Teenage Kicks. My Life As An Undertone. Michael Bradley. Omnibus Press (2016). 220 págs. Inglés.
Este libro me lo pillé hará ya unos años (casi cuando salió), y, tras varios intentos, al final me lo he terminado leyendo diez años después desde que fuera editado. Y es que en mi opinión, es bastante flojo. O quizás es que la carrera de los Undertones hasta su primera disolución en 1983 no da para mucho más, porque como digo, la obra, en líneas generales, me ha parecido algo aburrida. No hay para nada sexo, ni drogas, ni peleas, y en lo que se refiere al rock’n’roll, el bajista de los Undertones, quien es el autor del trabajo, la verdad es que tampoco se ha estrujado mucho los sesos para relatarnos la obra y milagros de los de Derry en sus primeros y más "exitosos" años. En muchos casos, se explaya lo justo y/o lo que cuenta a mí personalmente me ha parecido por momentos bastante superfluo. Es por ello que tardé tanto en leerlo, y es que lo empecé y lo dejé en varias ocasiones porque no me acababa de enganchar.
Michael Bradley saca pecho de lo modesto que eran los Undertones, y puede ser que por tal motivo le haya salido un libro un tanto anodino. Aunque, por supuesto, hay algunos aspectos de la historia del grupo que me ha gustado conocer.
Por ejemplo, que Feargal Sharkey solo ponía la voz e imagen en la banda, ya que no escribía las letras. Que invitaron a los Clash a tocar en Derry en una ocasión y que al final estos se echaron para atrás pues se ve que al Joe Strummer lo amenazó de muerte -según él- un grupo paramilitar loyalista (Red Hand Commando). No hay que olvidar que Strummer había declarado públicamente que el ejército británico debía de abandonar Irlanda del Norte. Bradley deja caer que no era del todo cierto y que Strummer lo utilizó simplemente como excusa para no ir. Sea como fuera, en 1979 los Clash se llevaron a los Undertones como teloneros de su gira por los Estados Unidos, pero de nuevo, no hay muchos datos acerca de cómo fue dicho tour que, por otra parte, abandonaron prematuramente.
Cuando firman el contrato con Sire, que era la compañía en la que grababan también los Ramones, quienes eran sus ídolos, comenta cómo son engañados por el sello debido a su juventud e inexperiencia con estos asuntos. Bradley hace un divertido símil con Michael Collins, el líder irlandés que en 1921 fue a Londres a negociar un tratado para Irlanda con el gobierno británico de la época. Dice que tanto Collins como los Undertones volvieron de Londres con un mal acuerdo.
The Underones nunca quisieron hacer letras políticas pero eso no quiere decir que no tuvieran una opinión sobre el conflicto en Irlanda del Norte. Para empezar, los Undertones eran católicos y por tanto, se consideraban irlandeses y así se refleja en la obra. Pero es que además, el autor comenta que cuando se sacó el pasaporte eligió el irlandés antes que el británico, cosa que era legal hacerlo. Son además numerosos los párrafos en el que aparecen pinceladas de lo que era vivir en Derry en aquellos años de plena guerra entre el IRA y el ejército inglés así como con los grupos paramilitares loyalistas. También se confirma lo que ya se sabía. Aunque no tocaban en sus letras aspectos del conflicto, la canción “It’s Going to Happen” está basada, aunque la letra no es para nada explícita, en las huelgas de hambre que en su día los presos republicanos del IRA llevaron a cabo en las prisiones donde estaban confinados y más concretamente, en la figura de Bobby Sands, quien fue el primer preso político en morir en 1981 durante dichas protestas.
Para terminar, cómo no, tenía que salir alguna alusión a los Stiff Little Fingers, con quienes no se llevaban nada bien. Como el libro es anterior a las paces que ambas formaciones firmaron en 2022, las tres o cuatro veces que aparecen los SLF nombrados no son para nada positivas. Bradley se desilusiona con ellos cuando los ve en directo en 1978 porque hacen versiones (aunque los Undertones por la fecha también hacían numerosos covers!!!); aparte claro está de que no les gustaban las letras y que encima se las ayudaba a hacer un periodista. Pero he flipado mucho cuando explica que tras un concierto en Londres, Jake Burns (cantante de los SLF), los visita en los camerinos con intención solo de saludarles amistosamente y de felicitarles por su primer álbum, y los Undertones lo acaban echando de muy malas maneras. Vaya tela, si me resultaba floja la lectura del libro, tras leer este incidente, por momentos me han caído bastante mal… En fin, como decía, al menos hoy día vuelven a ser amigos.
Teenage Kicks termina con la primera disolución del grupo en 1983, cuando durante un concierto en Gotemburgo (Suecia), Feargal explota y dice estar harto de todo y que quiere dejarlo. The Undertones habían pasado de ser los Ramones de Derry a terminar haciendo soul y otras mierdas pop. Su popularidad había caído en picado y en palabras del mismo autor, “andaban escasos de éxitos”. Era la hora de plegar y todos los miembros estaban de acuerdo. Tenían razón. Amo su antológico primer LP y sus primeros fantásticos y geniales singles, pero luego ya, con los siguientes discos, la calidad fue bajando mucho pese a algún que otro decente tema suelto. Su vuelta en 1999, pese a llevar un nuevo cantante, ya estuvo mucho mejor todo. Recomendable solo para los/as muy fans del grupo.

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