lunes, 14 de octubre de 2019

Crónica La Polla Records Madrid (11-10-2019)


Tras 18 años desde la última vez que los vi, me volvía a reencontrar con la que fue parte importantísima de la banda sonora original de mi (alegre) juventud. Elegí la fecha de Madrid porque fue la única en la que conseguí entrada de pista. Sí, me moví bastante tarde, y es que incauto de mí, nunca pensé que La Polla Records lo petarían tanto y tan rápido… Hace un par de años fui a Londres a ver a Los Fabulosos Cadillacs y me tocó una entrada de palco. Aparte de que el sonido arriba fue una mierda, recuerdo estar sentado y morirme de la envidia viendo abajo a toda la gente botando y bailando como posesos con el directo de los argentinos. Nunca más me dije, y es por ello que como decía, me decanté por Madrid única y exclusivamente porque pude pillar boleto para la pista. 


Tengo un currículum bastante extenso en cuanto a conciertos vistos se refiere y por supuesto que he estado en numerosos festivales multitudinarios, pero puedo asegurar que este concierto de La Polla Records ha sido el evento más grande al que he asistido en el que tocaba una sola banda (más un telonero). Si mal no recuerdo, mi anterior récord lo tenían los Negu Gorriak con la última actuación que dieron en 2001 en el velódromo de Anoeta y los Ramones cuando actuaron en el ya desaparecido Palacio de los deportes de Monjuic (Barcelona) en 1990. Me impresionó ver lo masivo que era el Wizink Center cuando aún estaba medio vacío y con las luces encendidas, pero más me impresionó verlo luego completamente abarrotado con toda la peña coreando a viva voz las canciones de Los Pollos. Impresionante! 


Porque lo mejor del concierto de La Polla Records fue el público. Era imposible que no se te cargaran las pilas viendo el ambientazo que había ya desde el metro mismo hasta los exteriores del recinto. Hasta los músicos callejeros del suburbano tocaban versiones de La Polla Records. Qué flipada! Obviamente no hablé con las 14 o 15 mil personas que se congregaron, pero me sorprendió no dar con ningún madrileño/a hasta bien entrada la noche. Con todo el mundo que hablaba era de fuera de Madrid. Canarios, manchegos, vascos, granadinos… Gente procedente de absolutamente todos los puntos del estado y a su vez, mogollón de latinoamericanos residentes que tampoco se quisieron perder la fiesta. Hubo familias enteras presentes y una mezcla de como mínimo tres generaciones distintas, desde los 18 tacos hasta los 60 y con muchos críos también entre bastidores. 


Pensaba perderme a El Drogas y ahora me alegro de haberlo visto al final, porque lo bordó. Me lo iba a perder porque no estoy muy al tanto de su actual proyecto en solitario y pensaba que no me iba a enterar de mucho (de hecho no sabía ni que cantaba solo, creía que tocaría el bajo como siempre). Pero cuando comenzó su concierto a ritmo de “Okupación” y “En la silla eléctrica”, me di cuenta de que iba a ser una noche especial!! Y es que Enrique Vilareal alternó temas propios con numerosas versiones de Barricada (¿he dicho versiones? Si las escribió él…). Las versiones que de verdad cayeron fueron, si mi memoria no me falla, el “Frío” de los Alarma que ya la hacía cuando Txarrena, y el “Aprieta el gatillo” de los Cicatriz. No sé qué opinarán los seguidores/as de siempre de los Barri, pero a mí me gustó mucho el sonido actualizado de los clásicos del grupo, destacando sobre todo la labor del guitarrista, el cual se salió por los cuatro costados. El Drogas se solidarizó también con los chicos de Altsasu cuando se hizo la de “Barrio conflictivo” y, por lo demás, fue un gustazo escuchar himnos como el “No hay tregua”, “Balas blancas”, “Tentando a la suerte”, “Bahía de Pasaia”, etc, etc. Ah, se me olvidaba, él sonó mucho mejor que La Polla Records


Posiblemente, la única pega que pondré al concierto de los de Agurain fue el sonido, que fue bastante chungo. Pero dio igual, porque le dio un toque más punk si cabe. La Polla Records fueron a por faena desde la primera hasta la última canción. El Evaristo apenas hizo comentarios e incluso ni se despidió. Sonaron crudos y a piñón fijo. No hubo cambios que valga en el repertorio con respecto a los anteriores bolos en Valencia, por lo que todo el mundo sabía a qué atenerse… Con la de “Ellos dicen mierda” se les unió el Carlitos de Non Servium y la verdad que no pegó mucho su tono de voz, pero en fin, pecata minuta con el himno entre los himnos. Más cosas. Han recuperado la introducción del “No somos nada” y en uno de los vídeos que pusieron en los descansos, homenajearon al malogrado Fernandito poniendo una foto suya mientras sonaba de fondo “El conjunto”, del LP de Los Jubilados. Que yo recuerde de tiempos pasados, “Memoria de muerte”, “La justicia” o “Los monos” eran temas que en su día utilizaron para abrir sus actuaciones. Por otra parte, me sorprendió que cayeran tan pronto “Así es la vida” o “Nuestra alegre juventud”, canciones ambas con las que años atrás solían terminar sus conciertos. Al ser el recinto tan grande, el pogo no solo se daba por las primeras filas, sino que se daba a su vez por diferentes partes de la pista. “No somos nada” y la de “Txus” fueron de las más moviditas como era de esperar. Me hubiera gustado un final más… no sé, épico o con alguna de las más conocidas, pero no, los trallazos de “Odio a los partidos” más el “Así casca la vasca” pusieron punto y final a una noche histórica e inolvidable. 


Termino incidiendo de nuevo en el ambiente o, mejor dicho, el ambientazo, pues fue brutal. Era un flipe girarte y ver todo el recinto petado y a toda la gente entregada. A su vez fue una pasada ver a la peña en las gradas levantándose, desfasando, cantando… fue todo tan masivo, que en ocasiones los móviles y los flashes se parecían a las imágenes de un partido de fútbol importante en el momento de un penalti o de un gol. Pero, eh, “Gol en el campo… paz en la tierra”, que no se nos olvide tampoco el mensaje pese a todas las contradicciones de las que paso de hablar ni darle mayores vueltas. Acabaré con dos anécdotas en las que, otra vez, el público fue el protagonista: Cuando terminó El Drogas, much@s nos fuimos al lavabo, donde se formaron grandes colas de espera. Pues bien, fue increíble ver como la gente empezó a cantar el “Ellos dicen mierda” mientras esperaban su turno para mear. La piel de gallina!!! La segunda fue parecida. Al terminar el bolo y ya en la calle, por unos momentos alguien empezó a tararear el “Loooo, lo, lo, lo, lo, lo, lo, loooo” del “Txus”, y acto seguido, todo el mundo empezó a seguirlo. Repito que fue la OSTIA!! 


Larga vida a La Polla Records y a todas las farolas!! Piolines, fuck off!!

No hay comentarios: