sábado, 17 de febrero de 2024

Reseña del libro con las memorias de Paul Burgess (Ruefrex)


Wild Colonial Boys. A Belfast Punk Story. Thomas Paul Burgess. Manchester University Press (2024). 285 págs. Inglés. 

Ruefrex formaron parte de la fantástica y prolífica escena punk de Belfast que emergió allá por el año 1977. El autor del libro era el batería y escribió la mayoría de las letras de su banda, cosa que no es muy frecuente ver. La historia aceptada por todos sobre el punk en Irlanda del Norte es que unió a ambas comunidades (protestantes y católicos) en unos tiempos en los que el conflicto armado se encontraba en pleno auge. Ruefrex provenían de la zona del Shankill, que era un núcleo duro de la comunidad loyalista/protestante y en donde los grupos paramilitares pro-británicos campaban a sus anchas. Ruefrex siempre se consideraron anti sectarios y fueron un poco la oveja negra del punk norirlandés porque, como veremos, tuvieron sus más y sus menos tanto con algunas bandas míticas de la escena como con el padrino del NI Punk, Terri Hooley, capo del sello Good Vibrations

No sectarios no significa que no sacaran pecho de sus orígenes loyalistas de clase obrera. Tienen algunas canciones con alguna que otra referencia en contra de las organizaciones paramilitares, pero sobre todo tienen varios temas con abiertas referencias en contra del IRA y los republicanos, por lo que su teórico anti sectarismo me ha chirriado un poco, la verdad. Ciertamente he echado a faltar alguna canción o referencia en contra de los carniceros del Shankill, por poner solo un ejemplo. El título del libro guarda relación con su mayor éxito, el single con el tema "The Wild Colonial Boy", donde criticaban a una organización norteamericana fundada por inmigrantes irlandeses que ayudaba a la comunidad republicana del Norte de Irlanda (NORAID), y a la que los loyalistas acusaban de financiar única y exclusivamente al IRA. Pero es que Ruefrex se posicionaron incluso contra el acuerdo anglo-irlandés de 1985 que buscaba una solución al conflicto (“Playing Cards With Dead Men”). En definitiva, muy anti sectarios y tal pero no nos quitéis nuestros privilegios como loyalistas que conseguimos a costa de oprimir a los republicanos… 

Hay que decir que los Stiff Little Fingers también tienen un tema en el que critican a gente financiando al IRA desde los Estados Unidos (“Each Dollar A Bullet”), pero opino que su posicionamiento sobre el conflicto irlandés es mucho más equitativo y no sectario que el de los Ruefrex (eso y que jamás se han declarado nunca loyalistas). Y precisamente, si este libro no me ha terminado de gustar mucho ha sido porque los Ruefrex se llevaron desde siempre bastante mal con los SLF, por lo que el autor los critica a base de bien en la obra. Los Stiff Little Fingers son mi grupo favorito, así que ya solo por esto, este libro lo suspendo. Porque es que qué credibilidad puede tener el autor cuando dice que fue a ver a los U2 en Belfast compartiendo escenario con los SLF (uno de los mitos falsos sobre los Fingers, los cuales nunca llegaron a tocar juntos con la banda de Bono). En fin… Ruefrex hicieron su primer concierto con los Stiff Little Fingers y estos posteriormente se los llevaron de gira. Pero SLF acabaron triunfando y ellos no, y es por ello que el mundo está lleno de resentidos. 

“Con nuestra vestimenta cani, nuestros seguidores canis, nuestro trasfondo loyalista de clase obrera y con nuestra arrogancia y sarcasmo, hicimos pocos amigos entre las bandas punk de Belfast” (sic). Tampoco congeniaron con Terri Hooley de Good Vibrations por unos problemas que tuvieron con él con la grabación de su primer Single para el sello. Por tal motivo, el autor va erre que erre durante todo el libro intentando desmitificar la historia del punk norirlandés. Cabrón resentido por partida doble y lanzando pullas constantemente a otras bandas de la escena a cuenta de, por ejemplo, sus letras, pues según comenta, ellos se mojaban más y tenían un mayor contenido que las letras misóginas de The Outcasts o las letras vacías de los Rudi (ahí no le falta razón, eh). Cuando Ruefrex la liaban como teloneros de SLF le parecía al autor bien pues eran muy punks, pero cuando un tiempo después, probando a “triunfar” en Londres en medio del éxito que les reportó la canción “The Wild Colonial Boy”, su cantante empieza a desvariar y a montar numeritos en medio de las actuaciones, ya no le parece tan punk ni divertido liarla. Vaya, qué curioso. 

Me da la sensación que Ruefrex solo se comieron algo por sus temas anti republicanos. Iban de equidistantes, pero al final el único interés en ellos eran las canciones precisamente anti IRA. Esa es la percepción que me ha quedado a mí del grupo pese a acercarse a la Red Wedge (movimiento musical de bandas que apoyaban al partido Laborista, el PSOE inglés). Laborismo no quiere decir comunismo, pues tienen canciones anti comunistas. Me imagino que se acercaron al partido Laborista porque encontrar en el Ulster partidos social demócratas dentro del Loyalismo tuvo que ser misión imposible dado los vínculos de estos con las organizaciones paramilitares y las posiciones de extrema derecha. A Londres fueron a probar suerte y ahí se dieron de bruces con la realidad del mundo del espectáculo y todas las sanguijuelas entorno a él. Y tras la debacle vino la disolución. Ruefrex estuvieron anunciados hará un par o tres de años en el Rebellion Festival (no acabaron tocando por eso), y por lo visto en su Facebook, me imagino que aún continúan actuando de vez en cuando. Me imagino que Paul Burgess no andará muy contento con el actual contexto político del Norte de Irlanda

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