miércoles, 29 de junio de 2011

Ska’d for Life


Ska’d for Life. A personal journey with The Specials. Horace Panter. Pan books (2008). 301 págs. Inglés.

Aunque apenas haya tocado el ska en el blog no quiere decir que no me interese este estilo (sobre todo me gusta el denominado ska Two- tone). Hace un tiempo me pillé este libro tirado de precio, de segunda mano, por lo que voy a pasar a reseñarlo un poco. Se tratan de las memorias del que fuera/es bajista de The Specials, Horace Panter, que van desde los comienzos del grupo hasta el año 1982, cuando se separaron por primera vez (aunque en el epílogo resume un poco lo que sucedió años después). En realidad aún no lo he leído entero y únicamente me lo he mirado por encima, pero como trae índice onomástico, descubrí que venía explicada la primera actuación que realizaron The Specials en el estado español, más concretamente Barcelona, y de ese mismo concierto va la entrada. Más que un comentario, es la traducción (hecha y adaptada por mí, sorry por los fallos) en la que Horace Panther explica toda la movida que envolvió a esa primera actuación del grupo en la plaza de toros Monumental. Ojeando por la red encontré el cartel original del evento y para contrastar un poco, coloco a su vez la crónica del concierto que salió en La Vanguardia el martes 28 de octubre de 1980 (y al loro que hablan que los que tenían que haber tocado también eran los Madness!!).


“… Nuestro concierto en Barcelona en una plaza de toros podría ser utilizado como definición de la palabra “Fiasco”. Conseguimos el concierto vía The Urge (banda de Coventry que vinieron con nosotros en el tour por Europa). Algunos promotores del concierto que ellos conocieron en Amsterdam quisieron meternos en la actuación de Barcelona, pero ¿queríamos nosotros hacer este concierto? El plan era que nosotros llevaríamos en camión nuestro back line a Barcelona, volaríamos el viernes y haríamos el concierto el sábado, volviendo a casa el domingo. Trabajo hecho. Todo parecía factible.

Los malos agurios fueron creciendo cuando nos encontramos con los promotores, dos hombres y una mujer, pantalones de cuero negro (con ese calor!). En realidad, todos de negro. Uno de los chicos se comportaba de forma muy imprevisible y se cogió muy rápidamente las confianzas con todos. Nos dijo que ofrecía 5000 libras (nde: aprox. 5570 € ahora) a cualquiera que pudiera rescatar su coche del depósito de la policía (por lo que yo sé, nadie lo hizo). Más tarde, el viernes, fui con él y los representantes de las otras bandas que tocaban la noche siguiente (The Urge, una primera versión de The Thompson Twins, y The Boys, grupo de punk rock de la época del 77), a una emisora de radio local para realizar una entrevista anunciando el concierto. A medida que entrábamos en el estudio, nuestro imprevisible promotor sacó una bolsa de cocaína y me preguntó si quería unirme a él. Yo decliné, y él desapareció dentro de los lavabos. Estaba prácticamente temblando cuando finalmente volvió durante las entrevistas. No se le veía bien. Había visto a gente metiéndose coca antes, pero nunca había visto alguien tan mal como a éste. ¿Qué tendría en el maletero de su coche?, me pregunté. Y, ¿por qué quería organizar un concierto en España un promotor holandés, con todas las regulaciones de divisa y demás burocracia?

El concierto era en la plaza de toros donde Bob Marley & The Wailers, el año anterior, tocaron para una multitud. La venta de entradas no había ido muy bien, pero nuestros amigables promotores esperaban mucha gente sin entradas que pagarían en ventanilla. El sitio efectivamente estaba fantásticamente construido, quitando el olor campestre, yo podía imaginar a Bob Marley teniendo un buen momento ahí, con todo el mundo levantándose, poniéndose de pie y luchando por sus derechos.


La organización fue bastante mala, es decir, el equipo de iluminación acababa de llegar y el escenario no estaba terminado. Olía el tema mal, junto con un montón de cosas más, pero tras los previos meses puteados, a nada temíamos ahora. Tuvimos que acabar de aguantar. Nuestros promotores necesitaban 8000 personas (sobre una tercera parte del aforo), para salir sin pérdidas. Como resultado, vinieron sobre 2000 personas. Hubo aburridas miradas intercambiadas entre Pete Hadfield, Rick Rogers (nde: mánagers de la banda) y el grupo: planes de riesgo, el peor de los escenarios. En ausencia de mujeres y niños, fue “la banda y sus instrumentos primero”. Nuestros promotores, incluso los menos imprevisibles, manifestaban visibles signos de colapso mental, pero… hey, es hora del show.

The Specials se subieron en medio de un precario escenario, contemplaron la plaza de toros del siglo XVIII que apestaba a historia y olía a mierda de toro, y tocaron el que pienso que fue nuestro mejor concierto en años. Toda la situación era tan ridícula que todos teníamos una sonrisa en nuestras caras, incluso Terry (nde: Terry Hall, vocalista original del grupo), supongo que cuando se giró hacia la audiencia. No hubo “presión” del público, y todo el concierto lo tocamos con un tacto que me recordó algunos de nuestros conciertos en Japón.


Sin embargo, después hubo poco tiempo para las felicitaciones, pues nuestro equipo fue embalado y cargado en el camión el doble de rápido. Los dueños del sitio y los representantes locales del crimen organizado, estuvieron buscando por el lugar a nuestros “amigos” de Amsterdam, y el temor era ése. Si ellos no podían obtener su dinero, ellos se incautarían o, peor, venderían nuestro equipo. Todo se convirtió en una farsa. Rompimos algunas sillas para proveernos con palos en caso de ser necesarios, y tuvo lugar un debate acerca de si el camión que transportaba todo nuestro equipo tendría la suficiente fuerza para derribar las enormes puertas de madera que eran nuestra salida. Todo muy Hemingway.

No necesitamos preocuparnos. Salimos bien, dejando a nuestros promotores agazapados en una oficina y encerrados con llave en alguna parte, con los matones locales golpeando la puerta. La noche pasó como de costumbre, despreocupados y alegres, como generalmente pasa cuando un grupo pop se queda en un hotel que alguien ha pagado y del que nos largamos al día siguiente. Los promotores se presentaron más tarde en el hotel preguntando a todo el mundo si podían conseguir transporte para Amsterdam. Ellos no solo perdieron la camisa con este concierto, sino todo el vestuario. Y sus coches..."

- http://www.panmacmillan.com/home/default.aspx 

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