno de sus conciertos con los hooligans futboleros de cada ciudad en la que actuaban. Birmingham fue el “súmmum” aunque no fue la única (ver aquí otra), y aquí os dejo con la traducción libre del capítulo donde Jeff Turner (cantante del grupo), la explica en su libro autobiográfico titulado Cockney Reject (leer reseña aquí).

La batalla de Birmingham 

Por defecto, el primer concierto de la gira fue en el club Cedar de Birmingham. La violencia que hubo aquella noche fue la peor que yo he podido ver nunca en un concierto. Fue brutal e incesante, haciendo parecer el concierto de los Sham 69 en Hendon o el del Rainbow de Finsbury Park (1) como un mero día de excursión a Alton towers (2). La noche terminó con numerosos caídos en combate, incluido mi hermano Mick (3). Hubo gente rajada como producto de vasos y botellazos, mientras que el equipo de sonido fue completamente destrozado. Hombres y mujeres quedaron llorando. Fue el equivalente a un concierto de rock de la batalla de Rorke’s Drift (4), solo que en lugar de 140 casacas rojas enfrentándose a 4.000 zulús, éramos algo más de 20 cockneys (5) en un cuerpo a cuerpo contra más de 200 rabiosos skinheads de la zona de Midlands.

Llegamos a Birmingham con dos furgonas cargadas de colegas que habían venido con nosotros por pura diversión. Estaban Johnny Butler, Dickle, H, Swallow, Danny Harrinson, Danny Meakin, John O’Connor, Brett Tidman y Bruce, quien era uno de los veteranos de la Ancient Brit Crew (6). Eran un buen grupo, pero nadie esperaba que hubiera problemas y todos estábamos con ánimo de fiesta. Estaban también por supuesto los Kidz Next Door (7), pero no podías contar con ellos a la hora de calcular nuestras fuerzas. 

Por la tarde hicimos la prueba de sonido y fue bien, para volver al concierto después de las 7. Kevin Rowland, de los Dexy’s Midnight Runners, era el dueño del club y andaba por ahí esa noche. El lugar era extraño y estaba muy mal diseñado. El escenario estaba al final a la derecha pero no tenía zona trasera de backstage. Había unas escaleras en el medio de la pista que te llevaban a los camerinos, así que tenías que andar por entre medio del público para llegar hasta el escenario. 

Estaba previsto que comenzáramos a eso de las 9 de la noche. Tan pronto como llegamos, pudimos notar una atmósfera hostil. La sala estaba completamente llena con 500 personas apretujadas en ella. Mucha de la audiencia eran skinheads, pero había también muchos futboleros, con una mezcla de hooligans del (Aston) Villa y del Birmingham City, lo cual era muy raro pues se tenían un odio visceral los unos con los otros. Es como si se unieran el West Ham y el Millwall contra un enemigo común, lo que era inimaginable para nosotros. En la misma situación esto nunca hubiera ocurrido, pues el odio entre el Sur y el Este de Londres es demasiado grande. 

Teníamos que andar a través del público para comenzar el concierto. Tan pronto como nos vieron nos empezaron a escupir y no al “estilo punk” precisamente. Era puro odio. Nos decían “iros a la mierda” y “cockneys cabrones”. El ambiente estaba envenenado y era el peor que yo jamás había visto. Nuestra camarilla se vino con nosotros y se colocaron detrás del escenario. Atrás había un par de escalones hacia abajo que daban a dos puertas de salida, mientras que la otra forma de salir de la sala era a través de la audiencia.

Empezamos a tocar, parte del público estaban claramente por el concierto, pero otra mayor y beligerante sección no estaba por él. Nos insultaron desde el comienzo, no estaban por otra cosa. Muchos de los que ocupaban las primeras filas no paraban de decirnos “venid pajilleros, venid cabrones”. No me podía concentrar en la actuación porque podía ver que se iba a liar. Recuerdo especialmente a un bonehead de las primeras filas que vestía un Fred Perry y que llevaba un tatuaje del Aston Villa en su brazo. No paraba de provocarnos, moviendo sus manos y diciendo “ven aquí, ven”. Miré a Mick, ambos realmente queríamos ir abajo y darle de ostias, pero intentábamos mantener la calma. 

Estábamos en medio de “Where the hell is Babylon”, probablemente la cuarta canción, cuando el primer vaso de pinta pasó volando. Reaccioné de la peor de las maneras. Paré el concierto y dije: “quien haya tirado el vaso que venga al frente del escenario que nos iremos fuera uno contra uno y así veremos entonces quién es el mejor”. Nunca debí de hacerlo. De repente el aire se llenó de cosas que nos tiraban; paquetes de tabaco, monedas, cerveza… nada muy pesado en principio, aunque volaron unos pocos de vasos también. Recuerdo a Mick, que llevaba puesta su camiseta amarilla (le llamábamos el “canario”), intercambiando algunas palabras con los boneheads de las primeras filas. Acabamos un tema y Vince empezó a afinar el bajo, fui a ver cómo lo llevaba y al rato escuché follón. Me volví y Mick ya no estaba en el escenario. Estaba solo abajo dándose con la muchedumbre. Hasta ahí llegamos. Saltamos todos del escenario, empezó la bronca propiamente dicha y nos dimos de ostias con esos skinheads. Vince se giró, saltó desde la tarima y le metió con las botas en la boca a algún tipo de los que lapeaban. Lo dejó inconsciente. 

Éramos solo veintipocos, y al principio los brummies (8) que nos buscaban eran sobre 80, pero les hicimos retroceder hacia el bar. Les estábamos ostiando cuando de repente vi a un tío reventar un vaso justo en la cara de Danny Harrinson. Había sangre por todas partes. A mi derecha, Johnny Butler tenía cortes también. Algunos de nuestros enemigos ya iban armados y al empujarlos hacia el bar, otros iban pillando botellas y vasos. Armados, el curso de la batalla empezaba a cambiar. No tuvimos otra opción que retroceder hasta el escenario, pisando a sus “caídos” que estaban por el suelo. Miré hacia atrás y vi a H encima del escenario. Un gigante bonehead apareció por un lado y le dio una ostia justo en la boca. Tuvo suerte de que no le rompió la mandíbula. H no le devolvió el golpe, simplemente lo cogió, lo levantó y se lo quitó de encima. 

Alcanzamos el escenario y empezamos a coger el equipo de sonido para lanzárselos a ellos. Ya no había ningún sitio más donde retroceder, por lo que tuvimos que tomar posiciones. Podríamos habernos ido por las salidas de detrás del escenario, pero eso hubiera significado la derrota y no contemplábamos esa posibilidad. Nos encontrábamos en el escenario tirándoles lo que podíamos pillar: la batería, el taburete, los pies de micro… todo! La lluvia de botellas comenzó de nuevo. Miré hacia arriba y vi lo que parecía una especie de platillo volador que se movía como en cámara lenta. Era un cenicero grande de cristal y se estampó en la frente de Mick. La sangré brotó de su cabeza como unas cataratas. Ello me hizo enloquecer aún más y a golpe de puñetazos me abrí paso hasta la melé. 

En este momento los seguratas finalmente decidieron dejarse ver y nos devolvieron arriba del escenario a la par que nos empujaban a través de una de las puertas de salida a un pequeño pasillo. Los seguratas nos encerraron ahí y dejaron a uno de ellos vigilándonos. Entonces caímos en la cuenta de que Mick, Andy Swallow y tres más aún estaban en la sala. Le dije al machaca que abriera la puerta y no se movió. Me cabreé y grité “abre la puta puerta ya, tenemos a cinco tíos fuera”. Era un tipo fuerte pero no veterano, tendría 26 o 27 años, y se estaba haciendo caquita. Vince le dijo: “si no abres la puerta ahora, la abriremos nosotros”. El segurata comenzó a llorar y se deshizo diciendo que no podía más con la situación. 

Lo echamos a un lado y abrimos la puerta a patadas. Había en la habitación barras de hierro pertenecientes a armarios que habían sido desmontados. No eran muy pesadas, pero si le metías a alguien en la cabeza con una de ellas, se enteraría bien. Nos llevamos todo lo que pudimos cargar y volvimos a la pelea. Nuestros cinco aún se mantenían en pie y seguían resistiendo. Habían arrastrado un par de mesas al escenario que usaban como escudos. Había gente inconsciente por todo el suelo, cristales rotos por todas partes y el equipo de sonido estaba destrozado. La bronca iba ya por los 20 minutos y teníamos que acabarla. Era el momento del “hazlo o muere”. Volvimos a la pelea como en una estampida dando con todo lo que teníamos. Los estábamos machacando, rajándolos y destrozándolos. Los llevamos al final de la sala pasando por el bar y limpiando el club por completo. A la par que retrocedían se cagaban por las patas, lo que demuestra que eran unos pajilleros. Habíamos luchado nuestra batalla más dura, peleamos como un grupo contra toda posibilidad y ganamos. Todos mostraron corazón y valor para estar firmes. Si esto hubiera pasado en tiempo de guerra y hubiéramos estado vistiendo uniformes, nos hubieran dado la Cruz de la Victoria por ello.

En el momento de la victoria, cerca de 30 maderos llegaron, cosa que calmó el asunto también. Miré la cara de mi hermano y era una ruina. Tenía la cabeza abierta y sangre por todas partes. Danny Harrinson estaba sangrando, Butler lo habían rajado gravemente. El lugar parecía un campo de batalla y había gente siendo retirada en camilla. El pobre Robbie Pursey estaba tan blanco como un folio. Tenía la misma edad que yo, pero yo estaba familiarizado con el asunto mientras que todos los Kidz Next Door vivían en confortables sitios de la zona de Hersham y habían tenido una buena educación. Ellos debieron pensar lo de “¿qué ostias hago yo aquí?”. 

Tan pronto como los polis llegaron, quisieron detener a Mick. Por alguna razón siempre quieren detenerlo a él. Estaba que estallaba y dije: “somos 20 y esa puta chusma vinieron a por nosotros y ahora queréis detener a uno de los nuestros, ¿qué se supone que hemos hecho?”. Los pasmas no decían nada. No nos olvidamos de Kevin Rowland. Él nunca se quejó y nos respaldó: “habéis hecho lo que teníais que hacer”. Nos pidió disculpas, el pobre estaba helado. Sus machacas habían sido ineficaces y él únicamente asomó la cabeza cuando estos nos acordonaron y empujaron hacia las salidas, pero no hicieron nada respecto a la bronca.

Mirando atrás, no cabe duda que Birmingham fue el principio del fin para nosotros. Fue una noche horrible. Seguratas llorando, pavas llorando y tíos que habían sido rajados pero que pasaban de ir al hospital porque querían ir por la ciudad buscando a los otros. Tenía 16 años y no estoy seguro si la experiencia me hizo más fuerte o me estropeó más. No lo sé. Vi lo jodido que era que la adrenalina subiera. Mucha gente probablemente nunca caerá en la cuenta de ello y estoy seguro que a Mick le pasó. En 4 años se quedaría calvo. Alopecia hay en mi familia, pero no tan temprana. Fue traumático, no fue el típico “follón” de los conciertos sobre los que la prensa solía escribir. Fue una pelea por la supervivencia, fue sanguinaria y fea, siendo nuestras canciones la principal causa de ella. Vi colegas golpeados por vasos, eran el tipo de gente que luchan juntos y nunca se dan por vencidos; tíos que se podría pensar que eran invencibles pero que también podían ser vulnerables. Podían ser acuchillados y cortados como cualquier otra persona y tuvieron suerte de no palmarla. 

El día después

La policía permitió a Grant Flemming (9) llevar a Mick al hospital. Era de recibo, pues la frente le colgaba. Tan pronto como la pasma terminó con nosotros, cogimos 8 y armados, nos fuimos derecho al minibús. Incluso Nigel Woolf estaba en la partida. Dimos una vuelta buscando skinheads que volvieran del concierto hacia sus casas. Llevámamos mangos de hachas, barras de acero, de todo… Donde fuera que estuvieran, los íbamos a pillar y correrlos. Cada grupo que pillamos se cagaron de miedo. Ninguno de ellos sabía nada… Tras media hora vimos al bocazas cabrón del tatuaje del Aston Vila. Salí de la furgoneta con el bate de beisbol y dije: “bien, cabrón…”. Iba una chavala con él y tan pronto como me vio, se colocó detrás de su chica. “Vaya, mírate, puto cobarde”. No dijo ni una palabra, solo temblaba. 

Volvimos a la sala. Grant trajo consigo a su primo, a quien nadie de nosotros conocía. Cuando le explicamos que habíamos hecho, comenzó a decir: “¿para qué todo esto?, “¿para qué hacéis esto?”, exclamaba. Estaba gritando y llorando. Vince lo pilló y le metió dos ostias en la boca. Le tuvimos que contener. “Vamos hombre, vete de aquí pero ya!”, le dijimos. “Lárgate antes de que te cortemos las pelotas”. El cabreo era grande. Mientras tanto, Mick había ido al hospital. Le habían puesto puntos y su frente parecía que tuviera el logotipo de Fred Perry cosido. Hoy día aún puedes ver la marca. Estando allí, las urgencias del hospital se comenzaron a llenar de boneheads; todo un batallón con todo tipo de heridas, huesos rotos, cortes y moratones. Hubo algunos que llegaron en camilla. Por supuesto, rápidamente se fijaron en Mick y Grant. Siendo más, los skinheads brummies empezaron a agruparse fuera de la sala del dispensario donde estaban cosiendo a Mick. Eran una veintena y estaban armándose con bisturís. Mick tuvo que decirle al doctor que acabara ya y así Grant y él saltaron desde la ventana de un cuarto piso hacia la calle y, bajando por las tuberías, se piraron de allí. Ese fue el motivo de que su herida no se curara bien. Tenían que abrirse pues si no los brummies los habrían matado. De alguna forma ellos encontraron el camino y volvieron al hotel. Cuando vi a Mick me chocó mucho su estado, estaba hecho una pena. “¿Venir para esto?”, me dije. Habíamos ido de la simpática gracia del “Flares’n’slippers” hasta la guerra total. En parte fue nuestra culpa, ya que si cantas lo que cantas, tienes que predicar con el ejemplo. Una parte de mí me decía que tenía que acabar con estas movidas, pero la otra parte, la más hooligan, me decía: “hemos venido aquí y los hemos pateado, vamos al siguiente sitio”. 

Pero todavía la movida no había terminado. Teníamos el camión de Edwin Shirley aparcado en la parte de atrás del hotel, preparado para ir al próximo concierto en el King George’s Hall de Blackburn. Cuando nos levantamos al día siguiente, alguien había petado la cerradura y todo nuestro equipo se había evaporado: la batería, los amplis, las guitarras… Por tanto, tuvimos que ir a una sala de Blackburn con capacidad para 2000 personas y utilizar el equipo de los The Kidz Next Door. Yo iba en una furgoneta con Vince, Wellsy, Brett Tidman, Dickle y Butler; mientras que Mick, Johnny Turner, Grant y Swallow iban en la otra que conducía Mark Reynolds, el batería de los Kidz Next Door. Ellos no estaban por la bronca, pero como el equipo había sido robado ahora querían venganza. Estaban en las afueras de Walsall (10) cuando vieron a un grupo grande de skins y mods. Sabiendo que los skins se había hecho con armas la noche anterior, nuestros chicos también las tenían. Pararon la furgoneta, fueron y preguntaron acerca del equipo robado. Hubo algunos insultos y cuando uno de los skins amagó con sacar un arma, Mick pilló la barra de acero y se la estampó en la cabeza. Ostiaron a muchos de ellos, eso no hizo que encontráramos el equipo pero les hizo sentirse mejor.

[…] Estaba en la habitación con Vince y Wellsy y a eso de las cinco de la mañana alguien llamó a la puerta diciendo: “CID (11), abran”. Pensé que era una broma y que tras abrir la puerta me iba a encontrar con Meakin llevando un cubo lleno de meados. “Joder, estamos durmiendo”. Pero continuaron llamando a la puerta. Eran el CID y nos detuvieron a los tres. Creía que el tema tenía que ver con Swallow. Él y los otros habían armado jaleo en su habitación y el dueño los había echado. Pensaba que podían haber vuelto a meterse en ella. Pero no, tenía que ver con lo que ocurrió en Walsall una semana o dos antes, cuando Mick le metió con una barra de acero a los skins el día después de la batalla de Birmingham. 

Me querían detener por ello. Teóricamente, alguien había identificado una fotografía mía en la que salía sin dientes en el single The greatest cokney rip-off, pero no había en realidad ninguna foto como esa en la portada e incluso no estuve en Walsall. Yo iba en la otra furgoneta camino de Blackburn, por lo que sabía que mentían. Mick fue acusado y el resto fuimos interrogados individualmente en la comisaría, aunque ninguno de nosotros soltó prenda. Mención especial para Andy Swallow, pues se ofreció a comerse el marrón para que el resto pudiéramos salir libres, aunque yo dije que no. Entonces la pasma detuvo a alguien más que no era del todo uno de los nuestros y quien dio los nombres de todos los que habían estado en la furgoneta con Mick. Delató a muchos. 

Teníamos todas las entradas vendidas para el concierto del club Limit. El dueño telefoneó a la policía para preguntarles sin podían liberar a Mick, pero le dijeron que no pues los cargos eran demasiado serios. Incluso no estaban seguros de que pudiera salir bajo fianza. Mick estaba acusado de GBH (12), lesiones dolosas y de haber estado involucrado en una pelea. Salimos en los periódicos y el Daily Mirror nos llamaba infames. Mick esperaba una condena de 5 años. Tuve que ir a la sala y decir al público lo que había pasado. Les ofrecí la devolución del dinero o la oportunidad de usar la entrada para cuando reprogramáramos el concierto para el siguiente sábado cuando Mick estuviera fuera. 

Mick estuvo encerrado todo el fin de semana. Mis padres estaban desolados. […] Tony Gordon (13) estuvo conmocionado al principio. Cuando Mick salió, no había buen rollo entre nosotros y no nos hablábamos. Le culpaba de la detención y seguramente de los problemas del grupo también. Pensaba que la banda se encontraba en riesgo por lo que él hizo en Walsall y era cierto. Tocamos el siguiente sábado, comenzamos a discutir entre nosotros y a amenazarnos mutuamente con rompernos los dientes mientras estábamos tocando. Todo fuera de micro, no sé qué pensaría la gente. Cuando fuimos al camerino Mick soltó la guitarra, yo me quité la camiseta y le solté una ostia. El asunto se fue de madre y ya era propiamente una pelea. Ambos nos cortamos y había sangre por todas partes. Duró sobre 5 minutos, iba a más la cosa hasta que H y Wellsy abrieron de una patada la puerta y nos separaron. Si hubiera durado más, no creo que estuviera aquí ahora contándolo, porque nos dijeron cuando entraron que parecíamos dos perros terriers enzarzados en una pelea. Tuvo que pasar porque la tensión había ido en aumento entre los dos durante la gira. Más tarde nos dimos la mano, nos metimos en el coche alquilado, volvimos a casa y planeamos el siguiente movimiento. Era el momento de reflexionar y de hacer el segundo disco antes del juicio de Mick


Consecuencias

Al cabo de cuatro meses los Cockney Rejects intentaron de nuevo actuar en el mismo club Cellar de Birminghan. La policía lo evitó y los Rejects fueron “rechazados" y escoltados de vuelta a la autopista dirección Londres. La compañía de sonido retiró el equipo y el resto de la gira fue suspendida. Un año más tarde los Cockney Rejects editarían su fantástico álbum The power and the glory, pero por los constantes problemas en los que se veían envuelto los hermanos Geggus más el veto que sufrieron las bandas de Oi tras los incidentes en Southall, la compañía EMI se desentendería del grupo y los Rejects acabarían siendo despedidos. Por su parte, Mick fue a juicio por lo de la agresión de Walsall un día después de grabar el directo que tiempo después saldría en disco llamándose Greatest hits vol 3. Por suerte para él, únicamente le cayó 2.000 libras de multa (algo más de 2.720 euros al cambio de hoy), más 2 años de libertad condicional. Pecata minuta cuando incluso sus abogados no esperaban una condena inferior a 5 años… Bronca tras bronca y sin sello discográfico, los hermanos se replantearían todo respecto a la banda y la violencia y es aquí cuando comenzaría el periplo hard roquero- heavy de los Cockney Rejects. Quizá la peor consecuencia de todo lo ocurrido anteriormente…

- Notas:

1. Ambos conciertos de los Sham 69 fueron reventados por nazi boneheads. En el del teatro Rainbow concretamente, Jimmy Pursey acabó llorando en el escenario y fue uno de los motivos que provocó que los Sham lo acabaran dejando poco tiempo después (influyó a su vez la mala recepción que tuvo el siguiente disco que sacaron, The game). Sham 69 no volverían a la actividad hasta 1987.
2. Alton Towers, parque de atracciones. 
3. Recordamos la formación de los Cockney Rejects en ese momento: Jeff, el narrador (voz); Mick, hermano de Jeff (guitarra); Vince (bajista) y Nigel Woolf (batería). 
4. Batalla que se dio lugar en Natal (Sudáfrica) entre tropas inglesas y zulús en el año 1879. Apenas unos 150 soldados británicos contuvieron a más de 3000 guerreros zulús. 
5. Cockneys es el nombre como se conoce a los londinenses del East End.
6. Ancient Brit crew, uno de los muchos grupos de hooligans que seguían al West Ham.
7. Kidz Next Door, grupo punk con influencias mods cuyo cantante, Robbie Pursey, era el hermano de Jimmy Pursey de los Sham 69. También eran seguidores del West Ham y de la ICF (grupo hooligan de dicho equipo), aunque no eran tan dados a ostiarse como los Cockney Rejects, a quienes telonearon en el tour del que pertenece este capítulo de La batalla de Birmingham (de ahí la irónica expresión de Jeff Turner “…pero no podías contar con ellos a la hora de calcular nuestras fuerzas”). 
8. Brummies, como se les conoce a los habitantes de Birmingham. 
9. Grant Flemming, bajista de Kidz Next Door.
10. La ciudad de Walsall está a escasos 20 minutos de Birmingham. 
11. CID: detectives del “departamento de investigación criminal” de la policía inglesa.
12. GBH, “grievous bodily harm”, algo así como “lesiones corporales graves”.
13. Tony Gordon, mánager por entonces del grupo. 

lunes, 11 de noviembre de 2013

Crítica El peor dios (Desechables)


No dudé ni un momento en ir al estreno del documental sobre la trayectoria de la banda de Vallirana los Desechables. La proyección era dentro de la segunda edición del Festival de cine documental musical In-Edit. En la cola para entrar se vieron algunos rostros conocidos de la escena ochentera como Boliche de los Subterranean Kids, Miguel (batería de los Decibelios) o Silvia (cantante de Último Resorte). Dentro en la sala, llenazo total, muy buen ambiente, publico de todas las edades… Antes de empezar la proyección hubo una pequeña introducción por parte de la organización que presentó a los realizadores del documental, explicó las razones por las que habían seleccionado la película y nos anunciaron que al final habría ronda de preguntas. El documental comienza repasando la cronología del grupo. Hay muchas entrevistas a los dos miembros supervivientes de la banda, prensa musical de la época, gente de grupos como Decibelios, Ana Curra… (llama mucho la atención la entrevista a Jesús Ordovás, locutor de Radio 3, diciendo que la promoción que le hicieron a Desechables era para que hubieran sido igual de populares que Loquillo y Los Trogoditas o los Ilegales…). Hay también muchas imágenes de archivo, entre ellas fragmentos de conciertos. El peor dios nos muestra las cuestiones más humanas sin rehuir aspectos controvertidos como las conductas autodestructivas de algunos miembros, la mala fortuna de la banda, desencuentros… El público era muy entusiasta, aplaudía todas las actuaciones, declaraciones y se emocionó con algunos momentos del documental, como por ejemplo, el tema del asesinato en 1983 de Miguel (guitarra del grupo), y sobre todo, el reencuentro de Tere y Pei con el hermano de Miguel reviviendo las canciones de Desechables en el local de ensayo. Cuando acabó el documental volvió a salir la persona de la organización del festival, los realizadores y lo que quedaba de los Cramps barceloneses, Tere y Pei (cantante y batería). Empezaron las preguntas del público, donde se evidenció que el documental había gustado y emocionado mucho… Destaco una declaración de Tere y Pei: “probablemente haya una vuelta a los escenarios de Desechables para una gira”. Salí de la sala de cine y al igual que muchos otros, me dirigí directamente a una urna para votar a El peor dios para que se lleve el premio del público.

Carlos.

martes, 16 de octubre de 2012

La historia de Youth Brigade y de BYO Records


Let them know. The story of Youth Brigade and BYO Records. Mark Stern, Shawn Stern y Jamie Stern. BYO Records (2009). 109 págs. Inglés. Libro- DVD- CD.

Como el propio subtítulo indica, nos encontramos ante un libro-CD-DVD donde se nos explica la historia del sello BYO y del grupo Youth Brigade (más posteriores proyectos). Son sus miembros fundadores, los hermanos Stern, los que se encargan del relato de los hechos, aunque también encontramos textos de gente que tuvo algo que ver con ellos o que forman parte de algunas de las bandas que grabaron con el sello. Tres adolescentes aficionados al surf descubren el punk y forman un grupo: The Extremes. A la par, la inquietud de estos por auto gestionárselo todo hace que se involucren a su vez en la organización de conciertos, por lo que van pillando casas y sitios de alquiler en donde van aguantando todo lo que pueden o mejor dicho, todo lo que sus caseros les dejan antes de ser expulsados. Así vendrán la Skinhead Manor, el club Godzilla o la Anarchy Warehouse entre otros lugares. Los hermanos Stern tendrán mucho que ver en las primeras giras por California de bandas de punk británico como Anti Pasti, The Damned, Angelic Upstarts o The Exploited entre otras. Eso sí, nunca los conciertos estarán exentos de problemas de violencia con la policía. En 1980 nacen Youth Brigade y dos años después el sello BYO se estrenará oficialmente con la edición del recopilatorio Someone got their heads kicked y con el primer disco de la "Brigada de la Juventud", el Sound and fury. Como no podía ser de otra manera, hay un capítulo para recordar la gira de Another state of mind junto a Social Distortion. Pese a que la cosa al final no fue bien del todo con Mike Ness, en el libro no hay reproches y sí una curiosa anécdota en la que explican una bronca que tuvo Mike con un local y que ganó. Las bandas florecían en aquellos tiempos y los discos de la BYO iban cayendo (SNFU, 7 Seconds, etc), así como los grandes festivales “marcados a sangre y fuego” por las broncas de siempre. La pasma buscaba vengarse de los punks tras el enfrentamiento con ellos en el festival Youth Movement del 82 (ver texto más abajo), por lo que al año siguiente se produce un auténtico baño de sangre represivo durante la actuación de los Exploited. Pero la efervescencia no se detenía y la escena no paraba de creer. Youth Brigade se lanzan de gira por algunos países europeos y especialmente divertidas son las anécdotas acerca de sus bolos por Polonia y un colega punk negro que iba con ellos en unos años en los que el Muro de Berlín aún continuaba en pie. Pasan los años y aparecen signos de agotamiento en los grupos, además de una violencia punk pandillera muy chunga que aflora por los conciertos. Corren nuevos aires y muchas bandas evolucionan con su sonido, cosa que provoca casi siempre el divorcio entre los fans. Yout Brigade no son ajenos a esta corriente y hacen uno disco muy diferente a lo que venían haciendo hasta entonces. Tienen el detalle de acortarse el nombre y pasan a llamarse The Brigade, pero ya nada sería lo mismo… Los años pasan, los diferentes negocios también y nuevos proyectos musicales llegan (a Royal Crown Revue los tengo pendiente de “catar”, llevan una onda rock’n’roll, swing, etc). Con el triunfo comercial del punk californiano en los 90 todo se revitaliza y muchas viejas glorias vuelven, como Youth Brigade, los cuales hacen en mi opinión algunas grabaciones cojonudas durante su retorno. La obra termina con las últimas movidas en la que andan metidos los hermanos Stern, como las famosas Bowling Olympiades, donde conciertos punk se entremezclan con competiciones de bolos. El DVD es casi lo mismo pero evidentemente con imágenes, y aunque no hay ninguna referencia directa al estado, sale el flyer de una gira de dos conciertos que Youth Brigade hizo por el Vasco y Catalunya en los ochenta con los RIP como teloneros. El CD tiene la gracia de que todas las bandas se versionan las unas a las otras. Os dejo con la crónica parcial traducida libremente del festival Youth Movement del 82, donde como ya dije anteriormente se lió parda con la policía...
 

[…] Tras dejar el Godzilla (nde: sala de conciertos que gestionaban antes) Shawn y yo decidimos organizar el mayor festival punk que jamás se hubiera visto antes en la ciudad. […] Conseguimos al final una reunión con el manager del infame Hollywood Palladium. Llegamos nerviosos como flanes […] a este prestigioso lugar que había albergado cenas presidenciales, Frank Sinatra, los Rolling Stones y otros innumerables e importantes actos, tratando de convencerles para que nos dejaran organizar un concierto de New Wave. Era New Wave pues a nadie le preocupaba, ya que no podías atreverte a mencionar la palabra Punk a un dueño de un club, era una indecente y sucia palabra en 1982! Estábamos esperando en el vestíbulo de la oficina […] cuando vino este mafioso que parecía salido de la familia Corleone y que se presentó como Fred Ottash. Resulta que había sido policía anti drogas y detective de famosos en los sesenta. Nos comentó que podía tratar de todo y nos explicó cómo había albergado fiestas de bandas mexicanas y cómo había visto sus cuchillos a la entrada. Nosotros le dijimos que habría gente “extraña” en el concierto con crestas y pelos de colores, pero que generalmente eran fáciles de llevar. Accedió a alquilarnos la sala […]. El trato requería que contratáramos a un policía fuera de servicio por cada 200 personas. Pensamos que con 10 haríamos la trampa y que alquilaríamos aparte a nuestra BYO seguridad del club Godzilla para estar en el escenario y entre la gente […] Fred quiso poner a los polis en las salidas y en los bares de arriba, los cuales estaban totalmente abastecidos pero cerrados. No lo entendimos ni estuvimos de acuerdo. Tratamos de convencerle para que los abriera y utilizara los polis de 200 dólares para hacer algo más útil, pero éramos unos críos y qué ostias sabíamos de nada!

[…] A las 6:00 abrimos las puertas y comenzó a entrar la gente. Los polis de alquiler se empezaron a acojonar. Skinheads, crestas, pelos de pincho, botas, no sabían qué pensar con la imagen que estaban presenciando. Mientras tanto el primer grupo empezó a tocar y todo iba yendo bastante tranquilo. […] Al comenzar a aumentar la gente, los polis de alquiler se pusieron nerviosos y antes de que nos diéramos cuenta, la mitad de ellos dejaron sus puestos. Por lo tanto, los bares estaban completamente proveídos pero nadie los vigilaba, por lo que los chicos empezaron a sacar botellas y todo dios en el Palladium iba bebiendo litros de alcohol. […] Alguna de las salidas de emergencia estaba abierta, por lo que la gente entraba sin pagar subiendo por la tubería del desagüe y a través del palco. Los polis intentaron cerrar la puerta principal al flujo de peña que quería entrar y los chicos temieron el no poder hacerlo. Me encontraba disfrutando del caos que habíamos organizado […] cuando vi arriba un chico volando literalmente desde el palco haciendo el salto del cisne, logrando agarrarse de la gran cortina del escenario en medio de su vuelo y después saltando sobre el público y volar hacia el pit al estilo Errol Flynn… Asombroso!

[…] Las cosas iban yendo de mal en peor y en el momento en que TSOL subían al escenario, los antidisturbios estaban ya de camino. Jack Grisham empezó con el tema “Code blue” y sobre las poderosas guitarras de True Songs Of Liberty se escuchó un bom! Pudimos sentir el suelo temblando y hubo una gran conmoción en la parte derecha de la pista. Resultó que una chica se había caído desde el palco, el cual tenía una altura de unos 6 metros. Se rompió la cadera y tuvimos que llamar a la ambulancia. […] Ésta llegó al mismo tiempo que los antidisturbios y fue ahí cuando estalló todo!

TSOL estaban justo con su última canción cuando la pasma entró al asalto desde Sunset Bulevard arreando con las porras y gaseando a la gente. Teníamos 3000 personas en la sala en lo que era definitivamente uno de los mayores conciertos de punk local hasta la fecha. Y por haber tanta gente en el concierto, hubo también un gran sentido de la unidad. Así, en lugar de correr asustados como solía pasar siempre, hubo mogollón de punks que se fueron contra los maderos y que se enfrentaron a ellos. Fue una bronca total, pude ver a polis siendo golpeados con botellas, puños o lo que hubiera alrededor para defenderse de las porras. Aunque muchos chicos resultaron heridos, hubo a su vez un montón de policías que recibieron esa noche una pequeña dosis de su propia brutalidad. […] Las cosas comenzaron a cambiar después de esto y la escena empezó a estar mejor organizada. Salieron más fanzines, emisoras locales y radios de instituto apoyaron más la movida punk y la gente comenzó a darse cuenta de que la música realmente era auténtica. […]

lunes, 19 de marzo de 2012

Punk y heroína en la Euskadi de los 80


- Revista Música y Decibelios nº 1.

Coincidiendo con el reportaje que la tele vasca ha emitido recientemente titulado Los 80, drogas, sida y rock, aprovecho la ocasión para recordar un reportaje de temática muy parecida que escribí en su día para el proyecto de revista Música y Decibelios (es una lástima que no haya tenido por ahora mayor continuidad este magazine on- line). El texto se titula Punk y heroína en la Euskadi de los 80 y, aun reconociendo que es un poco "osado", deciros que intenté siempre que todo lo expuesto estuviera apoyado por sus correspondientes fuentes (declaraciones públicas, noticias de hemeroteca, etc).

- Enlace a la revista (comienza en la página 8): http://www.musicaydecibelios.com/Musica-y-Decibelios-Nº-1?page=1  (link caído).

- Y en este enlace tenéis el documental Los 80, drogas, sida y rock, el cual cuenta con algunos testimonios ciertamente duros e impactantes.   


miércoles, 15 de febrero de 2012

Videos Una parte/ HCPunk Tucumán (Argentina)


Aquí van unos interesantes videos sobre la escena fanzinera de Tucumán y de Argentina en general. Los enlaces los manda José, copio, pego y añado algo de información sobre el trabajo: UNA PARTE es un mega proto documental sobre la movida punk en Tucumán (Argentina) que incluye un capítulo sobre la escena hardrocker de los 80, dos capítulos sobre la movida hardcore y punk en los 90 y uno sobre la movida fanzinera. En su blog, además de encontrar numerosos zines para ver o descargar, puedes bajarte la guapa música que sale en los videos.
 
 






 
Este otro documental documental se llama Hard Core- Punk en Tucumán: 10 años de Rock y autogestión, y sería una especie de No acepto pero a la argentina. Copio y pego otra vez la información de promoción del mismo:

- Hcpunk en Tucumán. 10 años de rock y autogestión.

A partir de la historia y las historias de las dos principales bandas de la escena Hard Core Punk de Tucumán, Volstead y Sol Perpetuo, se cuenta una década de esta cultura juvenil, a través de las imágenes, los ámbitos y las voces de sus protagonistas. Los miembros de este movimiento, a lo largo de una década (1996-2006) ingresaron en la sociedad adulta, al estudio y al mundo laboral, mientras participaban de esta cultura que les dio herramientas interpretativas para construir un lugar en el mundo, un mundo de sonidos y resonancias, de vivencias compartidas, de objetos y espacios en común, de una forma de hacer las cosas y de hacer la música, haciéndolas según ese lema fundamental: “hacelo vos mismo”. En tiempos en los que el imperio del neoliberalismo impuso la retirada del Estado, el fundamentalismo del mercado y la idea despótica de que la política la hacen sólo los políticos, estos jóvenes encarnaron una política alternativa: la autogestión. Ferias, fanzines, recitales, ensayos, pogos, discos, amistades, encuentros, desencuentros y reencuentros recorren la vida cotidiana, marcándola en su profundidad.

Este documental es la reconstrucción de esta escena y sus geografías humanas, al son de los testimonios y la música de sus protagonistas. Sentimientos, recuerdos, ideales, espacios y acciones se mezclan en la historia y las historias de estos amigos y su manera de hacer rock. A través de un mosaico de testimonios enunciados en los interiores de una cotidianeidad que desborda y nutre los escenarios del HC-Punk, se narran los hechos que modelaron la arcilla de este mundo de vida. Un documental para recordar y conocer otra forma de habitar una ciudad en un país resquebrajado, lejos de la historia como destino unánime, porque la historia siempre puede ser distinta, porque el mundo puede tener otras formas de ser vivido.