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viernes, 21 de agosto de 2026

3ª Crónica Rebellion Festival 2026 (Sábado)


Empezaré mi crónica del sábado con una movida que presencié en las calles de Blackpool tras comer algo por los alrededores del Winter Gardens, el recinto donde se hace el festival. Debido a mi empanada mental, no recuerdo ahora si esto pasó ese día o el viernes, pero lo que tengo claro es que es digno de mencionar. Hace ya varios años que no se ve nada raro en el festival, me refiero, claro está, a nazis y sus sucedáneos. Por la ciudad, ya es otra cosa. En 2024 tuvimos que sufrir una concentración de la extrema derecha en la que hubo algunos encontronazos con esta chusma, pero que por suerte, no fueron a más. Creo que "los de siempre" aún organizan su concierto paralelo, pero es tan minoritario, que es jodidamente insignificante… Por otra parte, desde hace un tiempo, por todo el Reino Unido han surgido grupos que se autodenominan patriotas y que, aparte de concentrarse frente a hoteles donde acogen a refugiados, otro de sus hobbies es colgar Union Jacks y banderas con la cruz de San Jorge por todas partes para recordarnos lo buenos cretinos/as que son (uno se mató tras caerse desde lo alto de una escalera). Pues bien, a lo que iba. 


Salí de comer con unos amigos y de repente, nos encontramos con un neardental de estos que portaba una bandera con la Union Jack y la bandera de Inglaterra juntas en el mismo palo. El tipo se encontraba por las cercanías del festival no se sabe muy bien haciendo qué (¿quería provocarnos?). Yo no sabía si reírme o llorar, pero tampoco tuve mucho tiempo para pensarlo, porque al segundo me di cuenta de que dos punks TRANS lo iban persiguiendo a la par que le iban cantando algo. Al principio el facha iba muy de gallito confrontándolas, pero poco a poco, a medida que las dos punks TRANS se le iban acercando, el “patriota” puso pies en polvorosa y se largó por patas como buena rata cobarde que era. Así que, estas dos punks TRANS, a la medalla honorífica de cabeza!!! 

Pubic Enemy
Spunk

El sábado lo empecé viendo a las Pubic Enemy en el escenario grande del festival. Estar a las 12:40 viendo a una banda cuando te has ido a dormir a eso de las 5 de la mañana es duro, pero lo sobrellevé bien, ya que el comienzo de las madrileñas fue muy potente y marchoso, por lo que se me cargaron las pilas rápidamente. La cosa aflojó un poco hacia la recta final de su show, pero bueno, pienso que en general dejaron a todo el público que vino a verlas bastante satisfecho. Tras ellas, los siguientes que fui a ver fueron los americanos Spunk, los cuales me sorprendieron muy gratamente. Su puesta en escena y pintas me impactaron mucho, mientras que el curioso pogo en círculo que se organizó abajo, le dio a su actuación un extra de ambiente que todo concierto necesita para ser bueno de verdad. Obviamente nunca los había escuchado antes y por tanto, no os puedo hablar de temas, pero para que os hagáis una idea de por dónde van los tiros, alguien los recomendó en las redes comparándolos con los Germs del malogrado Darby Crash. Ya digo que muy bien. 

Los Fastidios
999

Después me tocaba reconciliarme con Los Fastidios. Aún les guardo algo de rencor por cómo actuaron con el asunto que todos/as/es de sobras conocéis, pero bueno, una cosa es discrepar, y otra muy diferente llamar a boicotearlos o ver cómo colectivos antifas acaban enfrentados entre ellos por cuestiones que nada tienen que ver con el origen de toda la discordia. Y tampoco estoy de acuerdo en cómo alguna gente los ha troleado por las redes. Así que, desde la distancia que me daba un lado del escenario, me quedé a verlos para al menos disfrutar con la típica del “Ellos dicen mierda” de La Polla Records, la cual la volvieron a empalmar con el himno “Antifa Hooligan”. Como es habitual siempre que tocan, la sala absolutamente abarrotada y el buenrollismo habitual de sus actuaciones siempre presente. El sonido de los 999 fue de lo peor que yo presencié en los cuatro días del festival. Me costaba reconocer sus canciones y así era imposible disfrutar con ellos. 999 estuvieron ausentes en alguna edición del festival por el asunto monetario. Se ve que se enteraron de que otros grupos con “menos renombre” según ellos cobraban más y se mosquearon con la organización. Me imagino que si estaban de vuelta, alguna mejora salarial finalmente consiguieron y bueno, por otra parte, hay que reconocer que siempre que tocan, revientan la sala, así que posiblemente se merecieran el aumento. 

Subhumans
Grippers

Hacía tiempo que no veía a los Subhumans y son otros que cuando tocan, petan el recinto en el que lo hacen. Pero además, el pogo que se crea siempre es bastante espectacular, con gente constantemente surfeando en volandas y demás parafernalia típica de un concierto punk hardcore. He de decir que si no los iba a ver otros años es porque honestamente, los dos últimos discos que han sacado, a mí personalmente no me han matado en absoluto, pero claro, tampoco soy un súper fan de ellos. A mí dame la de “Religious Wars”, “Suvert City”, “Micky Mouse Is Dead” y alguna más y ya me conformo, como fue el caso. A las japonesas The Jungles las fui a ver un rato y aunque no estuvieron mal, tenían cierta influencia metal, estilo que me repele bastante, así que no duré mucho. Las madrileñas Grippers, la última vez que tocaron en el Rebellion fue en 2018 si no me equivoco. Actualmente funcionan como trío y debo decir que me entraron muchísimo mejor ahora que en las ocasiones anteriores donde las pude ver. Su estilo ha pasado a ser algo más melódico y creo que han salido ganando con dicha evolución. Su actuación estuvo muy chula y sonaron muy bien (de hecho, el escenario Arena era en mi opinión el que mejor sonido tenía). El público también respondió muy bien y es que en varias ocasiones ya se han dejado caer por England, por lo que me imagino que poco a poco la banda se ha hecho un hueco en los gustos de mucha gente. Me alegra haber presenciado tan grato concierto porque antes no me acababan de chutar del todo y no sabía muy bien qué poner sobre ellas cuando las reseñaba. Ahora es todo lo contrario y es cuando de verdad me gusta recomendar efusivamente una banda. Lo dicho, escuchad cómo de cojonudas suenan actualmente The Grippers a ritmo de punk rock en su último álbum llamado Desobedient Mental Attittude (aquí). 

GBH

Siguiendo con mi cansancio y empanada mental tras tres días de festival y de forzar la máquina noche tras noche, me perdí sin querer a los Liberty and Justice, los cuales los tenía claramente resaltados con un círculo rojo en el programa del sábado. No sé por qué se me pasaron y me fui a ver en su lugar a los GBH, pero así fue… Los GBH me flipan, claro, pero los he visto ya tantas veces que me supo muy mal haberme perdido a los Oisters americanos. A los Liberty and Justice estoy seguro de que no tendré muchas más oportunidades de verlos en el futuro a no ser que vuelvan el año que viene otra vez al festival. En fin, GBH cumplieron como es de costumbre en ellos aunque para variar, el sonido fue terrible. Me alegró ver que el guitarrista Jock está de vuelta en la formación tras pasar por diversos problemas de salud. Estos problemas hicieron que pasara por bastantes penurias económicas, ya que la música se ve que es su único sustento. Por lo demás, decir que en sus redes anunciaron un concierto que van a celebrar próximamente en Sheffield y en el que en el cartel aparece una bandera de Palestina. Pues bien, no os podéis imaginar la de trolls pro-sionistas que aparecieron de repente acusándolos de apoyar a Hamas y demás jilipolleces. Para flipar. Algo parecido les pasó a los Restarts, quienes pusieron una bandera Palestina en el escenario cuando tocaron. En fin, no sé qué más decir de esta puta chusma ya, pero que les den. Por cierto, me pillé una camiseta de los GBH con el diseño ese de los ojos, y fue el batería de los MDC, al día siguiente, quien me dijo que el retrato y la mirada pertenecían al infame asesino Charles Manson. Seguro que todos/as/es lo sabíais, pero yo no había caído en la cuenta hasta que no me lo contaron esa noche… 

Cluney-Ogilvie-Hooley

En esta edición del Rebellion, desafortunadamente para mí, únicamente pude ver al Henry Cluney (ex-Stiff Little Fingers) en el escenario acústico un corto periodo de tiempo, ya que se solapaba con los alemanes Die Toten Hosen. Aunque estuve poco rato, pude presenciar cómo Gordon Ogilvie, el periodista que en los comienzos de los SLF les ayudó con algunas letras además de promocionarlos, salió al escenario invitado por el Cluney, mientras que a un lado del escenario, otro histórico personaje de la escena punk de Belfast, Terri Hooley, los inmortalizaba en una foto. Muy emotivo todo! Ogilvie hizo un pequeño discurso del que solo recuerdo que dijo algo así como que nunca pensó que el grupo llegara tan lejos etc… 

DTH

Como decía, el bonachón del Henry Cluney coincidía en parte con los Die Toten Hosen, y si se me permite un chiste, diré que gracias a los DTH, ese fin de semana Mallorca se vació un poco de turistas alemanes para bien de la población local, que como se sabe están inmersos en una ardua lucha en contra de la masificación turística. Y es que el Rebellion parecía Dusseldorf. Esto no me extrañó pues ya se sabe que los DTH en su país llenan los equivalentes aquí del Wizik Center o el Palau Sant Jordi como si nada, o sino, revientan directamente estadios… A diferencia de hace tres años en el que la banda metió versiones a punta y pala e invitó a diferentes músicos al escenario, en esta ocasión, el repertorio fue más el típico que podrían hacer en una actuación cualquiera en Alemania. Aparte de la de Dillinger (“Cocaine In My Brain”), y el “I’m So Bored With The USA” de los The Clash, se hicieron también la de “Man In The Vox” de los V2 con el cantante original acompañándolos. Conocía de nombre a esta banda pero nunca antes los había escuchado, y tengo que decir que, al menos la canción que se hicieron esa noche, estuvo cojonuda. El desenfreno y el desmadre que hubo en el pogo por parte del público germano y el de otras partes del globo, hizo que este bolo de los Die Toten Hosen fuera increíble. Sudamos la gota gorda a base de bien y fue un placer volverlos a ver de nuevo. Sí, DTH serán “estrellas” en su país, pero eso no quita a que Campino, su cantante, tenga los pies en la tierra, al menos en Inglaterra, y es que nos lo encontramos por la noche cuando salimos de fiesta por los garitos de la ciudad. Me imagino que en Alemania no podrá ir tan tranquilo a tomarse algo por los bares tras tocar para 60.000 personas o más…

Cockney Rejects
Penetration

A los Cockney Rejects fue la primera vez que los vi completos desde que Olga está en el grupo y muy bien, la verdad. Me pillé el nuevo libro de Jeff Turner (Cockney Reject II), que ya estoy a punto de terminar y que ya lo comentaré en el blog como siempre, y he de decir que una cosa que leí en sus páginas es totalmente cierta. Olga le propuso a Jeff Turner desacelerarse un poco y no sonar tan rápidos en según qué temas, los cuales le sonaban a él demasiado jevis por la influencia metalera del Mick Geggus, el hermano de Jeff. Dicho y hecho. Efectivamente, los grandes Cockney Rejects, suenan mejor que nunca actualmente, por lo que me lo pasé pipa con los himnos de siempre. Eso sí, a diferencia de cuando estaba con los Dickies o los Adicts, Olga no se hace la de “Nellie The Elephant”, me imagino por lo que pudiera pasar con todos los pelaos y macarras que siguen a los Rejects y que no sé cómo se tomarían escuchar una canción infantil jajaja. Penetration es otro rollo muy diferente a los Rejects, sí, pero qué concierto que dieron, madre mía!!! Tras mejorar algo el sonido en la sala de butacas del festival, al final pude disfrutar como nunca del grandioso repertorio de Pauline Murray y los músicos que la acompañan en el escenario (interesados/as/es en la prensa rosa, uno de ellos es su pareja sentimental). Fue brutal su actuación pero claro, si conoces a Penetration, ya sabes que en algunos momentos el ritmo se ralentiza mucho, cosa que no quita para que sea igualmente muy disfrutable. Penetration desde siempre hacen dos versiones las cuales superan con creces a las originales: “Nostalgia” de los Buzzcocks y “Free Money” de la Patti Smith. Aparte de su clásico hit “Don’t Dictate”, tienen temazos para parar un tren. Me encantaron y a su vez pude descansar un poco al ver el concierto sentado. Lo único negativo fue la poca asistencia de público que tuvieron, una pena. 


Me sabe muy mal decir esto, pero otra vez por mi empanada mental y por dejarme llevar un poco, terminé viendo un rato a los putos Cock Sparrer, a los que desde hace algún tiempo no soporto por la mierda de su patriotismo barato y por no mojarse lo más mínimo políticamente hablando. Y además los vi en su recta final, por lo que me tuve que tragar el puto “England Belongs To Me”. En fin, nunca mais. Una cosa por eso que me ha sorprendido mucho de ellos y que merece que la comente, es que en su habitual show de diciembre van a tener como teloneros a los abiertamente izquierdistas The Baboon Show. Ya sé que los mierdas que siguen a los Sparrer son una ínfima minoría, pero ojalá que se les atragante a base de bien las proclamas de los suecos y bien por ellos por compartir escenario con bandas que se posicionan. Por cierto, también han sacado un EP o algo compartido nada más y nada menos que con los Die Toten Hosen, otros que desde siempre se han mojado políticamente hablando… Está claro que más tarde o más temprano caerá una gira multitudinaria por Alemania junto a los DTH y yo me pregunto: ¿Os imagináis a un grupo de Oi "apolítico" alemán cantando “Deutchland me pertenece a mí” abriendo para los DTH? En fin, sigamos… 

Disorder

El final del sábado estuvo de la ostia con el bonito caos que se montaron en directo los Disorder. Todo el mundo parecía disfrutar de lo lindo con ellos mientras que la banda no daba pie con bola y no paraban de equivocarse al empezar los temas, por lo que los tenían que cortar a los pocos segundos y empezar de nuevo. El cantante, a menudo, más que cantar farfullaba cosas porque no podía hacer otra cosa debido al pedo que llevaba. Guitarra, bajista y batería había veces que no se coordinaban y cada uno tocaba a su rollo una cosa diferente…. En fin, como decía, un auténtico pero muy divertido caos que a los que pogueaban abajo no pareció importarles lo más mínimo. Yo me lo pasé súper bien pero reconozco que lo único que conocía de ellos era el tema que se hacían en el documental UK/DK A film About Punks And Skinheads de 1983. Me lo pasé bien pero recuerdo pensar: “si esto lo hace algún grupo grande, en lugar de risas y desfase hubiera habido polémica, silbidos, mosqueo y lanzamiento de todo tipo de objetos”. Vamos, todo lo contrario a lo que pasó con ellos jajaja. Sábado finito.

- Medallero. Oro: Die Toten Hosen. Plata: Penetration. Bronce: The Grippers. Medalla honorífica: Punks Trans contra el fascismo!. Medalla de hojalata: pro-sionistas, que os jodan pero a base de bien!! 
- Tambien actuaron: Rubella Ballet, Skids, Deadline, Chron Gen, Gimp Fist, Restarts…

martes, 2 de agosto de 2022

Reseña de las memorias de Stuart Meadows (Conflict, R77, Lurkers, 999, English Dogs...)


All Or Nothing. The Memoirs Of A Punk Drummer. Stuart meadows. Brown Dogs Books (2021). 359 págs. Inglés. 

Este All Or Nothing ha tenido el hándicap de que me lo leí tras la biografía del Animal de los ANWL (comentada aquí), un libro que me gustó y con el que disfruté mucho. Así pues, el listón lo tenía bastante alto. La obra de Stuart Meadows no es que sea mala, todo lo contrario, simplemente difiere en el tono y mucho. Y es que durante muchos capítulos del libro, el autor nos relata los problemas que tuvo con las drogas y, particularmente, con la heroína. Por tanto, el enfoque de la obra es bastante duro y obscuro a lo largo de muchas páginas. Su adición y los problemas derivados de ella (paso por la cárcel, sobredosis, mono, movidas familiares…), ocupan mucho espacio en el libro y es por ello que, en algunos momentos, la lectura me resultó un tanto tediosa. All Or Nothing se pone interesante cuando el autor nos habla de las bandas por las que pasó y de las situaciones que vivió con cada una de ellas. He dicho con cada una de ellas? Curiosamente, creo que Stuart se explaya más de sus experiencias con los 999, los Conflict (sobre todo estos), o los English Dogs que con los Resistance 77, o al menos, no las comenta con el mismo nivel de detalle y eso que estuvo bastante tiempo con R77. Hoy en día ya no toca con ellos, pero me hubiera gustado que nos hubiera hablado del contraste, por ejemplo, entre el público que sigue a los Conflict o el que sigue a los R77, en fin, cosas así… Y eso que Stuart no rehuye tampoco de las polémicas en las que se ha visto envuelto (tanto a nivel personal como de grupo), y salen todas: desde las de R77 y el “patriotismo” que se gastan, hasta los ataques que sufrió en su día por parte del cantante de los English Dogs quien lo acusó de nazi, o los problemas de los Conflict con cierto promotor escocés… En definitiva, no está mal el libro aunque en mi opinión, le sobra algo de metraje. 

lunes, 28 de enero de 2019

Crónica 999 (26-1-2019)


999 - Bite Back - Sonic Rednecks. Molly's Chambers (Birkenhead). £ 5

El 2019 lo he estrenado a nivel de conciertos con nada más y nada menos que los 999, los cuales estos últimos años se han dejado caer con bastante frecuencia por Birkenhead del Vallès. 999 no hace falta que diga que son historia viva del punk. Se formaron en 1976 y al cantante Keith Lucas aka Nick Cash le enseñó a tocar la guitarra el mismísimo Ian Dury, con el que coincidió en el grupo Kilburn & The High Roads. Malcolm McLaren era por entonces quien les diseñaba la ropa antes incluso de que empezara con los Sex Pistols. Tras rechazar reemplazar a Wilko Johnson en los Dr. Feelgood, Nick Cash formó los 999, quienes tras el éxito de sus primeros trabajos lograron hacerse un merecido hueco entre las bandas más notorias de la primera ola del punk británico. 


Y 43 años después aún continúan en la brecha sin perder un ápice de energía y con dos miembros originales en la formación: Nick Cash y su hermano Guy Days. Junto a ellos, Arturo Bassick de los Lurkers (quien se unió al grupo en 1993), y Stuart Meadows a las baquetas. Stuart toca habitualmente con los Resistance 77, pero a su vez ha estado en otras muchas bandas como los English Dogs, los Lurkers o los Conflict. Sí, los anarco punk de los Conflict. Esto lo digo porque hace unos años, cuando estaba con los English Dogs, por una “estúpida provocación” se le atacó muchísimo por la red y fue tachado de medio nazi. Nunca es tarde para reparar un daño, pues incluso yo tuve mis dudas sobre él (era sobre todo porque nunca me ha gustado el rollo patriótico que llevan los R 77, quienes por entonces tocaban con grupos bastante chungos en mi opinión). Bueno, pues como decía, ahí estaban los 999 más “alive” que nunca… 


Pero por supuesto, antes de ellos tocaban los teloneros. Sonic Rednecks fueron los encargados de abrir el festi. Su estilo mira más a los USA que a Uk pues practican un (punk) rock alternativo muy en la línea de las bandas del sello Sub Pop. He de reconocer que no soy muy fan de este tipo de sonidos y seguramente, la culpa de ello la tuvo Kurt Cobain y su mierda de grupo. Pero volviendo a los Sonic Rednecks, recuerdo que la primera vez que los vi, en 2011, repartieron por las primeras filas algunos CD-r con me imagino su música grabada. Yo pillé uno, lo que me pasó luego fue que como eran simplemente cd’s grabados sin título alguno y sin portada ni nada, lo perdí de vista en el caos que era por entonces la habitación en donde vivía. Como me he mudado unas 4 o 5 veces, a saber dónde tengo ahora el dichoso CD… 



Bite Back, los siguientes en subir al escenario, nunca fallan cuando juegan en casa. Show vigoroso y muy dinámico, uno de los mejores que yo les he podido ver últimamente. El público por supuesto muy receptivo con ellos, ya sea por coleguismo o porque simplemente se lo curraron, pues hay que decir que el garito contó con una muy buena entrada y vino bastante gente de fuera. No es que me conozca a toda la escena punk local, pero casi, por lo que ya digo que hubieron muchas caras nuevas que disfrutaron igualmente. En fin, lo dicho, muy bien Bite Back y pienso que ya casi que podrían entrar a grabar de nuevo, si no un CD, al menos un EP o un Maxi. Terminaron con la guapa versión del “Real Wild Child (Wild one)”, que está popularizada en el mundillo punk por Iggy Pop


Llegaba el turno ahora de los 999, los cuales comenzaron a ritmo de la de “Black Flowers For the Bride”, “Inside Out” y la de “Hit Me”. El problema fue que el sonido era bastante precario. No sé qué ocurrió con el equipo de sonido, porque tanto Sonic Rednecks como Bite Back sonaron medianamente bien, pero con los 999 todo sonó de puta pena. Nick Cash y el resto de la banda intentaron mantener el tipo y la profesionalidad todo lo que pudieron, pero a menudo Cash paraba de cantar (como por ejemplo en la “Lie, Lie, Lie”), y hacia un gesto así como diciendo… “no me oigo apenas o qué mal que suena todo, joder”. Pero como él también dijo hacia la recta final de su actuación, “el sonido no es bueno pero lo que importa es el espíritu”. Amén. Menos mal que el público no paró de arroparle y corear los clásicos del grupo, sobre todo la grandiosa “Homicide”. 


Pero es que la cosa puso terminar en tragedia y todo. Debido a lo pequeño que era el escenario, Nick Cash, quien no para quieto cuando toca, pisó en falso durante uno de los temas en los que no toca la guitarra y, si no es por los bafles laterales que pararon la que iba a ser una buena caída de espalda, se nos hubiera matado ahí mismo del ostión que se hubiera dado. Poca broma que son 69 tacos los que tiene el hombre. En definitiva, debido al sonido, éste no fue el mejor concierto que les he visto a hacer a los 999, pero aun todo, con los hits que tienen disfruté mucho como no podía ser de otra manera. 999 cuentan con una extensa discografía en la que tienen muchos altibajos, para qué engañarnos, pero a pesar de todo, tienen la capacidad de hacer un repertorio de 40 o 45 minutos en el que no da tiempo alguno a aburrirse. Volved pronto!