domingo, 23 de abril de 2017

Crónica The Fuzztones Barcelona (20-4-2017)


The Fuzztones + Thee Vertigos. Sala Marula Café (Barcelona). 15-20 €

Abrieron para los Fuzztones la banda valenciana Thee Vertigos. No había escuchado previamente nada de ellos y la verdad es que me gustaron mucho. Tienen un sonido muy 60’s y además de garaje, se les nota influencias de muchos otros estilos. Tocaron una media hora o 45 minutos. El público bailaba los temas y los comentarios después de su actuación eran muy positivos. Thee Vertigos hicieron bien su trabajo de caldear el ambiente para The Fuzztones. Mucha gente entre el público llevaba camisetas de The Sonics, cosa que no es de extrañar porque la banda tiene muchas versiones de ellos.


Salieron al escenario The Fuzztones. El líder de la banda, Rudi Protudi, llevaba un chaleco de motorista con el logo del grupo en la espalda. Me sorprendió que no estaba Lana Loveland a los teclados y buscando información, he sabido que es por el nacimiento de su hija. El chico que sustituyó a Lana lo hizo genial. Me encanta el equipo que utiliza la banda: amplis, guitarra y bajo de la marca Vox, todo muy sixties. También me resultó muy curiosa la forma de tocar del batería, que a veces se sentaba sobre el tambor y tocaba medio acostado. Comenzaron como es habitual en ellos con “The Blues Theme”, versión de la banda de los 60’s Davie Allan & The Arrows. Aunque ya tiene sus años, Davie Allan sigue en activo. Me encantaría verlo en directo, ya que para mí es el rey de la guitarra “fuzz”. 


El concierto combinó temas cañeros como “Bad News Travel Fast” o “1-2-5”, con otras canciones más tranquilas y psicodélicas. La verdad que los Fuzztones dieron un pedazo de concierto que permanecerá mucho tiempo en mi memoria. Sin embargo, no todo fue positivo. Al acabar el concierto todo el mundo empezó a pedir los bises, apareció el batería en el escenario para recoger las baquetas y por señas, se hizo entender que no era por ellos que no salían, sino que era porque no les dejaban tocar más rato. La cara de incredulidad de la mayoría del público era un poema, todo el mundo estaba esperando las versiones de The Sonics: “Strychnine” o “Cinderella”. Me pareció una cabronada, tanto si cortaron para evitarse movidas con la guardia urbana/ayuntamiento, o porque después había sesión de discoteca que es lo que da pasta. El tema se hubiera resuelto empezando el concierto antes, o al menos puntual, no que de esa manera nos perdimos las canciones más emblemáticas del grupo.

Este concierto y todos los que organiza A Wamba Buluba Club los jueves en la sala Marula Café acaban muy tarde, cuando el metro y los trenes de cercanías ya no funcionan. Eso de que los fines de semana “empiezan los jueves” está muy bien como slogan publicitario, pero la realidad de muchos es que el reloj el viernes nos suena a las cinco de la mañana para ir a currar. Si en vez de a las 00:30 los conciertos acabaran a las 23:00, yo personalmente iría por el Marula mucho más de lo que lo hago, porque la verdad que la programación es genial.

Carlos.

- Fotografías cortesía de Aitor Rodero.

2 comentarios:

Maica Llanos dijo...

Como siempre una crónica genial!

Jordi dijo...

Que razon tienes. Con lo bueno que estaba siendo el concierto y el mal sabor de boca que te queda al final. Fue culpa de los organizadores. Me lo dijo el de la puerta. Como no cambien, otra buena iniciativa que se irá al carajo en esta ciudad. UNa decepcion.