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martes, 11 de diciembre de 2018

The Business biografía (2ª parte): USA tours


En 1995 Battalion of Saints giró como teloneros de los Business en su tour por los USA. A mitad de la gira, George, el cantante de los BOS, tuvo que dejarla porque su mujer dio a luz en el hospital. Tras su marcha, los restantes miembros también decidieron abandonar el tour, todos, menos Tezz Roberts. El equipo de sonido de la gira era suyo y acordó con los Business llevarles todo el backline. En el libro con sus memorias, But After The Gig (comentado aquí), encontramos algunos capítulos dedicados a las movidas que les ocurrieron a los Business durante la gira: 



[…] No me sorprende que los demás (miembros de Battalion Of Saints) hayan tenido ya suficiente y hayan abandonado. Los problemas durante el tour cada noche han sido horribles. 

Ya ves, los Business son una banda de Oi del sur de Londres, lo que en Estados Unidos significa que todos sus fans son skinheads y nazis en todas sus diferentes variantes, Hammerskins, etc. Ellos no vienen a perturbar el concierto, están ahí porque genuinamente son seguidores del grupo. Abrir los shows con Battalion Of Saints no fue fácil, y no porque tuviéramos miedo. ¿Por qué entonces? Porque somos una banda de hardcore-punk y la respuesta del público hacia lo que hacíamos era un claro “¡Iros a la mierda!”. Y pese a todo no nos escondíamos. 

Cada concierto es lo mismo. Comienza con nosotros recibiendo todo tipo de abuso. Entonces salen los Business y todo va a peor. 

Tocan los acordes de la primera canción y llega la hora de la pelea! Movida al instante! Las distintas facciones se pelean entre ellas […] vuelan puñetazos y botas donde quieras que mires. Algunas noches el tema se pone tan feo que llega incluso al escenario, lo que provoca que la banda acabe por quitarse de en medio. Después, únicamente quedo yo intentando rescatar el backline mientras los nazis lo usan para darse entre ellos, por lo que me tengo que currar para conseguirlo. 

[…] Algunas veces a algún tarado se le ocurre encender una bengala. Y por si esto aún no fuera suficiente, algunas veces me tiran balas sueltas. La primera vez que me pasó pregunté qué era lo que significaba: 

- ¿La bala? 

- Sí. 

- Una amenaza de muerte. 

[…] A nadie le dieron con una aparte de mí. Parece ser que era como una sentencia de muerte. Porque anteriormente, los Hammerskins habían matado ya a gente dentro de la escena hardcore. Y entonces ya me ves a mí dándome de ostias con todos ellos por mi backline, cosa que hizo que me tuvieran aún menos afecto […] 

[…] Al final, el tour termina y tanto yo como el backline estamos enteros de una pieza. […] El dinero está en mi bolsillo y vuelvo a casa […] 

[…] Seis meses más tarde recibo una llamada. Los Business van a volver de nuevo a girar por los Estados Unidos y me quieren preguntar algo: 

- ¿Quieres ser el bajista? 

- ¡Qué podía decir! Mi respuesta, por supuesto, fue sí. 

[…] Aún me tiran balas, es parte del trato porque, donde quiera que los Business giren, los skinheads y los nazis siempre estarán ahí. Siempre han estado y siempre estarán. En los EEUU es así y los Business no pueden hacer nada para cambiarlo. Hacen un concierto y aparece esta gente gritando Sig Heil y toda esa mierda. Es surrealista y no es grato de ver, son gente siniestra y desagradable. Grandes moles tatuados llenos de odio. Joder, todo lo que puedes hacer es reírte de ellos, nunca recular. 

- ¿Cómo lo llevas, chaval? 

- ¿Qué? 

- ¿Que si tienes más balas para mí? 

- ¡Que te jodan! 

- Me estoy haciendo un cinturón de balas… Vamos, ¿tienes más? 



[…] He visto skinheads partiendo vasos o botellas en la cara de gente mientras estaba tocando. He estado en conciertos en los que gente ha disparado armas de fuego, esto fue en California. ¿Quién puede llevar un arma de fuego a un concierto? 

Sucedió en un concierto de los Business. Cada noche sus actuaciones eran una gran bronca debido a los grupos de nazis. Si esto de por sí ya era suficientemente chungo y peligroso, aparte tenías estos idiotas que venían con pistolas y según lo que dijeras, podían terminar disparándote […] 

¿Cómo puedes sobrellevar esta locura estando sobrio? No lo sé. Poniéndote a tono parecía la única forma de hacerlo […] Por entonces, Micky Fitz iba borracho las 24 horas los 7 días de la semana. Él se relacionaba con los líderes pandilleros y tomaba sus drogas. Estos le hacían hacer cosas. 

- Eh, tío, cuando estés en el escenario di esto… 

[…] Micky pillaba el micro, decía o hacía algo y todo el público se encendía […] En una ocasión, actuando en una sala totalmente llena en California, Micky hizo el signo de la U con sus dedos pulgares. Era el símbolo de una pandilla llamada Unity que eran antinazis y solían cazar nazis. Tras hacer el signo estalló una gran pelea. No llegamos a tocar ni siquiera un solo tema y Micky no tenía ni idea de lo que había hecho porque iba borracho. […] 



En 1994 Arturo Lurker se unió a los Business en una gira que estos hicieron por los Estados Unidos. En su libro Fat Bloke, Thin Book (comentado aquí), cuenta algunas cosas sobre los problemas que se encontraron los Business en los conciertos que dieron por ahí. Vuelvo a poneros un texto en donde explica anécdotas bizarras sobre dicho tour: 

[…] En 1994 hice mi primera gira por los USA. Fue tocando con los Business. Conocía de hacía años a Mark Brennan del sello Link, quien tocaba el bajo en la banda, y había tenido unos cuantos encuentros con Micky Fitz y Steve Whale, los cuales siempre fueron bien. El tour duraba ocho semanas y estaba realmente entusiasmado, pues nunca antes había girado por allí […]. Fue el peor tour organizado que hice nunca. Hasta que no vas a un país grande no caes en la cuenta de lo inmensas que son las distancias que tienes que recorrer entre una ciudad y otra. Los viajes pueden ser una pesadilla, sobre todo si van 9 personas en una vieja furgoneta sin ventanas y que solo alcanza los 80 kms/h […]. Era de George, el cantante del grupo telonero, llamado Battalion of Saints, en el que estaba también a la guitarra Terry Bones de Discharge. […] Lo peor fue que a menudo los conciertos los jodían los White Power Skinheads. Hubo algunas otras situaciones chungas, os las explicaré.[…]

Teníamos un gran concierto en Santa Bárbara. Había ya mucho público dentro cuando toda la bronca empezó. La pandilla de skinheads que se encargaba de la seguridad dejó entrar a cerca de 50 de sus colegas. Se produjo un baño de sangre y no tocamos. Hicimos unos 800 kms y no tocamos, para cagarse! En otra ocasión, en alguna parte de California, a una pandilla de skins mexicanos no les dejaron entrar y tirotearon las ventanas […]. En Austin, Texas, vi a un chico negro con un brazalete con una esvástica en el brazo yendo al concierto, cosa que es casi lo más anormal que te puedes encontrar. Cuando estábamos tocando, por la mitad más o menos, Micky Fitz se fue del escenario, por lo que Steve Whale y yo continuamos cantando. Pensé que Micky fue a beber o algo, volviendo unos minutos después como si nada hubiera ocurrido. Tras el concierto, le pregunté que porqué se había largado del escenario y él me dijo que si no había visto al chico negro del brazalete con la esvástica empuñando una pistola. Como siempre, yo andaba bastante pedo y sin enterarme de lo que el público hacía. […] Él comentó qué hubiera sido del tipo si no hubiera sido controlado por la seguridad. […]

- The Business Biografía 1ª parte
- The Business Biografía 3ª parte

domingo, 19 de agosto de 2018

Libro memorias de Tezz Roberts (Discharge, Broken Bones...)


But After The Gig… Tezz Roberts con Steve Pottinger. Ignite Books (2018). 213 págs. Inglés. 

Cuesta creer que Tezz Roberts aún siga vivo e involucrado en la música. Sí, suena fuerte, pero es el primer pensamiento que se me vino a la cabeza tras terminar de leer el libro. Él ya avisa que más que memorias al uso, son un compendio de historias y vivencias de las que todavía mantiene algún recuerdo. Y es que tras más de media vida atrapado en la droga y en todo tipo de excesos, es lo que hay. 

But After The Gig ciertamente se lee bien y rápido. Los capítulos son cortos y el contenido de los mismos impacta bastante. Hay que agradecer a Steve Pottinger que se haya vuelto a liar otra vez con unas memorias de algún músico punk. Tras Steve Ignorant de los Crass y Ross Lomas de los GBH, ahora le ha tocado el turno a Tezz Roberts, actual miembro de los Discharge y BillyClub, ex de los Broken Bones, Uk Subs y Battalion of Saints, más componente temporal de otros muchos grupos como Ministry o los Business, por citar algunos.

Para Tezz la música es su vida y las bandas en las que toca son obviamente el hilo conductor de la obra, pero no esperes tampoco encontrarte con la típica historia llena de datos biográficos acerca de cada formación por la que pasa. El relato se centra sobre todo en su alocada vida como consecuencia del desfase que llevaba al estar metido en el mundo de las drogas. Y ya se sabe cómo funciona el asunto. Al comienzo todo es fiesta, situaciones divertidas… pero a media que su descontrol avanza, ya todo se vuelve gris, triste, macabro y muy peligroso. 

Hay demasiado abuso en el libro, por lo que mis capítulos favoritos son los que explica las movidas en las que se vio envuelto durante los diferentes tours que hizo junto a los Business por los USA. Ya os lo podéis imaginar, pero diré que las historias con nazis de por medio son muy bizarras… Lástima que Micky Fitz ya no se encuentre entre nosotros, porque unas memorias de los Business con los detalles de sus giras por los EEUU y sus "batallitas" con los boneheads nazis de turno, hubieran estado muy interesantes sin lugar a dudas. Tanto Tezz Roberts ahora como Arturo Lurker en su día, comentan cosas sobre ellas en sus trabajos y los hechos que describen son para flipar (próximamente traduciré algunos párrafos). 

En la obra hay además una cachonda anécdota relacionada con Spain. Resulta que Tezz iba con los Uk Subs a realizar una gira europea que incluía algunas fechas en el estado. Al ser parados en la aduana, un policía español ordenó a los miembros de los Subs que se despelotaran para proceder a un "profundo" cacheo y ver si llevaban consigo sustancias estupefacientes. Pero al madero o picoleto se le pasaron rápido las ganas de buscar nada, pues para su sorpresa descubrió que uno de los componentes de los Uk Subs tenía su pene envuelto en papel del wáter y que del mismo salía una especie de líquido verdoso. Los restantes miembros de la banda tampoco sabían nada, y tras indagar un poco descubrieron que alguien del grupo había pillado la gonorrea. No hace falta decir que ahí se terminó el cacheo y que a la vuelta pudieron pasar sin ser molestados… 

Por suerte para Tezz, tras tocar fondo y pisar la cárcel por diferentes movidas, su historia acaba felizmente (deja las drogas). Es por ello que tod@s l@s fans del punk aún podemos disfrutar de su música. Aunque algunas veces me hubiera gustado que se explayase más a nivel musical sobre alguna de sus bandas, el libro en líneas generales es bastante recomendable. Espero que Pottinger nos sorprenda en breve con otro trabajo similar. 

Del punk del 77 hay más literatura escrita que del de los 80 y quizá por ello esté más idealizado. Pero opino que los finales de los 70 no fueron nada en comparación con la pasión con la que se vivió todo el punk en los 80, los años del cuero, de las crestas, de las botas y de las cabezas rapadas. La prensa lo daba ya por muerto, pero fueron tiempos de puro sexo, drogas, violencia, política y punk rock!!